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Las fotos aportan identidad y alegría a las paredes

Los retratos, planos en detalle de objetos y las siluetas de tamaño intermedio y en sentido horizontal duplican el dinamismo propio

Los retratos, planos en detalle de objetos y las siluetas de tamaño intermedio y en sentido horizontal duplican el dinamismo propio

Los hall de entrada, estudios e incluso los dormitorios son áreas ideales para colocar formatos de gran tamaño y algunos collages

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Un instante, un gesto, una forma. La captura y reproducción final, mediante el uso de cámaras, lentes y sustancias químicas para la fijación, es lo que se conoce como fotografía, una de las artes modernas más populares y no sólo como hobby o distracción sino también como complemento en el diseño de interiores.

Temática y dimensiones. En la actualidad, dada la masificación de obras, artistas emergentes y la constante innovación se observa una clara tendencia a incorporar fotografías a los espacios interiores, como piezas clave de la decoración.
Belinda Moreno, curadora profesional, cita entre las ventajas principales “el aspecto económico pues, generalmente, es menos costoso que las pinturas o esculturas”; incluso si se adquieren trabajos originales de creadores reconocidos las fotos pueden representar una inversión a futuro. El otro gran punto a favor es la versatilidad para adaptarlas al hogar u oficina, sean imágenes clásicas, vanguardistas o las intervenidas digitalmente.
Así bien, para las estancias más amplias y de uso frecuente, como los salones de estar y el comedor, “lo ideal son las fotografías en gran formato y temática genérica, como paisajes y vistas aéreas de ciudades o, por el contrario, las gráficas artísticas, de alto impacto visual, todo depende de los gustos de las personas”, explica la diseñadora Elena Barreto. Se aconseja ubicarlas en la pared del sofá –de fondo– y en los laterales, con lo que se sustituyen los cuadros o serigrafías tradicionales y se logran ambientes interesantes. En los pasillos o halls de entrada, los retratos, planos en detalle de objetos y las siluetas de tamaño intermedio y en sentido horizontal duplican el dinamismo propio de estos corredores y, según la disposición de las fuentes de luz, logran un efecto visual de continuidad. Para la cocina, “lo más aconsejable son fotos coloridas, divertidas y típicas del área –como ingredientes, especias, viñedos–, de pequeñas dimensiones y en secuencias impares”.
Para los lugares más reservados de la casa se pueden mezclar imágenes personales, de momentos especiales, con otras de naturaleza y hasta de fantasía. En los estudios, por ejemplo, las tomas intervenidas y las réplicas originales de editoriales de revistas son las más buscadas para fomentar la creatividad e inspiración.
“Si se colocan en una pared tratada con acabados texturizados o pintada de colores llamativos se convierte en el punto focal de la habitación”, apunta Barreto. En los dormitorios, las ampliaciones de fotografías de viajes, de las estaciones anuales y retratos de la familia son las mejores opciones para crear una atmósfera cálida y relajada. La disposición en hileras o un diseño de patrones geométricos –como círculos, óvalos y cuadrados– le aporta un estilo distintivo y moderno a estas estancias.

Derivados artísticos. La fotografía, al ser una expresión plástica subjetiva, se caracteriza por su adaptabilidad y, además, por ser editable. Como recurso decorativo, y aunado a las técnicas avanzadas de impresión, se pueden obtener no solo las clásicas reproducciones en blanco y negro, también gigantografías y fragmentos para formar collages de escenas significativas y únicas en el centro de las paredes o como obra de arte cuasi cinética. De esa manera, aumentan las posibilidades de crear un espacio personalizado.
Otra opción más novedosa es transformar algunas imágenes en papel tapiz, lo que unifica dos de las tendencias del interiorismo más vistas en meses recientes. El diseño del papel tapiz, especialmente si predominan los tonos neutros y las composiciones poco recargadas, “funcionan para rincones de lectura y hasta como revestimiento para los cuartos de bebés y niños”, indica la diseñadora Elena Barreto.
Finalmente, el modo más simple de armonizar las fotografías con el resto de los muebles, accesorios, lámparas, cuadros y el estilo decorativo es con los marcos y sus acabados. Madera, resina, plástico, metal y el policarbonato son los materiales más comunes para enmarcar fotografías ornamentales por su durabilidad y variedad de acabados disponibles. Un trabajo de marquetería en el que se conjuguen marcos idénticos con otros de diversos tamaños, colores y texturas –desde las superficies lisas y brillantes hasta las ligeramente ásperas y más orgánicas– realza las imágenes y aporta una singularidad a las composiciones que se elijan para cada habitación.
Las fotografías no se limitan a pequeños recuadros estáticos que se sitúan sobre las repisas de bibliotecas y mesas. En estos días es valorada como un arte legítimo y la riqueza de sus detalles, luces y sombras, como reflejo de la vida, constituyen una de las herramientas preferidas en la decoración.     

RECUADRO
Composiciones personales
Varios aspectos deben ser considerados al momento de tomar cualquier fotografía. En primer lugar, el concepto que guía la búsqueda de imágenes, sean improvisadas o cuenten con el desarrollo de una producción específica. La técnica, como segunda variable, trata de los ajustes necesarios como encuadres, ángulos, enfoques y perspectivas que seleccionan la totalidad o parcialidad de lo que se quiere retratar. También el juego de luces y sombras para lograr el realismo y resaltar los matices cromáticos y, finalmente, el componente subjetivo que marca cada cuadro y se traduce en la posterior interpretación individual que se hace de la foto, en gustos, emociones e interés que despierta.