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"En mis viajes me di cuenta de que hay otras historias que contar"

Diego Buñuel, presentador de <i>No le digan a mi madre </i>

Diego Buñuel, presentador de No le digan a mi madre

La quinta temporada del programa No le digan a mi Madre, con el que recorre zonas de guerra y sitios de difícil acceso, empezará a transmitirse el viernes

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Diego Buñuel proviene de una familia dedicada al cine: su abuelo es el director Luis Buñuel y su madre y su padre también se dedicaron al séptimo arte. Y aunque a este Buñuel también lo mueve el arte de contar historias, lo hace desde otra óptica: el periodismo, específicamente el de guerra.

A los 38 años de edad, ha hecho reportajes desde más de 80 países. Su trabajo como corresponsal en zonas de conflictos bélicos para cadenas como la BBC de Londres y algunos periódicos franceses le han valido premios como el Scoop, que recibió en 2003 y en 2004.

En esta ocasión estrena la quinta temporada de No le Digan a mi Madre, un programa en el que intenta romper con los estereotipos que existen sobre los países con problemas civiles o militares.

-Como periodista, ¿cuál ha sido el mayor aprendizaje que ha tenido con No le Digan a mi Madre?

-Antes de hacer el programa pasé muchos años como corresponsal de guerra. Lo interesante es que me enviaban a lugares muy complicados del planeta, como Afganistán, Irak o el Congo, y el problema era que siempre me pedían cubrir las mismas historias. Por ejemplo, cuando me mandaban a Afganistán querían barbudos y kalashnikovs y cosas obvias. En mis viajes me di cuenta de que hay muchas otras historias que contar y por eso comencé la serie, justamente para enseñarle a mi madre que la vida es un poco diferente de lo que se ve en la televisión y en los periódicos. Ahora en la quinta temporada estamos haciendo shows especiales, como uno en Pakistán, que grabamos junto al ejército de ese país. Nos fuimos a 7.000 metros de altitud para ver el combate entre Pakistán y la India en esas montañas y fue algo completamente increíble. Eso es lo que me gusta hacer.

-¿Cuál cree que es el mayor error que se puede cometer al ser corresponsal en zonas de guerra?

-El error más común es tener ideas preconcebidas sobre lo que vas a ver o sobre lo que es la situación, imaginar el problema antes de verlo. Por eso es importante guardar siempre un ojo muy joven, muy abierto, para ver las sorpresas, porque el mundo está lleno de ellas y es muy importante tener esa capacidad. Ahora tengo 38 años de edad y he hecho reportajes en cerca de 80 países y todavía, no sé cómo explicarlo, con experiencia y las cosas difíciles que he visto en mi vida, aún mis ojos se sorprenden. Las experiencias como periodista son muy importantes, pero todo cambia.

-Después de visitar tantos países, ¿cómo hace para encontrar un ángulo nuevo?

-Encontrar un ángulo nuevo es bastante sencillo porque en cada país que visito hay estereotipos, y yo intento luchar contra eso. Lo interesante es buscar las historias que la gente no conoce bien y brindar una imagen con más diversidad. Ese es mi trabajo: buscar historias escondidas. Lo importante es no buscar sólo anécdotas sino historias que digan algo del país, de la sociedad, de los cambios que están pasando.

-¿Qué significa ser nieto de Luis Buñuel?

-Es una suerte tremenda, porque nacer en esta familia me abrió a un mundo de cultura. Lo más interesante es que todo el mundo en mi familia está ligado al cine. Mis padres son directores también, y todos querían que yo continuara en ese mundo, como director, actor o lo que sea. Y yo no quise, porque para mí la ficción era algo que salía de la mente de alguien y yo estaba fascinado por la realidad, que es lo opuesto a la ficción y porque mi familia tenía amigos periodistas que escribían para el New York Times o el Washington Post y contaban historias sobre Vietnam, Cambodia y Líbano, y eso era tan increíble para mí, mucho más interesante que la ficción. Mi abuelo murió cuando yo tenía 8 años y esa es una de las tragedias más grandes de mi vida, porque falleció antes de que yo tuviera experiencia para hablar con él de cosas importantes. Él usó el humor en su ficción y yo lo uso en la realidad.

-¿Cómo deciden qué países visitar?

-La idea es visitar lugares donde haya conflictos o sitios de difícil acceso. En la quinta temporada fuimos a lugares bastante increíbles. Fuimos al Polo Sur, a la primera base con cero emisiones de polución en la Antártica, y eso fue muy interesante, porque desarrollaron habilidades muy específicas para sobrevivir ahí. En esa base, donde hay 26 científicos, no hay más calentadores que la energía del cuerpo humano. Son cosas increíbles. Epígrafe "Ahora tengo 38 años de edad y he hecho reportajes en cerca de 80 países y todavía, no sé como explicarlo, con experiencia y las cosas difíciles que he visto, aún mis ojos se sorprenden"

No le Digan a mi Madre
Nat Geo
Estreno el viernes, 9:00 pm