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Las claves para lograr hogares saludables

Una combinación peligrosa es tener sobre la mesita un teléfono inalámbrico y un radiodespertador

Una combinación peligrosa es tener sobre la mesita un teléfono inalámbrico y un radiodespertador

El objetivo de la geobiología es contribuir a crear espacios bióticos buenos para vivir

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Una casa nueva con todas las comodidades que eso puede entrañar no era suficiente para que su familia descansara bien, fue entonces cuando el arquitecto e interiorista Pere León descubrió la geobiología, una ciencia con raíces ancestrales, a través de la que encontró el descanso y la salud.

El objetivo de la geobiología es contribuir a crear espacios bióticos “buenos para vivir”, comenta León en su libro La buena onda (editorial Grijalbo). Explica que la geobiología estudia las relaciones entre los seres vivos y los diferentes tipos de ondas a los que están sometidos: las naturales (corrientes de agua y ondas magnéticas) y las artificiales (torres de alta tensión, routers-WiFi y celulares).

Cada vez el ser humano vive más rodeado de todo tipo de aparatos eléctricos y electrónicos y en este contexto aparecen nuevas dolencias como la hipersensibilidad que desarrollan algunas personas a esa contaminación eléctrica, que se manifiesta en forma de síntomas como cefaleas, agotamiento y ansiedad. El grado en el que afectan al organismo tiene que ver con el sistema inmunológico de cada persona.

Cambios tan simples como reubicar la cama, desconectar aparatos eléctricos, remodelar la instalación de la luz o cambiar de sitio el escritorio pueden mejorar enormemente el bienestar.

Sin embargo, las ondas más perjudiciales para la salud (“al menos con los conocimientos que se tienen hoy día”, dice León) son las producidas por corrientes de agua o fallas del subsuelo. La explicación tiene que ver con el hecho de que el agua puede circular a gran velocidad y su roce con la tierra desprende iones de hidrógeno que se convierten en radiación gamma que ascienden de forma vertical hasta una gran altura con lo que atraviesan el cuerpo de cualquier ser vivo que encuentran a su paso y lo alteran. Los niveles de radiación son bajos, pero continuos y pueden alterar su capacidad de recuperación celular.

Consejos

Los aparatos electrónicos emiten ondas sin cesar. Por la noche, una combinación especialmente peligrosa tiene que ver con situar sobre la mesita un teléfono inalámbrico y un radiodespertador. No hay que alarmarse, pero no es conveniente tenerlos cerca de la cama o en el trabajo.

El microondas están en la cocina, pero no debería coincidir en la habitación de al lado con el cabecero de una cama para conseguir un buen descanso, pues el insomnio es uno de los síntomas que con mayor frecuencia experimentan las personas sobreexpuestas a las ondas, además del desarrollo de patologías graves como la fibromialgias o lipoatrofia.

León asegura que las radiaciones debilitan la fuerza del organismo y su sistema inmunológico, lo que facilita la aparición de enfermedades crónicas y degenerativas, incluso problemas de fertilidad. Por ello recomienda que se preste atención al buen estado de las tomas de tierra. Todo aparato conectado a una toma de corriente eléctrica, incluso una lámpara, emite ondas electromagnéticas, pero no lo hace cuando está desenchufado. Aconseja que se desenchufen todos los aparatos que no se estén utilizando: una tostadora, el exprimidor o la cafetera.

Manténgase alejado al menos dos metros de la lavadora y del lavavajillas cuando estén en funcionamiento y mantenga a la misma distancia el frigorífico de la zona de descanso.

Los televisores con LCD son menos perjudiciales que los de tubo, pero aconseja no dormir con ellos encendidos.

Toda una lista de situaciones en las que quizá no ha reparado, pero que condicionan su vida y su salud en el hogar y en el trabajo pueden solucionarse con un pequeño análisis de la situación y de las ondas que recibe.

Curiosidades

Observar a los animales ayuda a descubrir las mejores zonas para el descanso. “Ellos tienen una sensibilidad especial para detectar lugares positivos o negativos”, comenta el arquitecto. “Un perro sólo descansará en un sitio libre de alteraciones mientras que un gato hará lo contrario”, agrega.

Cuenta que los tuareg (pueblo bereber del Sahara) observan dónde se estiran a descansar sus camellos y es allí donde plantan sus tiendas mientras que en otros tiempos, los indios americanos levantaban sus campamentos en los lugares elegidos por sus caballos para pastar.