• Caracas (Venezuela)

Espacios

Al instante

Un repaso a los electrodomésticos

Electrodomésticos

Electrodomésticos

La mayor colección de aparatos para el hogar de Europa se encuentra en exhibición permanente en Valencia, España

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El interiorista Andrés Alfaro Hofmann no nació en Weimar sino en Valencia (1957), aunque se inserta mejor en la doctrina de la Bauhaus que en la del Museo Fallero. Su adicción al diseño y a la fisiología de los aparatos le ha llevado a reunir una insólita colección de electrodomésticos que con el tiempo ha adquirido tanto sentido y sistematización que es la más importante de Europa en objetos cotidianos. Ahora alcanza las 5.000 piezas, cuenta con un espacio de exhibición permanente desde hace 10 años en su estudio de Godella (Valencia) y es motivo de peregrinaje para los estudiantes de diseño.

El diseñador, hijo del escultor Andreu Alfaro y nieto de uno de los mayores fabricantes de álbumes fotográficos y marcos, ha evitado que la suya sea una colección elitista. Quiere que el público se reconozca en ella. “He intentado hacer un repaso de los aparatos que nos encontramos en casa en los últimos más de 100 años, de un modo cronológico y didáctico, pero como reflejo de lo que uno ha vivido”, expone.

Esas piezas han sido motivo de varias exposiciones en Barcelona y Valencia, incluso han aparecido en películas como Los abrazos rotos, de Pedro Almodóvar, o ¡Atraco!, de Eduard Cortés.

El retraso

Los electrodomésticos sirvieron para medir el retraso de España cuando las cocinas de las películas de Doris Day parecían una alucinación futurista en contraste con la aspereza de los hogares españoles. Pero también acabaron abriendo la puerta de la modernidad. La economía y la falta de disponibilidad de electricidad fueron determinantes en ese retraso, incide Alfaro Hofmann. “Así como los prejuicios respecto a la electricidad en unos aparatos sin ningún tipo de protección y, por tanto, muy expuestos a que el consumidor pudiera tener algún percance, como recuerda la gente mayor”. La introducción del electrodoméstico en España no empezó a ser masiva hasta finales de los años cincuenta. “A diferencia de América, que era el reflejo de la sociedad del bienestar, aquí esos equipos eran una cosa de ciencia ficción”, indica.

Estos aparatos también han cambiado la relación entre hombres y mujeres, aunque no fue ese el propósito para el que fueron creados. “Hoy la cocina es el punto de la casa en el que mayor inversión se hace. El trabajo de toda la casa confluye alrededor de la cocina y esa nueva concepción ha asexuado los electrodomésticos y ha limitado las diferencias entre hombres y mujeres, aunque siempre hay excepciones”, refiere mientras apura su capuchino.

Pero primero acentuaron esas diferencias. “El electrodoméstico era un aliado para tener a la mujer en la casa. Era una trampa. Era un regalo de cumpleaños que le hacía el hombre a la mujer: una lavadora o una aspiradora. Esa publicidad era una cosa perversa”, deplora el coleccionista, que cuenta con una importante biblioteca de diseño industrial con abundante documentación sobre el tema.

Para Alfaro Hofmann, “el electrodoméstico consolidó el rol de la mujer” a través de la imagen y la publicidad. “Hasta finales de los años setenta, la imagen de la mujer no deja de estar vinculada a esos aparatos. Primero era de cuerpo entero; luego, una mano, un pie con tacón… Incluso los nombres de los electrodomésticos tenían alguna connotación femenina, como la lavadora Woman Dreams”, rememora.

Sin embargo, no todos los aparatos eléctricos eran femeninos: “La mujer estaba adscrita a los de limpieza y cocina, mientras que el hombre, fumando una pipa y leyendo un periódico, sólo estaba vinculado al televisor y la radio”. Pero no sólo marcaron diferencias: también han sido el vehículo que ha llevado el diseño al gran público en España a través de la cocina, defiende el interiorista.

Una historia

Entre la gran variedad de piezas que nutren su colección, que abarca desde principios del siglo XX hasta la actualidad, el interiorista Alfaro Hofmann tiene una que es su preferida. La kettle (tetera) diseñada por Peter Behrens para la empresa alemana AEG a principios del siglo XX.

“No sólo es por la pieza en sí, sino por lo que hay detrás de ella”. Y es la historia de un empresario, Emil Rathenau, que sería el precursor de la Bauhaus y que intentaba que la industria, los artesanos y los artistas se fusionaran para hacer artículos más agradables a la vista. Los brillos de aquella revolucionaria alianza, que simboliza la kettle, azuzan la vehemencia del interiorista y animan su colección.