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El cristal aporta elegancia a la mesa

Los modelos clásicos con colores fuertes ganan terreno en el mercado

Los modelos clásicos con colores fuertes ganan terreno en el mercado

Las copas de degustación, incoloras o en tonos puros, se convierten en símbolos de distinción

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Los tiempos y las tendencias de la moda cambian, pero la cristalería no pierde vigencia. Años atrás, copas de cristal transparente y un gran cenicero en el centro del mismo material eran símbolos de distinción en una mesa.

Hoy, si bien las copas ya no son necesariamente transparentes y el cenicero fue reemplazado por un florero de importante tamaño, el cristal sigue imponiéndose como uno de los elementos más exclusivos a la hora de vestir de elegancia la mesa de un hogar.

"La mesa es un lugar de encuentro, celebración y belleza. El brindis es un ritual que nos acerca siempre. Y el cristal es sin dudas un ícono", afirma Walter Mektoubdjian, dueño de Ariete, la tradicional casa de la avenida Alvear, que desde hace algunos años cuenta con cuatro líneas propias de cristal.

De un modo similar se expresa Alejandro Ferrari, dueño de L'Interdit, una de las casas de regalos tradicionales de la ciudad de Buenos Aires. "El arte de la mesa significa saber combinar todos los elementos de manera tal que sigan una misma línea, y el cristal le da mucha más importancia a esa combinación", sintetizó.

Baccarat, Saint-Louis, La Bohème, Christofle y Villeroy & Boch son los nombres más reconocidos a nivel mundial cuando de cristalería se trata, aunque sólo los tres últimos tienen actualmente presencia en el mercado argentino.

"Baccarat es la más lujosa, pero ya no se importa. De esta marca, hoy sólo se consiguen arañas y juegos incompletos en remates", comenta Ferrari.

Existe también una importante producción a nivel nacional, y son San Carlos y Vitalia, ambas de elaboración artesanal, las cristalerías de mayor renombre.

Puro disfrute. Al igual que en el pasado, en la actualidad el producto que más se vende es la copa de degustación. "La cristalería, a diferencia del vidrio, parte de materia prima noble. Esto le da la transparencia necesaria para disfrutar del color del vino, una terminación fina y un diseño que permiten desarrollar los aromas y sabores de la bebida", sostuvo Silvana Álvarez Solari, dueña de Cristalería Vitalia.

Lo que diferencia las épocas son los colores de estas copas. A los tradicionales diseños incoloros o de tonos pasteles traslúcidos, hoy se les unieron diseños en colores plenos, como el negro, el rojo y el verde.

"Se salió del diseño transparente, porque un poco lo que se busca es la decoración de la mesa a través de las copas y no que sean sólo un acompañamiento", indica Ferrari.

Entre los diseños coloridos se destaca la copa Kawali de Christofle, la que, según destacó el dueño de L'Interdit, se vende mucho.

Los modelos clásicos pero con colores fuertes también están ganando terreno en el mercado. Un caso es la copa degustación negra de gran tamaño, que se consigue tanto en líneas económicas como en otras más exclusivas.

Los valores de los productos de fabricación nacional son más accesibles que los importados, como sucede con la copa Ric de cristalería San Carlos y las piezas de la línea Ariete Cristal.

Otros productos que los comerciantes identifican como de buenas ventas son los grandes floreros cuadrados y altos.

"El cenicero, que antes se vendía mucho, hoy se dejó de vender porque ahora la gente fuma fuera de las casas, y fue reemplazado por el florero en el centro de la mesa, que es un objeto que le da mucho volumen", describe Ferrari.