• Caracas (Venezuela)

Espacios

Al instante

Fujimoto amplía los límites de la arquitectura

Sou Fujimoto reivindica la sobriedad y el trabajo en equipo / Archivo

Sou Fujimoto reivindica la sobriedad y el trabajo en equipo / Archivo

El creador japonés reivindica la sobriedad y el trabajo en equipo porque opina que la diversidad siempre suma

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El decano de la Escuela de Arquitectura del Instituto Empresa de Madrid lo explicó con claridad: el arquitecto Sou Fujimoto (Hokkaido, 1971) estaba en Madrid porque su perfil ayuda a ampliar los límites de la arquitectura con iniciativas innovadoras que abren nuevas vías para la profesión.

La propia arquitectura fue una incorporación en esta escuela española de negocios –que, de acuerdo con el Financial Times, ha desbancado a la HEC parisiense como la mejor de Europa– para ampliar otros límites: los de la mentalidad de los empresarios. El decano Javier Quintana está convencido de que sólo reforzando las humanidades y mezclando las disciplinas podrá construirse un mañana mejor. Y puede que ese mañana tenga algo que ver con el futuro primitivo del que habla Fujimoto al asegurar que la arquitectura debe recuperar los valores fundamentales (la relación entre el cuerpo y el espacio o entre lo construido y la naturaleza) para empezar de nuevo, de otra manera.

Este arquitecto se lo planteó así cuando comenzó. Entre buscar trabajo en un gran despacho o lanzarse en solitario eligió la vía lenta: proyectos pequeños. “Quería pensar con calma qué tipo de arquitectura quería hacer. No pasar de la escuela al ritmo frenético de la construcción sin hacerme preguntas”, explica. Hoy 30 personas trabajan para él. Las necesita. Ha ganado el primer premio para hacer un rascacielos en Taiwán y hará el pabellón de la Serpentine Gallery que el próximo junio (y hasta septiembre) podrá visitarse en los jardines de Kensington, en Londres.

Fujimoto señala que hoy valora el diálogo con quienes trabajan con él: “Más de la mitad extranjeros, gente muy distinta a mí”. Pero asegura que todavía mantiene la calma. “La idea fue empezar de cero, no quedarse en cero”, bromea, aunque apunta que el crecimiento tiene un límite: participar en todo lo que hace.


Un director. Cuando uno ve las viviendas que lo han hecho famoso –menos de 70 metros despiezadas en 20 niveles, como la casa NA de Tokio– se pregunta si todos los encargos provienen de sacrificados familiares dispuestos a permitir el lucimiento del pariente. “Claro que mi familia me hizo pequeños encargos. Pero cuando se publicaron los clientes comenzaron a llegar porque les gustaban”, explica.

¿No resulta confuso perpetuar la autoría única en la arquitectura? “Es cierto que la arquitectura es un trabajo en equipo, pero no funciona sin un director. Más gente amplía el diálogo. Pero eso sucede cuando trabajas con empleados que son mejores que tú, como es mi caso”, dice sonriendo.

Fujimoto, que en 2012 consiguió el León de Oro de la Bienal de Venecia por el proyecto colectivo House for All junto con Toyo Ito, entre otros arquitectos, cuenta que por querer participar en todo el proceso de diseño temió no poder hacer más que viviendas, pero se le quitó el miedo cuando dibujó la biblioteca de la Universidad Musahino, en Tokio. Para participar en ese concurso tuvo que trabajar con más gente. “Me di cuenta de que eso me permitía crecer. La diversidad siempre suma, aunque debes partir de un pensamiento común. Ahora trabajo en China, donde viven una burbuja económica. Están abiertos al espectáculo, pero no sólo no va con mi carácter. Se necesita genio para hacer espectáculo. Yo no lo tengo. Estoy más preparado para hacer arquitectura seria que para levantar edificios espectaculares”.