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Una vez más Yordano, y por el tiempo que nos quede

El espectáculo duró poco más de dos horas e incluyó varios invitados | Foto Omar Véliz

El espectáculo duró poco más de dos horas e incluyó varios invitados | Foto Omar Véliz

Durante el show, que incluyó temas como “Perla negra” y “Por estas calles”, el cantautor conversó con el público, que le demostró su más fiel apoyo 

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Yordano se subió los lentes sobre la nariz al menos cuatro veces por canción. Cuando alargaba un acorde en la guitarra, antes de secarse el rostro con la toalla blanca, mientras se aferraba al paral del micrófono con las piernas abiertas a lo rockstar.

Estaba bien. Lo demostró y lo reafirmó en temas como “Días de junio”. “Yo no me voy, yo me quedo aquí”, le cantó a los asistentes, que gritaban y aplaudían complacidos con su presencia. A él, nostálgico, se le quebraba la voz. Y entre el público estaba Yuri, su esposa, de pie, bailando. Agitando los brazos como repitiéndole: “Aquí estoy”. Y él lo sabía; a ella le dedicó “Qué habría sido de mí”, uno de los más de 20 temas que ofreció anoche en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela con el concierto Una vez más.

Fue, como cantó Trina Medina –una de las artistas invitadas– al comienzo de la noche, un momento para, agarrados de la mano, celebrar con Yordano otro milagro de Dios.

“Madera fina”, interpretada entre el cantautor, el público y las lágrimas, fue de las primeras en sonar. Le siguieron algunas más recientes como la que dio nombre a su espectáculo con el que volvió, emocionado y recuperado, a los escenarios.

El show había arrancado poco antes de las 8:00 de la noche, después de que María Corina Machado y la rectora Cecilia García Arocha se dieran la mano, entre vítores a la U-U-UCV. Un video proyectado en la pantalla –que, acompañada de dinámicas luces, armó una producción visualmente muy atractiva– mostró a Yordano caminando lento y de espaldas por el pasillo de una clínica. Conmovió a todos. Fue el inicio de las lágrimas y los aplausos. Luego se hizo la oscuridad y nadie salió a escena. Un cenital y un reflector morado alumbraron un micrófono al que nadie llegó. Tensión. Silencio incómodo. Atrás solo se divisaban los músicos, entre quienes estuvieron Carlos “Nené” Quintero, Eddy Pérez, Chippy Chacón, José Luis Pardo y Neil Ochoa. Un poco más de tensión.

Pero luego todo se disipó y durante más de dos horas Yordano recordó sus mejores composiciones, presentó unas nuevas, conversó e hizo reír a los espectadores, siempre con sombrero y chaqueta. Y con los lentes, que nuevamente subía por su nariz.

“Vivir en Caracas”, “Lejos”, “No voy a mover un dedo” y “Muñeca de lujo” se escucharon antes de que Los Crema Paraíso, otro de los invitados que hoy se presenta en el Centro Cultural BOD, tomara la tarima con su versión, aún más fusionada, de “El catire”. Yordano los había conocido en Nueva York y los presentó como sus amigos.

Cuando el intérprete de “Perla negra” y “Bailando tan cerca” volvió a escena, se había cambiado la chaqueta. Se sentó varias veces sobre un banquito de cojín blanco. Alternó el Gatorade con el agua. “Necesito… todavía falta un poco… pero ahí voy”, dijo y el público le mostró su más sincero apoyo.

Un asistente de producción lo ayudó cada vez que cambió de guitarra. Lo asistió también cuando tropezó con su banco y fue al suelo, mientras cantaba “Querida” de Juan Gabriel junto con Colina, que entró y salió de escena con movimientos de cadera. “Con caída y todo”, bromeó.

Los Vasallos del Sol, que lo acompañaron al inicio del show, volvieron para el cierre, que incluyó las piezas “Por estas calles”, tras la que el público gritó “¡Este gobierno va a caer”, “Algo bueno tiene que pasar” y “Otra cara bonita”. Más aplausos, y Yordano de pie. Fuerte, “por el tiempo que nos queda”, como había dicho minutos atrás.