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Mobiliario inspirado en la naturaleza

Cobonpue no altera el color de la madera

Cobonpue no altera el color de la madera

Con materiales como el bambú y el ratán, el diseñador Kenneth Cobonpue elabora muebles con formas orgánicas

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Sus manos son como dos grandes agujas de tejer, pero en vez de usar lanas para crear suéteres o bufandas, el diseñador filipino Kenneth Cobonpue utiliza ratán, bambú, abaco y otras fibras naturales. Con ellas hace nudos, tramas y cruces, combinaciones que dan como resultado final sillas, sofás, mesas y lámparas. 

Pareciera que su destino no hubiera podido ser otro. Aunque de niño jugaba a construir puentes, trenes y edificaciones con los retazos de madera y otros materiales que quedaban por ahí, en la fábrica de muebles que tenía su mamá en la casa, terminó por emularla. 
Desde entonces, mantiene una relación cercana con los diferentes tipos de maderas que se acostumbró a ver crecer alrededor de su casa, en el poblado de Cebú, en Filipinas

Aprendió mucho de su madre, pero fue más allá. Estudió Diseño Industrial en el Instituto Pratt, en Nueva York, y trabajó de aprendiz en un taller de cuero y madera cerca de Florencia, Italia. También se preparó en mercadeo, producción y exportación de muebles en la Academia BadenWürttemberg, en Alemania. 

Con ese bagaje técnico volvió a lo fundamental: a sus orígenes, a Cebú, a sus bosques cercanos, a la naturaleza misma. 
La combinación funcionó y comenzó a hacer lo suyo: Cobonpue descubrió que el diseño moderno podría tener una nueva cara con la utilización de fibras y materiales naturales, y la integración de materiales orgánicos de origen local con innovadoras técnicas de producción, pero todo hecho a mano. 

Relación íntima. Su vínculo con las maderas y las fibras es muy cercano, casi se podría decir que conversan, mientras que uno las acaricia. 
"Son materiales bellos, ricos en texturas. Busco hacer diseños simples de acuerdo con lo que pueden hacer los materiales. Trato de no forzarlos, de trabajar en la dirección que ellos dan. Por ejemplo, el coco no se puede doblar", explica cómodamente sentado en su silla Dragnet roja, hecha con nudos, que exhibe el almacén Matisses de Medellín, donde se venden sus muebles. Por eso, sólo hace los giros, cruces, dobleces, curvas, líneas y entramados que ellos le permiten. Lo mismo aplica con los colores: los combina según los tonos que los materiales le den, no los pinta. 

Pero no se limita a ellos; también emplea otros sintéticos, pues muchos de esos muebles son para usar al aire libre y deben soportar la intemperie. 
"Cuando tengo una idea veo qué material le va mejor. Hago un modelo pequeño, a escala, para ver cómo se ve, si funciona, y ahí sí lo paso al computador para calcular medidas y gasto de material, y poderlo producir", dice.