• Caracas (Venezuela)

Esteban Oria

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Por qué el CNE bloquea la legalización de nuevos partidos

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Estaba leyendo las razones por las cuales el CNE había desestimado en seis ocasiones nuestra solicitud de denominación de partido político que introdujimos en 2015, y realmente es asombrosa la cantidad de incongruencias y sinsentidos que esgrimieron estos rectores para negarnos nuestro derecho constitucional. Evidentemente no fuimos los únicos, otro grupo de venezolanos también quedaron como la guayabera, por fuera del sistema legal de partidos y sin oportunidad de presentarle al país lo que piensan, sus ideas para gobernar.

Esta situación a mi parecer no tiene otro objetivo que desestimular el surgimiento de nuevas propuestas políticas y acomodar el sistema de partidos a la actual estructura bipartidista. En un acto de egoísmo y maldad el CNE ha jugado desde los tiempos de Chávez a diseñar un ajedrez político clásico que favorece la segmentación de clase, es por ese motivo que para beneficiar al PSUV y convertirlo en el superpartido de las grandes masas, el CNE le ha bloqueado competidores potenciales obligando a los electores a buscar opciones dentro del cuadro actual de partidos existentes, en este caso el mercado electoral presenta como opción el bloque de oposición constituido fundamentalmente por los mismos partidos de la cuarta república y algunos nuevos partidos políticos que fundamentalmente son escisión de Primero Justicia, de este modo el CNE ha logrado el objetivo primario de delimitar el mapa de partidos políticos a dos bloques.

No cabe la menor duda de que en principio el CNE ha logrado su objetivo, segmentar un mapa de partidos que ha favorecido tradicionalmente al PSUV y antes al MVR. Durante 17 años Venezuela ha estado dividida entre estos 2 grandes bloques, el Polo Patriótico, donde supuestamente están las grandes masas de los segmentos E y D, y la Mesa de la Unidad, antes Coordinadora Democrática, con los segmentos A, B y C. Como bien sabemos, los segmentos E y D suman 80% de la población, mientras que los A, B, y C el 20% restante, la sumatoria obviamente le daba ventaja al PSUV bajo cualquier escenario relativo.

Para la oposición antes de la llegada de la crisis económica de 2015 era difícil considerar un escenario victorioso, simplemente el condicionamiento de clase automatizaba la lealtad del voto; por esa razón la campaña electoral era tan abiertamente clasista en ambos grupos, poco se discutía de cultura política, no había programa de gobierno ni propuesta, incluso no hay rendición de cuentas, no hay discusión de programas ni oficinas de atención a los ciudadanos; en síntesis, muy poca ciencia en la política venezolana, pero sí un exceso de retórica, eslogan y marketing electoral, esto realmente parece un frankenstein, una sociedad política sin inteligencia. A la final, años de posicionamiento y una clara diferenciación en el segmento de clase hacía posible el mantenimiento de esta relación 60-40 a favor del PSUV y uno que otro sobrante para la oposición.

Esta conformación bipartidista por segmentos sociales llegó a su final al quebrarse el condicionamiento de clase en el voto por motivos de la crisis económica que hoy afecta a la población venezolana. El 6-D el PSUV perdió su hegemonía electoral y pasó a convertirse en una minoría política, claro que el análisis es mucho más complejo que la conclusión obvia, habría que considerar en principio que ya no está presente el liderazgo de Chávez y que además el PSUV ha venido girando su doctrina desde el nacionalismo bolivariano al socialismo madurista aún por definirse entre marxismo o maoísmo, sumado a ello el surgimiento del neocaudillismo galopante dentro de sus filas. Pero, independientemente de las causas de este desenlace, lo cierto es que el CNE y sus arquitectos de mapas electorales poco pudieron hacer para evitar la derrota electoral de su protegido, el PSUV.

Este nuevo panorama pos-6-D abre inquietantes cuestionamientos a la estrategia del CNE y cabe preguntarse si para estos señores todavía es vigente o útil mantener el bloqueo a los nuevos partidos políticos. Aunque el CNE tiene un representante opositor en su directorio, por la forma como la MUD se comportó con las terceras opciones al catalogarlas de troyanos, invasores o cartas del oficialismo, lo cual no dudo sea el caso en algunos, lo cierto es que creo poco probable que vean con interés los derechos de los nuevos partidos a menos que pasen a engrosar las filas de uno u otro polo.

Y, por cierto, así estará de mal concebida la supuesta democracia participativa del PSUV y sus títeres en el CNE que incluso el PSUV obteniendo 42% de los votos, solo tiene menos de 33% de representación parlamentaria, es una correlación de fuerza totalmente injusta pero así se la aplicaron a la oposición durante las elecciones que precedieron al 6-D, así está en la ley de partidos políticos que hicieron a su medida y ahora les toca a los verdugos probar un poco de su propia medicina.

Pienso que a la final la naturaleza evolutiva desbloqueará este candado electoral que le han impuesto a los venezolanos que queremos nuevos partidos en la escena venezolana, estoy convencido de que pronto el espacio electoral venezolano, signado por este estado bajo de conciencia, superará sus limitaciones y se liberará de las tenazas del ostracismo, y en este sentido tendremos una carrera política en igualdad de condiciones y con libertad plena de participación para todos los venezolanos.

Sirva la presente para invitar a nuestros queridos lectores a un Foro de Ciencias Políticas sobre Modelo País en El Nacional el viernes 18 de diciembre a las 9:00 am, registre su cupo en https://docs.google.com/forms/d/1STMlMekV7fCgFEIQaIRpe4Rsi1lhpD_zpZ3g3PcnhwM/viewform

 

@estebanoria