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Un hogar acogedor con rasgos románticos

El shabby chic es una tendencia que evoca el estilo campestre de las casas de verano de Gran Bretaña/Internet

El shabby chic es una tendencia que evoca el estilo campestre de las casas de verano de Gran Bretaña/Internet

Motivos florales, colores pasteles y muebles victorianos son elementos clave en la tendencia en la que se aprovechan objetos viejos

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El shabby chic es una tendencia que evoca el estilo campestre de las casas de verano de Gran Bretaña, en las que en cada estancia se observaba la coquetería emancipada por la exagerada presencia de flores, cojines con encajes, raídos mobiliarios Luis XV y las paredes forradas de estampados. En Venezuela, nunca ha sido furor esta esencia romántica y feminista. Lo más cercano que se conoce es el estilo country adaptado al gusto tropical. Sin embargo, no es mala idea reinterpretar este concepto europeo en algunas áreas, tal vez como excusa de que el día del amor está por tocar la puerta.

Para el diseñador David D’Aubeterre este tipo de ornamentación viene dada por el sentimiento de quien construye el ambiente. “Tener toda una casa forrada de motivos florales resultaría empalagoso, pero si son espacios como una terraza, una sala abierta, un cuarto de estar e incluso una habitación infantil puede ser una respuesta acertada”, explica.

El impacto del shabby chic se centra en tomar objetos que parecen inutilizables y hacer que luzcan atractivos en algún rincón. “He visto que jaulas viejas las transforman y decoran con flores secas, las máquinas de coser se emplean como bases de mesa o estantes desgastados cobran vida para resguardar cajitas curiosas”, agrega.

 Tonos románticos. La paleta toma el blanco como el color clave para muebles y accesorios, aunque el beige lo ha desplazado porque no se ensucia con facilidad. Las tonalidades pasteles siguen en la lista, especialmente el rosado, el azul y el verde. Lo más oscuro que podrá apreciar en esta tendencia es el marrón chocolate sobre algún mueble de madera, aunque también se emplea el dorado para imprimirle elegancia a la habitación.

En el caso de las paredes, D’Aubeterre hace mención al toile de jouy, una tela que combina dos colores “generalmente blanco de fondo y una escena romántica o cotidiana de la época victoriana en tonos rosa y azul”, indica. Héctor Chacón, coleccionista de muebles escandinavos, coincide con esto y explica que en Inglaterra se ha regresado a la onda de crear recubrimientos artesanales para forrar las paredes.

 

Mezcla de texturas. El shabby chic sigue la lógica de aprovechar todo aquello que esté a la mano, por ello no importa los elementos y materiales que integren la estancia. Por ejemplo, una sala se puede decorar con muebles de distintos tamaños y acabados bien sean en metal, hierro forjado, madera o mimbre. El punto de coincidencia son los colores y el aire vintage del mobiliario, que incluso se encuentra en tiendas de segunda mano o mercados de pulgas.

Chacón insiste en que un buen coleccionista evita hacer grandes restauraciones. “Si el mueble está estropeado, se repara. Pero si no tiene daños importantes debe mantener su espíritu intacto”, agrega. La ventaja de esta tendencia es que mientras más desgastados se vean los enseres más se acercan a la imagen de aquellos que se usaban o se usan en las antiguas casas veraniegas. No por eso las piezas deben estar en mal estado, se puede utilizar pátinas, decapados y elementos que recreen ese efecto añejo.

Para quienes prefieren adquirir mobiliario directamente en tiendas especializadas sin intervenir en su fabricación, D’Aubeterre recomienda a la diseñadora de interiores Laura Ashley, que orienta sus creaciones bajo ese criterio decorativo. A sus colecciones les imprime un toque moderno con nuevos colores y contrastes, así como menos presencia floral. Cubrecamas, lámparas, espejos, telas y alfombras son algunas muestras que se encuentran en el portal www.lauraashley.es de donde se pueden extraer ideas para hacerlas usted mismo, pues en el país no hay tiendas de este estilo.

 Detalles victorianos. Tal vez no se atreva a decorar una habitación bajo esos cánones en los que el lado femenino aflora en cada rincón, más aún cuando hay hombres en casa. Pero no abandone la oportunidad de incluir pequeños toques románticos como velas de color pastel sobre alguna mesa de madera blanca, lámparas adornadas con cristales y caireles en la sala o en la habitación que más frecuenta.

Lo antiguo de este estilo no se contrapone a la modernidad, más bien se puede conjugar perfectamente. Es posible incorporar luminarias contemporáneas con dimmer y electrodomésticos de última generación –pantallas planas, tabletas– en ambientes shabby chic, con lo cual se logrará que sean estancias más atractivas.

 Jardín estampado

Los motivos florales son elementos característicos del shabby chic. Se encuentran pequeños, simples y en tonos suaves en los estampados de las sábanas, cortinas, manteles, colchas, paredes y forros de muebles. Los encajes son buenos acompañantes sobre todo en almohadones, cortinas y manteles.

 Estilo con historia

El estilo shabby chic se hizo popular entre bohemios y artesanos en la década de los ochenta cuando la decoración costosa se impuso en la clase media alta.