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La doble vida de los objetos

Dentro de las piedras naturales se colocó un vidrio iluminado / El País - Archivo

Dentro de las piedras naturales se colocó un vidrio iluminado / El País - Archivo

Los finlandeses dejan de crear sillas para concentrarse en el reciclaje. Las nuevas propuestas provocan un impacto mínimo en el medio ambiente y son durables

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La campaña tuvo un éxito rotundo. Pese a que partía de la base de una petición un tanto peliaguda: que todos los diseñadores del país dejaran de diseñar sillas durante un año para demostrar que ya hay bastantes en el mundo.

Esto solo se puede pedir en un país seguro de sí mismo en cuanto al diseño como Finlandia, que lleva décadas de ventaja al resto en aspectos como ecologismo y sostenibilidad. Aún así, la invitación no era fácil porque cualquier diseñador que se precie tiene no una, sino varias sillas en su currículum y cuando se da en el clavo es una pieza que aporta mucho pedigree.

El caso es que todos los implicados acataron la propuesta disciplinadamente y el ingenio que invertían en crear una silla lo usaron sobre las piezas ya existentes. Esto tiene un nombre: reciclar. La campaña No Chair Design, con su ocurrente cartel, forma parte de la exposición Now Here Finland 2012 Diseño ecológico finlandés, que tiene lugar en el Museo de Artes Decorativas de Madrid, España, hasta el 20 de enero de 2013.

El origen de la exposición partió de una convocatoria del Gobierno de Finlandia y de asociaciones de artesanos, tan atentos todos a mimar el diseño y maestros en crear conciencia pública, en la que se invitaba a los artistas a crear objetos.

La puntuación se centraba en el mínimo impacto de los productos sobre el medio ambiente, las materias primas empleadas, el proceso de producción y fabricación y su vida útil. Se presentaron 150 artistas y se seleccionaron 47, cuyas piezas –lámparas, joyas, ropa, incluso un par de ataúdes– fueron realizadas con materiales reciclados.

Sin tornillos. En una de las salas de la planta baja del museo valenciano, entre bellos cuencos de barro cocidos en horno de leña, como los de antes, o de objetos de lana que apenas necesitan ser lavados y sirven para cualquier temporada, destaca un ataúd (que no lo parece) de madera encolada. Y no tiene ningún tornillo.

Eva Hannikainen, una de las organizadoras de la muestra, explicó que uno de los problemas ahora en Finlandia es que los actuales ataúdes no se funden con la tierra. “La idea es que desaparezcan y vuelvan a la naturaleza, que es de donde procede, como el resto de todos nosotros”, sonrió. El ataúd Autere, de Tuula Leppämäki, de líneas depuradas, más parecido a un arcón que a un ataúd convencional, adquiere otra utilidad, servir de banco en casa “mientras se está vivo”, ironizó.

El plato Jää, de Kati Kainulainen es un buen ejemplo de cómo el cristal de una ventana puede acabar convirtiéndose en un bonito objeto. El proceso de producción fue simple: separar el vidrio del marco, lavarlo y dejarlo secar. Luego se rompió en pedazos y se colocaron en un molde de cerámica para fundirlos y darles esta nueva forma.

Los jabones Aamumaa con huellas de animales en peligro, hechos a base de oliva y manteca de karité y coco, “nos recuerda que cada día dejamos una huella sobre nuestra actividad y vida”, reflexionó Hannikainen. El objetivo de la autora, Kristiina Nevakivi, era diseñar un regalo o recuerdo ecológico que transmitiera una emoción positiva y alegre con elementos de la naturaleza frágiles y en peligro de extinción.

Luz ecológica. Hasta de las piedras sale la luz. Kari Alonen tomó una piedra natural, la partió por la mitad y en su interior colocó un vidrio iluminado. El efecto que produce es un ambiente suave. Y su mensaje está claro, es un diseño que atenta contra la ilógica cultura de lo desechable: el vidrio es reciclado, los materiales eternos y naturales y el proceso de producción ecológico.

“Una de las cuestiones ahora en debate es que los objetos que ya no cumplen su función no tienen por qué convertirse en basura y un objeto viejo puede tener otra vida”, explicó Mikko Oikari, comisario de la exposición. Es la misma idea que intenta transmitir Satu Bethell y su almohada de reflexión fabricada con bolsas para el pan y de plástico usadas. En el fondo, escribe la autora, “reside la preocupación por nuestro planeta, lleno de plástico y basura”. De ahí su almohada. Un objeto para pararse a pensar sobre los límites de los recursos y la doble o triple vida de los objetos.

El plato Jää proviene del vidrio de una ventana
Los jabones Aamumaa con huellas de animales en peligro son de oliva y manteca de karité y coco

Panel Fold a Light con bombilla LED y forma de lámpara