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En iluminación todo es cuestión de movimiento

Porque la luz se ha convertido en toda una experiencia, las lámparas ahora son esculturas en movimiento o simplemente esculturas con formas orgánicas y naturalistas

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La última Euroluce, evento en el marco de la feria del mueble de Milán 2015, lo dejó bien claro: ahora las luces se mueven. Casi 500 firmas expositoras de todo el mundo en un área de exhibición de 38.000 metros cuadrados mostraron las lámparas y sistemas de iluminación del presente y del futuro.

Acorde con la evolución de las fuentes de luz, la mayoría, por no decir todos los diseños actuales, se acogen a los bombillos LED (light-emitting diode o diodo emisor de luz) y al mismo tiempo incorporan formas dinámicas que les dan atributos más bien de esculturas. Lasvit, empresa checa fundada en 2007 por Leon Jakimič y que trabaja con cristal de Bohemia, presentó Supernova, un chandelier de la diseñadora Petra Krausová compuesto por cientos de laminillas de cristal que constantemente se mueven cambiando la forma de la lámpara: se retraen las que están en las capas de afuera, luego lo hacen las de los niveles internos. Literalmente da la sensación de una estrella supernova en expansión y contracción.

Las Danseuses (las bailarinas) de Atelier Oi para Artemide imitan los vestidos de las bailarinas. La pantalla es de tela con perforaciones cortadas con laser y comienza a dar vueltas gracias a un motor colocado en el eje vertical de la lámpara colgante. Además de ser un espectáculo visual en sí mismas, las lámparas crean hermosos cambios de luz debido a las perforaciones de la pantalla que gira.

Un montaje escénico es lo que proporciona Chlorophilia de Ross Lovegrove, para Artemide, con láminas onduladas dispuestas en forma escalonada que emite luz indirecta.

Por supuesto que para los que no deseen tanta movilidad alrededor, queda el arte. Con los elementos de chapa de madera de LZF, por ejemplo, cualquier ambiente cambia. Y es que con sus figurines, de la colección Funny Farm diseñada por Isidro Ferrer, se logran atmósferas únicas porque se decora y se ilumina. Aunque de mayor tamaño, el pez colgante no dejó de atraer curiosos.

Las Serena F de la diseñadora española Patricia Urquiola para Flos son unas luminarias de mesa, de pie y de suspensión con forma de hojas redondas, fabricadas en aluminio plateado o dorado, cuya fuente de luz proviene del canal central colocado como una especie de pistilo.

Más tradicionales, pero igual decorativas, son las propuestas de Lladró para las lámparas. Por supuesto que las bases de las luminarias son las famosas porcelanas. O si prefieren algo más suntuoso, la opción es Swarovski con su modelo Crystalon, una lámpara de techo formada por una suerte de moléculas de cristal con luces LED, y la Shimmering Sea, unas olas con cristales incrustados que cuelgan del techo o iluminan una pared.

Porque ahora iluminar es más que colocar una lámpara, es escoger un estilo.