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Las aristas modernas del mueble nórdico

La gran atracción fue el proyecto Glass Elephant con robots industriales

La gran atracción fue el proyecto Glass Elephant con robots industriales

La Feria de Estocolmo tuvo una gran inclinación hacia el diseño de oficinas, con sillas y dispositivos de insonorización

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El término diseño escandinavo se utiliza para describir un tipo de productos que empezaron a diseñarse en 1930. Es un estilo basado en los paisajes naturales de Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca, así como en los materiales provenientes de sus recursos naturales. Más adelante, este estilo –también llamado nórdico– se convirtió en referente para el desarrollo del mueble moderno.

“El diseño mundial le debe mucho a este estilo. Marcas como Ikea, Bo Concept y Tempo son icónicas y fueron como el patrón para un nuevo tipo de decoración casi minimalista, pero que utiliza el color de una forma muy inteligente y equilibrada”, explica el arquitecto y diseñador industrial Diego Pérez, dueño de DPC Design.

Toda esa amalgama y ese desarrollo en la decoración de interiores se pusieron de manifiesto en la Feria del Mueble y la Luz de Estocolmo celebrada en febrero en la capital de Suecia.

“Éste es uno de los cinco más grandes eventos de su tipo en el mundo. Después de los salones de Milán, Intersun y Colonia se ubica el de Estocolmo. Tiene la gran ventaja de que se muestran algunos materiales nuevos aunque su concepción es un poco más fría que la del sur”, explica el diseñador Rodney Verdezoto, quien ganó un premio en el Salón Internacional de Milán por su silla Miró.

La gran novedad de este año fue el elefante de cristal (Glass Elephant), un proyecto conjunto entre la Feria del Mueble y la Luz de Estocolmo y ABB Robotics, donde los robots industriales se mezclaron con una exposición de jóvenes artistas suecos que trabajan en vidrio.

Esta edición tuvo una gran inclinación hacia el diseño de oficinas y ofreció abundancia de mesas de conferencias de madera y metal, sillas y dispositivos de insonorización, modulares que llevaban incorporados dispositivos de informática de última generación. Y todo con una adición que los volvía más originales: el color.

Otra ventana hacia el futuro la pusieron los talleres que, utilizando el reciclaje, lograron objetos y accesorios dignos de  películas como La guerra de las galaxias. Pero la  verdadera estrella del evento estuvo a cargo de la marca de telas danesa Kvadrat, cuyo stand estuvo decorado por instalaciones elaboradas por los estudios Raw-Bordes y Doshi Levien, que utilizaron más de 1.000 pedazos de 20 tipos de telas y felpas que, colgadas de una estructura de madera de abeto, evocaban una atmósfera de bosque en medio de la feria.

Los números

A pesar de la recesión actual, tanto en número de visitantes como de expositores la Feria del Mueble y la Luz de Estocolmo estuvo cerca de las cifras del año pasado: 31.150 visitantes, un poco por debajo de los 31.793 asistentes de 2012. Esta vez llegaron hasta la capital sueca 729 expositores, el año pasado fueron 747.

Sin embargo, vale la pena señalar que la asistencia internacional sigue en aumento: los visitantes provinieron de 58 países. Los más numerosos fueron los noruegos (1.828 personas), finlandeses (1.078) y daneses (751 personas), pero hubo asistentes de todo el mundo.

La feria siempre atrae a muchos periodistas: 1.138 representantes de los medios, 327 fueron extranjeros, lo que supone un incremento de 11% en comparación con el año 2012.