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Dos venezolanos se montan sobre el dragón de Cumbia Ninja

Albi de Abreu exploró en el lado más oscuro de su personalidad para dar con Ítalo / Cortesía: FOX

Albi de Abreu exploró en el lado más oscuro de su personalidad para dar con Ítalo / Cortesía: FOX

Ruddy Rodríguez y Albi de Abreu acompañan al talento juvenil de la insólita superproducción que se estrena el jueves

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Ruddy Rodríguez tiene una escena funeraria que puso a llorar a un barrio completo de la capital colombiana. El aterrador silbido de un abanico de navajas anunciará la inminente aparición de Albi de Abreu, con bigote, cabello muy corto y en plan de matón a sueldo. Es la importación venezolana en Cumbia Ninja, una insólita serie con 13 capítulos de musicales de ritmos urbanos, artes marciales, pandillas juveniles y fusión de mitología asiática y prehispánica que se erige como el gran estreno latinoamericano del canal de suscripción Fox en 2013.

Las noticias de los últimos días dejaron claro que Colombia no es un paraíso social, pero al menos en la industria audiovisual se ha convertido en un imán de proyectos osados. Fox Telecolombia, la misma productora de Tiempo final, El capo, Kdabra y los documentales Tabú Latinoamérica, se embarcó ahora en un batiburrillo de géneros que implicó, además de un dragón creado con efectos digitales, la construcción de una casa china de madera en lo más alto del humilde y empinado barrio bogotano de Las Cruces.

Fue allí donde Ruddy Rodríguez, que esta vez es la mamá del protagonista (el mexicano Ricardo Abarca como Hache, una especie de Residente de Calle 13), hizo una escena antológica de llanto ante un ataúd. “Ella tiene un poder de convocatoria increíble entre la gente. Cada vez que llegaba, todo el pueblo de Las Cruces salía a la calle”, relató el productor general Nelson Martínez.

Kdabra sirvió de rompehielos para abrir un mundo de historias no convencionales en nuestra televisión. Después fue más fácil meter en un caballo de Troya un concepto todavía más arriesgado”, dice el padre de la criatura, el guionista argentino Andrés Gelós, que también ideó la serie fantástica sobre magia que Fox estrenó en 2009.

Entre Glee y Jet Li

Cumbia Ninja es el resultado de su obsesión por el dragón, elemento común a numerosas culturas de Occidente y Oriente, y que en el nuevo programa despierta de su letargo milenario en Latinoamérica a través de la serpiente emplumada mexicana, Quetzalcóatl. Además, Gelós se pegó a la fiebre del musical desatada por Glee, aunque con una notable diferencia: las letras de las canciones son composiciones nuevas, pensadas para la historia de cada capítulo, y con el productor puertorriqueño Master Chris como cerebro supervisor de cada nota.

“En Cumbia Ninja, la música sirve como salida a la violencia y sublimación del dolor para los muchachos de los barrios marginales. No mostramos la pobreza de manera realista, sino intervenida por la fantasía, al estilo del filme Quisiera ser millonario. Cumbia Ninja se puede colocar sin vergüenza al lado de las producciones como The Walking Dead. Lo de acá parece hecho allá”, se enorgullece el director principal de la serie, Felipe Martínez. Un actor mexicano de abuela china, Víctor Jiménez, es Xiang Wu, maestro chino de las artes marciales que da pie a escenas de peleas en suspensión sobre los techos al estilo de El tigre y el dragón.

“Todo el reparto es de niños, excepto yo”, bromea Ruddy Rodríguez, cuyo papel, Carmenza, ruge como madre leona y poco glamorosa, dispuesta a desenfundar un arma por sus hijos. “Cuando llegué por primera vez al estudio y escuché a los muchachos cantando, me dije: esto va a pegar. Es un equipo de trabajo en el que todos hicieron clic con el proyecto”, agrega entusiasmada la venezolana.

Para su compatriota Albi de Abreu (el mafioso Ítalo en la ficción), fue una oportunidad para aprender artes marciales y mostrarse en una vitrina latinoamericana con escenas junto a la protagonista, la argentina Brenda Aniscar (Juana, chica de clase alta que busca refugio en el barrio luego de una tragedia). “No siempre fue divertido explorar dentro de mi parte más oscura para justificar las acciones de Ítalo, un villano contratado para ensuciarse por una familia que se cubre tras una fachada honorable”, admitió.  El abanico probará su arriesgado filo desde el próximo jueves.