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La verdad envuelta en especies de rock

Melancólicos Anónimos presentó El segundo | Foto: Cortesía

Melancólicos Anónimos presentó El segundo | Foto: Cortesía

La banda, que publicó dos álbumes en un año, es liderada por Daniel y Luis Esparza, dos de los artífices del @correoguaire

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Melancólicos Anónimos, un sexteto de treintañeros desenfadados, nació de un manifiesto, a pesar de que las temáticas de sus piezas comenzaron a fluir sin intelectualizar demasiado ni caer en el encasillamiento que supone la canción de protesta. En apenas un año de recorrido, ofreció dos obras que han demostrado que el formato disco ya no es necesariamente una prioridad.

Daniel (voz, guitarra y teclados) y Luis Esparza (batería y guitarra), Pachi Jiménez (voz y guitarra), Vincenzo Vitulli (bajo), Sebastián Núñez (guitarra)
y Salvador Gozzo (batería) vivieron intensamente los años en los que Seguridad Nacional, Sentimiento Muerto y Los Insurgentes reflejaban la realidad venezolana en sus letras. Desorden Público recibía un jalón de orejas porque deseaba con sarcasmo que los políticos fueran paralíticos. Los ecos de The Who y The Clash, y la posición frontal y denunciatoria de Los Prisioneros, en Chile, ante Augusto Pinochet, eran la inspiración de un movimiento de verdadero punk.

“Me sumo al coro de la gente aburrida de vivir momentos históricos. Tenemos mucho tiempo viviéndolos”, explica Daniel Esparza: “Sin embargo, sucede mundialmente que el rock n’ roll se ha convertido en entretenimiento y espectáculo. Agrupaciones que estábamos acostumbrados a ver poniendo las cosas en entredicho, bajaron el tono. Nosotros no somos Porno para Ricardo (Cuba) ni Pussy Riot (Rusia), pero presentamos temas que procuran hablar del país desde nuestros ingenuos puntos de vista. Es una mirada antropológico-social con un matiz de humor”.

Lo que originalmente era un EP –una producción de corta duración– se convirtió en Inscripciones abiertas (2011), que incluyó canciones como “El Payaso del Rodeo”, que aborda la crisis penitenciaria; o “Cuentos de hadas”, que habla de la polarización, la conveniencia política y las mentiras electorales.

Anti-marketing. El 1° de enero, cuando a ningún artista se le ocurriría presentar nada, la agrupación colgó en Internet El segundo, en el que se coló ese personaje que representa el álter ego conjunto de los Esparza y que se presenta en Twitter como @correoguaire. El politólogo Joaquín Ortega, que es la tercera extremidad de esa cuenta que tiene casi 38.000 seguidores, escribió una canción titulada “Banos saser el amor”, que ellos adaptaron para incluir en el álbum.

Musicalmente, Melancólicos Anónimos presenta una mezcla de country, folk y rock n’ roll, realzada por el contenido, agradables melodías y guitarras sin pretensiones de virtuosismo. “No nos interesa que suene a que fue hecho en un sitio, como ocurre con lo que se hace en Argentina o México. Si escuchas el rock ‘criollo’ es difícil saber que es de acá, pero sí nos interesa que, por lo menos con las letras, la música se circunscriba a un espacio geográfico”.

Entre ambas producciones, que están disponibles en la parcela que el grupo posee en el sitio Bandcamp.com, fue divulgada una pieza llamada “Chávez en verdad soy yo”, que, como lo explica Daniel Esparza, se refiere a un silogismo muy presente en el acontecer noticioso: “La voz del pueblo es la voz de Dios, pero Chávez es el pueblo, ergo, la voz de Chávez es la voz de Dios, pero yo soy el pueblo. Es decir, yo soy Dios... y soy Chávez”.