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Un invernadero para cambiar la sociedad

Las cúpulas albergan 100.000 plantas de 5.000 especies de todo el planeta

Las cúpulas albergan 100.000 plantas de 5.000 especies de todo el planeta

El Proyecto Edén es un complejo de 50 hectáreas de extensión, inspirado en la naturaleza y en el desarrollo sostenible

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El Jardín del Edén, el paradisíaco huerto donde Dios habría puesto al hombre tras haberlo creado y que la Biblia describe como un parque donde los árboles y las plantas de toda especie embellecían el paisaje, no está en Oriente, como creen algunos estudiosos, sino en Inglaterra... por lo menos su versión moderna.

En marzo de 2001, asentado en la cavidad que ocupó una cantera de caolín, fue inaugurado en la costa de Cornualles, la península del extremo suroccidental de Inglaterra considerada el Land's End (Fin de la Tierra), el Proyecto Edén (Eden Project), un complejo medioambiental de 50 hectáreas de extensión, inspirado en la naturaleza y en el desarrollo sostenible.

Doce años más tarde, el que es visto como el mayor invernadero-espectáculo del mundo, compuesto por un grupo de gigantescos domos geodésicos (con la forma de una esfera partida), ideado por Tim Smit y diseñado por el arquitecto Nicholas Grimshaw, se ha convertido en una de las principales iniciativas de regeneración y educación medioambiental y uno de los grandes polos de atracción turística del Reino Unido. El proyecto, creado para mostrar cómo se puede utilizar la naturaleza para regenerar un lugar estropeado por la actividad humana, incluye dos invernaderos o biomas.

En uno de ellos, el más extenso del mundo en su tipo y que alberga una pequeña catarata, se reproducen los climas y vegetación tropicales húmedos, y el otro muestra la flora de los climas cálidos y secos de tipo mediterráneo. Impactos en la naturaleza. Bajo el techo de las cúpulas geodésicas, enormes estructuras semiesféricas de tubos galvanizados y láminas termoplásticas hexagonales, una de las cuales supera los 55 metros de altura, los visitantes pueden observar miles de maravillas vegetales, tanto a vista de pájaro como a ras del suelo, recorriendo sus pasarelas elevadas y de superficie.

En total, 100.000 plantas de 5.000 especies de todo el planeta. Los visitantes observan representaciones sobre algunos impactos de la actividad humana en la naturaleza, como los que han tenido la extracción y cultivo del caucho, el cacao, la palma o el café, o se informan de datos alarmantes, como que cada 10 segundos desaparecen de nuestro planeta 1,5 hectáreas de bosque primario, una superficie similar a la que existe bajo las cúpulas geodésicas mayores de Edén.

Varshana Trudgian, de Eden Project, explica que las cúpulas geodésicas son complementadas por los jardines exteriores, la zona de tránsito señalizado, el vestíbulo, el edificio de exposición, las salas de proyección y la tienda de Edén. Entre ellos destacan el walkway, una pasarela con diferentes alturas y plataformas que permite observar la interacción de las culturas indígenas con la selva, el skywire, una tirolina de 660 metros de longitud con la que se sobrevuela la cantera y la biosfera mediterránea, y el Core, un edificio educativo construido con láminas de madera claveteadas, inspirada en el crecimiento de las plantas.

El paraíso es posible. En Edén, que aparece en el filme Muere otro día, protagonizado por Pierce Brosnan como el agente secreto James Bond, se aplican distintas técnicas de gestión ecológica de la energía, como la elaboración de abono mediante el compostaje y la recuperación de las aguas de lluvia.

Las tecnologías empleadas para cultivar las plantas de Edén, se desarrollan y aplican en colaboración con distintos centros de investigación. Actualmente, el complejo de Tim Smit participa con la compañía EGS Energy en la construcción de una planta de energía geotérmica, generada partir del calor que emana de la tierra profunda, que tendrá una capacidad de cuatro megavatios, suficiente para abastecer al complejo medioambiental y aportar el excedente de corriente a la red eléctrica británica.

Entre otros proyectos para la investigación y conservación de especies y la regeneración económica, ambiental y social, Edén apoya en Tailandia un programa que ayuda a los aldeanos a cuidar y restaurar los bosques tropicales que están a las puertas de su casa, preservar las especies vegetales y reducir los deslizamientos de tierra.

"Edén es una manera de recuperar aquella sensación de asombro que debió de embargar a Livingstone ante las cataratas Victoria. Si queremos atraer a la gente a la naturaleza y embarcar a los niños en la conservación del planeta, lo mejor es despertar en ellos la sed de aventuras y hacerlos soñar", ha declarado Tim Smit, director de Eden Project, al periódico español El Mundo.