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Quilts para decorar

Las piezas, elaboradas artesanalmente, son un elemento cálido y colorido para el hogar / Manuel Sardá

Las piezas, elaboradas artesanalmente, son un elemento cálido y colorido para el hogar / Manuel Sardá

La técnica del quilting sirve para hacer hermosos edredones, cojines, centros y caminos de mesa, tapices, pie de camas y hasta juegos de delantal y guantes de cocina

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Sus orígenes se remontan al antiguo Egipto y países del Oriente Medio y Asia donde se empleaban como vestimenta de faraones, reinas e integrantes de la nobleza. En la Edad Media, durante las cruzadas, los guerreros los utilizaban como prendas debajo de las armaduras y, tanto en el continente europeo como en las colonias americanas, eran instalados como material aislante en las casas durante la temporada invernal. Son los conocidos quilts, cuyo significado designa "toda pieza terminada que haya sido elaborada con la técnica del patchwork y, finalmente, sea acolchada".

Artesanal. Los quilts, sean de pequeñas o grandes dimensiones, se hacen tradicionalmente a mano y requieren dedicación y máximo cuidado de todos los detalles.

Mercedes Leiro, socia del taller especializado Retazos y Puntadas, explica que "son necesarias tres telas, la frontal o top que es un diseño realizado en patchwork; la interfase o relleno, en el que se puede usar lana, guata, poliéster, entre otros, y por último la tela trasera o backing que ­por lo general­ es unicolor o de algún estampado minimalista o contrastante".

Al coser los textiles se utilizan las puntadas características del quilt, llamadas basta o festón, y también la que se seleccione en la máquina industrial.

El método tradicional establece que la primera capa de cualquier quilt se debe elaborar con la técnica de parches, mejor conocida como patchwork. "Consiste en crear originales diseños con patrones de figuras geométricas, a partir de los cuales se cortan los retazos de tela ­preferiblemente de algodón­ y, después, se ensambla el conjunto", puntualizan Mercedes Leiro y Ximena Galindo, quien también es socia del taller.

Para facilitar el trabajo se cuenta, actualmente, con una serie de herramientas como los cortadores o cutters y las reglas graduadas de diferentes tamaños que permiten lograr la exactitud en las terminaciones. Vistosa y delicada, esta particular manufactura se puede hacer manualmente ­tal como se enseña en los cursos semanales que se dictan en el taller Retazos y Puntadas­ o con la ayuda de una máquina de coser, ambas formas son consideradas un trabajo artesanal.

Cálidos accesorios. La versatilidad de los quilts no sólo se evidencia en la mezcla de textiles, sino también en las múltiples aplicaciones que tienen.

Si bien las piezas más comunes son los edredones para las camas, entre otros accesorios se cuentan cojines, centros de mesa, tapices, pie de camas y hasta juegos de delantal y guantes de cocina. La principal ventaja es que ­bien sean comprados o hechos de forma individual­ los quilts se eligen según los gustos y las temporadas del año.

"Lo importante es la gama de colores base de los diseños confeccionados y cómo combinan en las diferentes estancias, de acuerdo con los colores de la pared, tapicería del mobiliario y otras piezas de lencería", dice la diseñadora de interiores Mary Triny Luna.

En la decoración de espacios interiores y exteriores este tipo de elementos se adapta fácilmente a diversos estilos, desde el clásico hasta el moderno o el rústico. "Los quilts son ideales para colocar en espaldares y brazos de sofás y butacas en salas o áreas de estar, en los dormitorios como mantas o al pie de las camas, pues dan una sensación de calidez y comodidad típica de los cuartos más privados", apunta Luna.

También se incorporan a los cuartos infantiles en formatos de mosaicos en las paredes, móviles, en la zona de juegos o como cobijas para las cunas, siempre en una paleta cromática de colores pasteles o de baja intensidad.

La suave textura y la posibilidad de emplear tejidos orgánicos, cada vez más populares, amplían las opciones disponibles al mismo tiempo que benefician la salud.

Temática decembrina. Como acentos decorativos tradicionales, los quilts se convierten en complementos para la ornamentación de la casa en Navidad. Las combinaciones en rojo, verde y dorado, además de figuras como estrellas, ángeles, cascanueces, renos y el icónico Santa ­en los estampados de las telas­ son protagonistas en los pie de árbol, en las llamativas botas con los nombres de los integrantes de la familia que se colocan en las repisas, en los desplegados para puertas y como adornos menudos para el arbolito. "Todo depende de los gustos, de lo que más convenga y de la imagen que se quiera lograr", señala Leiro.

Otra de las alternativas es el denominado "crazy quilt", verdadera explosión cromática y de texturas. Para una apariencia especial y fuera de lo común, los fragmentos de algodón, seda, lamé y otros textiles se mezclan y combinan con elementos como bordados, encajes, apliques metalizados, lentejuelas, paillettes y cintas variadas para armonizar diferentes materiales y tener una pieza distintiva. Este tipo de quilt, dice Luna, "se recomienda ubicarlos como centros o caminos de la mesa principal, acompañados de briseras, candelabros, velas unicolores y los sets de vajilla y cristalería de lujo para una apariencia elegante y contemporánea".

Los quilts son piezas con historia, artesanales y, con un poco de tiempo, fáciles de elaborar. Utilitarios, creativos y de colección en la familia, son ideales para los días más fríos del año y para ambientar la casa en Navidad junto con esencias aromáticas de pino y canela.