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El vinotinto da una pincelada de elegancia

Una de las propuestas es utilizar mantas de terciopelo / EFE

Una de las propuestas es utilizar mantas de terciopelo / EFE

Se trata de un color cálido y acogedor, que conecta con la naturaleza, su olor y el sentido del gusto

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E l brillo del bermellón, una alegría atemperada por el reposo y el paso del tiempo, como un buen vino en la barrica. El burdeos, o vinotinto, es un color que siempre está ahí, renovado cada temporada, un clásico en el vestir y en el hogar que nunca pasa de moda.

Paisajes florales con parras que dejan descubrir la tierra, el color de la flor y de la uva que en racimos se deja caer sobre la tela, forman parte de algunas de las colecciones más llamativas de esta temporada.

Los complementos son los más indicados para vestir la casa de ese tono. Unas magníficas cortinas, una cristalería informal, cojines y mantas para el sofá, pueden ofrecer el ambiente más parecido a la uva recién exprimida, a ese morado de la piel de la fruta.

Como si estuviera extrayendo el líquido de la propia uva, así se sentirá si tiene bajo sus pies la alfombra Kalahari Grinkgo, que comercializa la firma La Oca. En ella, círculos de diferentes tamaños se mezclan, combinan y unen, lo que da un resultado espectacular, con pelo 100% algodón.

Es lo ideal para reproducir la fiesta de la vendimia en casa, cada día. Extendida sobre un piso porcelánico en tono blanco o una tarima de tonos arena, sería lo mejor.

Flores y colores. Ka Internacional apuesta por los rayos brillantes del raso para los cojines y pinceladas de color sobre fondo blanco que se cruzan con el morado de la uva recién cortada. Viste amplios ventanales con inmensas cortinas desde casi el techo que, gracias a su excelente combinación con un tono de burdeos más claro, destacan del fondo las flores estampadas.

Los dormitorios amplios y de uso múltiple ganan con la tonalidad. Se trata de un color cálido y acogedor, que conecta con la naturaleza, con su olor, y con el sentido del gusto.

La interiorista británica, Stephanie Hoppen, recomienda este color y sus variantes, como el berenjena o el parecido a la remolacha, como contrapunto a la decoración y no como base ya que "puede llegar a crear un aspecto asfixiante y algo victoriano", señala.

Además destaca la elegancia del tono en los terciopelos, excelentes para sofás y sillones, y en las lanas de mantas colocadas sobre ellos o a los pies de la cama.

La colección Belle Époque, de Pepe Peñalver, se concentra no sólo en diseños de la última década del siglo XIX y años posteriores donde distintas corrientes pictóricas marcaron una época, de ahí que presentan diversos terciopelos jacquards, bordados florales y Toiles de Jouy, con un aspecto vintage y acento francés, donde el burdeos se consolida como uno de los colores estrella.

Una pincelada de elegancia es lo que pone Sia a la hora de decorar con flores, a las que incorpora un rastro de purpurina en una clara alusión a la sofisticación y la fiesta.

Sus centros y sus arreglos dejan entrever el color del vino con presencia y con cuerpo. Un tono de un rojo apagado pero denso, que casi se puede palpar en lugar de contemplar.