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La voz masculina de Bette Davis

Luis Fernández participa en el 3º Festival de Teatro de Caracas como director y protagonista de la obra Todo sobre Bette

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Fueron varios los que se quedaron fuera del Teatro Municipal esperando por la posibilidad de ver a Luis Fernández travestido. Pero la sala –llena casi en su totalidad– cerró sus puertas para iniciar la función y nos les quedó más remedio que irse.

El montaje comenzó con retraso. Todo sobre Bette –que Fernández protagoniza luego de la negativa de Carlota Sosa de participar en una actividad organizada por el gobierno: “Coherencia con lo que defiendo y adverso”, dijo la actriz– forma parte del 3º Festival de Teatro de Caracas que produce la Alcaldía de Libertador. La pieza ofrecerá hoy otra función, tal vez sí puntual, a las 5:00 pm en el edificio ubicado en la esquina Reducto a Municipal, en el oeste de la ciudad.

Un set lleno de focos y un teléfono es la escenografía donde se desarrolla la historia escrita por la norteamericana Camila Carr. Con tacones negros, body negro, lentes negros y boca negra apareció Fernández encarnando a Bette Davis, una actriz de cine, televisión y teatro que fue tan controversial como los personajes que interpretó. “¡Esto no fue lo que ensayamos!”, exclamó el personaje histérico que, al caminar, desató risas y silbidos del público. No por tratarse de la diva de Hollywood, sino por quien la escenificó. “¿Que no hay maricones en el teatro? Siempre hay”, afirmó. Más risas. “Repite conmigo, Guillermo –expresó señalando a alguien del público–: abróchense los cinturones. Será una noche movidita”. Porque, como dijo, no hay mejor travesti que ella.

Comenzó entonces a rememorar su historia, entre videos –que no se apreciaron bien porque se proyectaron sobre una cortina– cambios bruscos de luz y flashes de celulares desde las butacas. “Se supone que yo los entretenga”, se cuestionó el personaje. Y así lo hizo, en una parte de la presentación.

Mientras buscó sus cigarrillos, dijo una que otra grosería, se burló de los espectadores como de sí misma, lanzó gritos, cruzó y descruzó las piernas, el público estuvo entretenido. No ocurrió lo mismo cuando indagó mucho en su carrera y en los papeles que debió haber interpretado, cuando nombró actores, productores y filmes.

Con voz masculina –Fernández no hizo precisamente imitación–, Bette Davis cantó y habló de sus maridos, de su drama madre-hija, de sus dos premios Oscar, usó peluca –se quitó la peluca–, fumó, bebió e interactuó con los asistentes. “Por las mujeres feas y los travestis que buscan desesperadamente un amor”, brindó.

La pieza, que había iniciado con buen ritmo, tuvo episodios flojos, sin una atmósfera contundente. Pero al actor –y a su productora, Mimí Lazo, que subió al escenario– el público los aplaudió de pie y feliz incluso antes de que se encendieran las luces de la sala.