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Los hitos del diseño argentino en un libro

A partir de la célebre silla Mariposa se relata la historia de los creadores sureños durante el siglo XX y lo que va del XXI

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En 1938 fue creada la silla BKF con cualidades que la han elevado a la cúspide del diseño argentino. Se trata de un asiento cimentado sobre una estructura continua de cabilla de hierro curvada, en cuyos salientes superiores se cuelga un cuero.

El nombre BKF reúne las iniciales de los apellidos de sus creadores: Bonet, Kurchan, Ferrari Hardoy, sin embargo se internacionalizó con el nombre de butterfly o silla mariposa.

Bajo su condición de “clásico”, BKF introduce glamorosamente al lector en el libro Diseño Industrial Argentino, editado hace pocos meses.

Para el arquitecto Ricardo Blanco, que hizo la curaduría y redactó los textos de la publicación, BKF acusa elementos del diseño argentino bastante claros en cuanto al uso de materiales y la tecnología. “Además, pensemos que en 1938 la gente se sentaba de una manera rigurosa y BKF los liberó y desde el punto de vista formal, esta pieza simplifica y le da gran valor estético a la silla plegable de origen inglés”, agrega.

Cada página de Diseño Industrial Argentino exhibe los mejores productos concebidos por el talento austral, desde muebles y electrodomésticos hasta ferrocarriles. “Este libro presupone una especie de corte en el tiempo que resume lo ocurrido hasta el momento, pero enfocado desde la perspectiva de los diseñadores”, señala Blanco, quien posee una dilatada trayectoria como promotor del talento creativo de su país.

Clásicos del hogar. El diseño de productos para la casa en Argentina tuvo su auge en el área de los electrodomésticos durante las décadas de los sesenta y setenta. Un producto paradigmático es el Magiclick, encendedor de chispa proyectado originalmente por Hugo Kogan para la empresa Aurora. Su impacto fue tal, que el aspecto y el nombre de la marca se convirtieron en un genérico para cualquier aparato de esas características. En ese período también se popularizaron el radio Giulia y los televisores de Noblex.

Con respecto al estilo de los productos de la época, Ricardo Blanco indica: “En ese momento, comparativamente con lo que se estaba haciendo en Italia, estábamos bien y habla de nuestra cultura europeísta. No hubo la intención de generar un estilo argentino porque ello iba en contra de los ideales de modernidad, y la modernidad era internacional”.

De esa generación también se registra en el libro el trabajo de Roberto Napoli, Reinaldo Leiro, Julio Álvarez y Alberto Churba, “que son colegas”, acota el investigador. “También está Juan Cavallero, diseñador de Ferrum, que si bien tuvo mucha actividad haciendo publicidad y fotografía, a mediados de los noventa se comenzó a orientar hacia el diseño industrial”.

El propio Ricardo Blanco ha realizado un imponente aporte de más de 300 sillas diseñadas y fabricadas. “Desde la facultad, mis maestros me fueron orientando hacia los muebles y asientos”, cuenta humildemente.

En comparación con la cantidad y complejidad de los productos generados por los pioneros, las piezas de los diseñadores jóvenes suelen ser más simples, pero esto se debe a las condiciones actuales, aclara Blanco: “Como las situaciones sociopolíticas a veces se modifican, quiero resaltar que no es la creatividad la que se ha cortado, sino que el medio de hoy es más difícil”.

También el mate. Actualmente se vive el apogeo del “diseño de autor” y el país de la bandera albiceleste no se sustrae de esta tendencia. Ante la heterogeneidad estilística del presente se posicionan los nombres de los creadores.

Entre la última generación de diseñadores de productos para el hogar, Ricardo Blanco resalta el trabajo de Alejandro Sarmiento, “muy de vanguardia y experimental”, quien por cierto, vino a Venezuela en 2009, para dictar una charla en un evento sobre Ecodiseño, dado que sus piezas suelen ser elaboradas con materiales reutilizados.

El otro diseñador mencionado es Federico Churba, que recientemente abrió un local propio que mantiene la tradición del buen diseño de muebles. En el catálogo resaltan sillones, mesas y estantes.

También se destaca el surgimiento de talento joven en el interior, como el estudio Usos, ubicado en la Puna, en el noroeste del país, cerca de Bolivia. Ellos emplean cueros y maderas locales, que son trabajadas artesanalmente.

Fuera de los muebles, el mate es un novedoso motivo de inspiración con cierta intención de búsqueda de la identidad. Al respecto explica Blanco: “El mate solía ser un producto artesanal o de producción muy masiva, pero ahora el 30% de los diseñadores jóvenes están trabajándolo”.

Grifería galardonada. La editorial Franz Viegener, responsable del libro Diseño Industrial Argentino, pertenece a las empresas FV y Ferrum, que se dedican a la fabricación de grifería, equipamiento y accesorios para baños.

Este grupo que compite en el mercado internacional apuesta por el diseño desde 1995, aproximadamente, cuando incluyó un departamento especializado en desarrollo e investigación.

La práctica ha generado buenos resultados, como el premio Good Design obtenido en 2006 por los accesorios Dominic y en 2011 por la línea Edge. Adicionalmente, los Dominic ganaron el Adex de Plata (Award for Design Excellence) en 2007 en Estados Unidos. El responsable de estos éxitos es Juan Cavallero.