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Un Paladar romántico y familiar

Si se busca una palabra para identificar el restaurante Paladar esa sería romántico / Ángel Reinaldo Rodríguez

Si se busca una palabra para identificar el restaurante Paladar esa sería romántico / Ángel Reinaldo Rodríguez

Retazos de historias familiares que hablan de ancestros son los que han ido alimentando la cara actual del restaurante ubicado en Valencia

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Si se busca una palabra para identificar el restaurante Paladar esa sería romántico. Por lo menos así lo define Jesús Andrés Barreto, que con apenas 19 años de edad está dando sus pininos en la atención del restaurante, regentado por su padre Andrés Barreto.

Una de las bienvenidas que se agradecen al ubicar la casa donde se encuentra Paladar es un enorme jardín, flanqueado por dos hileras de chaguaramos que hacen un semicuadrado alrededor del área verde.

Pero antes de entrar a Paladar se observa una gran casona: la quinta Victoria. Esta casa y el restaurante se han convertido en un complejo gastronómico muy solicitado en Valencia para celebrar matrimonios, graduaciones, bautizos o fiestas en general. De estilo colonial, con barrotes de hierro forjado y techo de tejas rojas, la quinta Victoria evoca las antiguas haciendas venezolanas.

Barreto refirió que el lugar que ocupa el restaurante era el garaje de esa inmensa casa, que alguna vez perteneció a una familia valenciana. El espacio de Paladar es una especie de cubo con dos grandes ventanales que permiten al visitante disfrutar del jardín con chaguaramos y también de un protagonista que conquista todas las miradas: un samán que por las noches suele ser iluminado de abajo hacia arriba para destacar su majestuosidad y el encaje que forma su tupido follaje.

Detalles antiguos

Cuando el garaje fue completamente reformado se dejaron algunos detalles como, por ejemplo, dos enormes arcos que dividen el comedor en dos áreas. La primera la comparten un pequeño lobby, el bar, la esquina del piano, dos mesas amplias y la única mesa alta disponible en Paladar. Los arcos no fueron terminados, sino que se dejó al descubierto su esqueleto de ladrillos cocidos: un toque rústico que descubre sus remotos ancestros.

A juicio de Barreto, la intención es hacer sentir al comensal que en este sitio se puede comer como en casa pero con la certeza de que en la mesa espera una gran comida. La decoración, a cargo de Gabriela Salomón, no sólo crea ese ambiente familiar. Al traspasar la puerta de entrada se exhibe una vitrina con diversos objetos de época, como cubertería de plata y botellas antiguas.

Encima de la vitrina hay una poltrona estilo Luis XV, tapizada en tela de rombos vinotinto y crema. Un vidrio separa el lobby del primer comedor, en el que destaca el bar con una coqueta hilera de lámparas. En una esquina se mantiene el piano de cola iluminado por lamparillas orientales, junto a un parasol de estilo hindú. En una pared contigua un reloj francés delata su origen, así como en el medio de los arcos reluce un espejo redondo con cordón terminado en borlas.

En cada mesa se puede sentar diferente número de comensales; cada una varía de estilo de sillas, pero en todas predomina el detalle de las velas y un pequeño florero con ramillete de cuatro rosas rojas. En la decoración se imponen los tonos vinotinto y chocolate .

“Tenemos 7 años funcionando. Desde que abrimos no hemos cambiado nuestro concepto: somos un restaurante acogedor, familiar; tenemos una capacidad máxima para 70 personas”, dijo Barreto.

Otra de las fortalezas de Paladar es su atmósfera romántica. De allí que la ambientación de alguna manera va acorde con la cocina tradicional de influencia asiática, explicó Barreto. “Intentamos traer lo nacional y darle un toque internacional”.

Con respecto al estilo de Paladar, Barreto enfatizó lo importante que ha sido mantener lo clásico y colonial de la casa, y su estructura original. “Gran parte de los valencianos conoció esta casa de niños”, acotó el joven anfitrión. Al rememorar los orígenes de la casona comentó que la familia completa la habitó, pero con el transcurrir del tiempo se fueron diseminando y la casa quedó sola hasta que un uso diferente le dio un nuevo aire. Lo demás es historia cocida a fuego lento en los fogones de Paladar.

FICHA
Colores: vinotinto y chocolate.
Detalles: piano de cola, parasol de estilo hindú y reloj francés.
Materiales: madera, ladrillo, hierro forjado, vidrio, objetos de época y de influencia asiática.

SEÑAS
Paladar
Urbanización La Alegría. Avenida 101. Quinta 152-69. Avenida Bolívar Norte. Valencia, estado Carabobo.
Horario: de martes a domingo, de 12:00 m a 10:00 pm.
Teléfono: (0241) 823 4496