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El escritorio del futuro

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La oficina debería ser un espacio dinámico en el que no necesariamente existe un “cubículo” que pertenece a alguien

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El mundo del trabajo está cambiando. Cada vez más personas se comunican y se relacionan de manera diversa en los ambientes laborales. La tecnología invade todas las vías posibles de esas interacciones. Y las personas buscan otros caminos para hacer rendir mejor su tiempo laboral y disfrutar más el resto de su vida, mientras los líderes de las corporaciones buscan mayor productividad en su plantilla de empleados.

El diseño de los espacios de trabajo no puede escapar a esa dinámica. En una interesante conversación que la periodista Susan Szenasy de la revista Metropolis sostuvo con Jan Johnson, vicepresidente de Diseño y Espacios de Trabajo en Allsteel (fabricante de muebles y ambientes de oficina), la diseñadora, que lleva nada menos que tres décadas ideando soluciones para ambientes laborales, destaca cómo los usuarios están demandando más opciones y control de sus espacios y el hecho de que la manera en la que concebimos el trabajo “implica nuevas actividades y comportamientos”.

Varios factores están ahora en el terreno de juego: “Sólo 40% de nuestro trabajo sucede en nuestro escritorio y la tecnología facilita que se haga en cualquier momento y en cualquier lugar”. Asimismo, existe una necesidad de evitar la concepción de la oficina como un espacio “de una sola función o para una sola tecnología”. Más bien, “debería adaptarse fácilmente para otros propósitos en otros momentos”. Los empleados de las empresas quieren disponer de espacios en los que puedan reubicarse según diversos requerimientos “sin necesidad de llamar a un instalador o a un electricista” cada vez que eso suceda.

La oficina debería ser, por lo tanto, un espacio dinámico en el que no necesariamente existe un “escritorio” o un “cubículo” que pertenece a alguien, sino una serie de espacios que son dinámicos, fluidos, útiles y que están listos para ser utilizados por quien los necesite.

La tecnología, añade Johnson, “continúa cambiando a un ritmo mucho más veloz de lo que lo hacen los componentes del mobiliario, por lo que la habilidad de éste para complementar la tecnología y sus avances es imperativa. De igual manera, la velocidad y frecuencia de esos cambios implica que los costos de adaptación deberían ser mínimos”.

Para Johnson, en un futuro cercano la desaparición de los teclados y los mouse tendrá un impacto profundo en el diseño de soluciones de mobiliario para oficinas. “Eso podría significar que pronto no trabajemos en una superficie ni apoyados en una silla ergonómica”. Da para pensar.