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"En las piezas resalto el valor cultural de mis raíces latinas"

Diseñadora Adriana Hoyos/Cortesía

Diseñadora Adriana Hoyos/Cortesía

La diseñadora colombiana asegura que su materia prima favorita es la madera y que le encanta poner el énfasis decorativo en la iluminación

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A temporal, pero al mismo tiempo moderno, ecléctico y para nada minimalista es como define la diseñadora Adriana Hoyos su estilo: "Tiene mucho de mi personalidad. Me gusta mezclar elementos y crear ambientes que no sean rígidos, y creo que ese balance es el que permite brindar calidez y confort".

Nació en Colombia, pero su exitosa carrera en el diseño de interiores y de muebles la han convertido en una ciudadana de mundo que vive entre Estados Unidos y Ecuador. Es en Quito donde funciona la fábrica con más de 300 obreros que manufacturan sus piezas de forma industrializada, pero con etapas artesanales en los herrajes y los detalles elaborados en coco y otros materiales exóticos.

Estudió diseño de interiores en la Universidad Marymount en Estados Unidos hace 26 años, y luego de un tiempo los proyectos la condujeron a la creación de muebles: "Hace 15 años comencé a concebir mis propias colecciones. La primera, lanzada en 2001, se llamó Coconut o Coco", relata Hoyos con el tono de voz suave que la caracteriza.

El inicio de todo.

En las ofici- nas repartidas entre Quito, Guayaquil, Ciudad de Panamá y Miami, Adriana Hoyos cuenta con un equipo de diseñadores y arquitectos que le brindan soporte en el proceso creativo.

"En el diseño de interior, cuando estoy decorando una oficina, residencia o espacio comercial, lo primero que hago es entender cuál es la intención del cliente, qué es lo que quiere lograr. A partir de allí comienza la investigación.

Después de la primera entrevista, presentamos una serie de imágenes de referencia con las que logramos entender y alimentar a la persona para que diga qué le gusta o no", explica quien considera que todo creativo necesita viajar, investigar y tener sensibilidad para alimentarse de la cultura, de la geografía, de la gastronomía y de las artesanías.

En cambio, señala que crear una colección de muebles es más complicado. De hecho, se inició en estas lides casi por accidente: "Un buen día tuve la inspiración de dibujar la colección Coco que surgió muy fácil y rápido. Vino sola a mi cabeza, quizás porque recientemente había ido a una feria de diseño y tenía muchas ideas frescas en mi disco duro. Comencé a bocetear incluso en servilletas y papelitos durante los viajes, y cuando regresé a Ecuador inmediatamente hicimos los prototipos". La línea fue lanzada en el mercado estadounidense y tuvo una acogida increíble: "¡Siempre digo que es como cuando un cantante pega una canción en la radio!", cuenta la diseñadora.

No obstante, los colaboradores de Adriana Hoyos y su esposo la animaron a desarrollar pronto nuevas propuestas. Entonces fueron naciendo las siguientes colecciones, siempre más exigentes para ella.

Estados Unidos es su mercado más importante, aunque los estándares de ese país son diferentes a las escalas que le gusta usar. "Desarrollo una colección en aproximadamente un año y medio. Durante el proceso estudio las tendencias internacionales, aunque reconozco que no soy una esclava de la moda".

Sobre sus mesas, sillas, parabanes y gabinetes Hoyos indica: "Diría que 80% de mis piezas tienen características esculturales. Me gusta que sean únicas, que sean signature piece. El 20% restante es lo que llamo genéricos. Si ven mis colecciones Chocolate y Grafito se pueden dar cuenta de que están inspiradas en la arquitectura. Sin embargo, nunca dejo de lado el confort.

Todos mis muebles son cómodos, pero teniendo en cuenta la parte estética. Eso hace que sean especiales y, desafortunadamente, muy copiados".

En claroscuro.

En los espacios diseñados por Hoyos destaca la luz manejada de forma casi teatral. "Me gusta mucho hacer énfasis en la iluminación para crear el drama, dejando unos lugares oscuros y otros claros.

Manejo el claroscuro con la iluminación indirecta, que para mí es el secreto para que haya transición y movimiento en el espacio", explica.

Para la diseñadora es vital el empleo de la luz cálida con el uso del LED y el fluorescente compacto, tecnologías que se iniciaron en luz fría, con la que advierte, por cierto, que se debe tener cuidado al decorar.

Su paleta elude el blanco y se dirige hacia los tonos neutros, viajando entre las gamas del beige y los grises entre los que resalta el grafito. Sin embargo, aporta color vibrante en una pared roja, naranja o terracota con el fin de subir el nivel de energía del lugar.

Un descubrimiento reciente para Hoyos es el "papel de colgadura" o papel tapiz: "Antes lo odiaba porque venía estampado. No soy de estampados, sino de crear contraste de texturas".

Madera por siempre.

La mate- ria prima favorita de Adriana Hoyos, tanto para el diseño interior como para los muebles, es la madera. Utiliza preferentemente el seike, la chonta o macana y el roble, las cuales se hallan fácilmente en Ecuador.

Del seike resalta su calidad.

Es una madera muy dura de color miel que se regenera fácilmente. El sello particular de Hoyos en este noble material es el respeto de los poros o vetas: "Me gusta respetarlos, porque al taparlos mato el material".

Otra de las propiedades del seike es que se puede tinturar, y justo ese es el procedimiento predilecto para los muebles en tono chocolate.

Complementariamente la diseñadora emplea telas para el cuerpo de los asientos. Utiliza lino, terciopelo, seda, algodón y brocados. También admite su fascinación por el cuero natural o en color hueso.

Orgullosa.

La diseñadora co- menta que los muebles japoneses y los nórdicos provienen de una cultura fría y ese es el origen de su tendencia minimalista y racional. En contraposición, sus piezas en colores oscuros y con acabados que integran materiales naturales como el coco, reflejan el carácter alegre del latinoamericano.

También está en desacuerdo con las interpretaciones que hacen los diseñadores europeos y estadounidenses como lo característico de nuestra región, porque se van hacia los clichés folklóricos que evaden la universalidad.

"Estoy superorgullosa de mis raíces latinoamericanas y eso lo reflejo y lo muestro como bandera, sobre todo cuando me invitan a dar conferencias.

Siempre resalto el valor cultural de mis raíces latinas. Soy apasionada en lo que hago y profundamente latinoamericana", indica.

Mercado venezolano.

"De Ve- nezuela sé que les fascina la cama y la poltrona Chocolate. También he notado que buscan las mesas de comedor grandes", dice Hoyos sobre nuestro mercado, el cual conoce a través de la información que le envían de la tienda que comercializa sus productos desde hace dos años en Caracas.

"El público compra Adriana Hoyos por la calidad. Nuestro nicho de mercado no es masivo sino de estrato alto, porque ofrecemos muebles de diseños originales y costosos de fabricar", afirma.