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La cultura venezolana convirtió la protesta de calle en palabras sanadoras

El historiador Elías Pino Iturrieta recordó a Manuel Caballero y a Simón Alberto Consalvi | FOTO MANUEL SARDÁ

El historiador Elías Pino Iturrieta recordó a Manuel Caballero y a Simón Alberto Consalvi | FOTO MANUEL SARDÁ

Una veintena de artistas y gestores se dieron cita en el Centro Cultural Chacao para exigir la libertad de los presos políticos

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La protesta de calle se hizo palabra y contenido ayer en un acto que congregó a una veintena de artistas, escritores, cineastas, músicos y actores en el Centro Cultural Chacao. El objetivo era exigir la liberación de Leopoldo López e Iván Simonovis, así como también la de los 241 jóvenes detenidos durante los más de 30 días que lleva la crisis política.

Además de los creadores, tomaron la palabra la líder estudiantil Gabriela Arellano y Diana López, hermana del director de Voluntad Popular. “El mundo tiene sus ojos puestos en nosotros”, dijo la gestora cultural antes de finalizar el acto.

Por iniciativa de Elías Pino Iturrieta y Diego Arroyo se recordaron a los historiadores Manuel Caballero y Simón Alberto Consalvi por su vocación cívica y se hizo un minuto de silencio. También se construyeron carteles con reivindicaciones propuestas por el sector y se extendió una gran pancarta en el centro cultural firmada con las iniciales J. P. de José Pisani, que en un extenso texto, entre otras ideas, señala que “el arte como río y pensamiento fluye (...) es irreprimible”.

La palabra poética se impuso. La actividad comenzó con el verbo liberador de Rafael Cadenas, quien estuvo preso durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y que leyó varios poemas, entre los que estaba “El diálogo según un dictador”.

“Esta es una magnífica oportunidad para demostrarle al mundo que esto no es una democracia”, expresó el barquisimetano que en 2009 ganó el Premio FIL de Lenguas Romances antes de señalar que el odio también esclaviza al odiador. “Cuando en un país se agiganta el Estado, el ciudadano se vuelve un enano”.

Incluso Yolanda Pantin, que en su más reciente entrevista con El Nacional aseguró que ya se había acostumbrado a “estar en el rincón”, que era el lugar de los poetas, se presentó en el lugar para leer su poema “Candelaria”. 

Los versos de Leonardo Padrón construyeron metáforas más evidentes de la violencia. “500 apellidos atascados en un calabozo, la suma de todo un país malherido: les quitaron el aire/ les sacaron la familia de los bolsillos”, leyó el también guionista de telenovelas. Federico Vegas, autor de Sumario, citó textos de la poeta polaca Wislawa Szymborska.

El cineasta Óscar Lucien, presidente de la organización no gubernamental Ciudadanía Activa, propuso tres lemas en estilo tweet que condenaban la censura a los medios de comunicación e invitaban a mantenerse en la calle.

El investigador Tulio Hernández se lamentó de lo difícil que será construir una democracia robusta frente al fantasma militarista al que Cadenas antes había llamado “el triunfo de Doña Bárbara sobre Santos Luzardo”.

Gisela Kozak citó a Nelson Mandela y subrayó la necesidad de proponer la reflexión frente a los hechos violentos.

Las metáforas que comparan la crisis política que vive Venezuela con estar preso abundaron en los discursos de Vegas, Arroyo, Claudio Nazoa y Carmen Ramia, entre otros artistas y gestores culturales que participaron.

“He aprendido que la palabra es peligrosa, tanto que cuando empezó la destrucción de la palabra en nuestro país, empezó su crisis y por allí hemos tenido un hilo conductor. Un país sin opinión no es país y por eso nos hemos convertido en un campo de concentración”, agregó la caricaturista Rayma Suprani.

“La crisis que vivimos y el colapso sistémico de este modelo nos habla de las oportunidades para restaurar el pacto social”, reflexionó el periodista Alonso Moleiro, quien fungió de maestro de ceremonias del acto que duró hora y media.