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La venezolana Sara Fratini presenta en su libro a mujeres desinhibidas

Sus dibujos despertaron la curiosidad de los responsables de Lumen, editorial barcelonesa que tiene en su catálogo a Quino

Sus dibujos despertaron la curiosidad de los responsables de Lumen, editorial barcelonesa que tiene en su catálogo a Quino

Fratini aseguró que con su libro quiere plantar cara a la exigencia estética de ciertos códigos femenino

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La venezolana Sara Fratini dibuja a sus chicas como torbellinos envueltos en una madeja de pelo, imágenes de mujeres de actitud desinhibida y discurso optimista que recopila en "La buena vida", su primer libro, publicado por la editorial Lumen, la misma de Quino, el padre de Mafalda.

En entrevista con EFE, Fratini aseguró que con su libro quiere plantar cara a la exigencia estética de ciertos códigos femeninos.

Esta treintañera, que vive desde hace unos años en un pueblo de Calabria (Italia), donde recaló para organizar una exposición de carteles creado en el seno de un festival de cine, combina dibujos con textos brevísimos, mezcla de aforismos, proverbios o de consejos más o menos humorísticos que retratan estados de ánimo y cómo afrontarlos.

Sus dibujos despertaron la curiosidad de los responsables de Lumen, editorial barcelonesa que tiene en su catálogo a Quino, un dios para cualquier ilustrador, dibujante, o creador gráfico que se precie.

"Cuando me llegó un mail de Lumen con la idea del proyecto casi me desmayo: ¡era la misma casa editorial de Quino y Mafalda!" recuerda esta autora, que se autocalifica de "freak" por la pasión que siente por la ilustración, pero también por pintores clásicos como Rubens.

Lumen también tiene a algunas de las ilustradoras más conocidas del panorama español, como Raquel Córcoles ("Moderna de pueblo") o Joaquina Guerrero ("Diario de una volátil") ambas de la generación que Fratini, y también "investigadoras" del mundo femenino.

Licenciada en Bellas Artes por la Complutense de Madrid, Fratini (Puerto Ordás, 1985) comenzó a colgar en un blog personal las mujeres que diariamente dibujaba como vía de escape "para combatir la inseguridad del día a día", explicó en una entrevista con EFE.

"El libro es una recopilación de sentimientos y pensamientos, de cosas que me pasan o que me gustaría que me pasaran", señaló la autora. Sin embargo, advirtió que aunque sus chicas son "una especie de alterego para salir adelante" no son ella al cien por cien.

Para Fratini, cualquier mujer puede verse reflejada en el libro, porque, al fin y cabo, señala, el 88 % de sus seguidores digitales son mujeres.

"Querido monstruo: me encanta cuando logramos estar en sintonía", dice en las páginas de "La buena vida" una de sus jovencitas sentada en un sofá con la cabeza apoyada en un extraño amasijo de pelo negro, símbolo de los fantasmas personales que se han de combatir cada día.

Aunque está muy a gusto en su pueblecito italiano -"allí puedes dedicarte a dibujar sin preocuparte casi del alquiler"- Fratini señala que echa de menos España y a su Venezuela natal hace más de cinco años que no viaja. Sus padres ya no viven allí por los problemas de seguridad y violencia.

"De Venezuela extraño a mis abuelas. Me duele bastante, pero es un país peligroso y mientras tenga miedo prefiero no volver. Me entero de noticias malas, de secuestros, cosas así... Siento que han pasado muchas cosas allí y no quiero meterme en un problema por la nostalgia", se lamenta.

Prefiere que sus dibujos se mantengan al margen del conflicto político que se vive en su país.

"Defiendo los Derechos Humanos y la libertad de expresión, pero si hablas de política y religión puedes romper lazos importantes", argumenta. De hecho, el año pasado publicó una viñeta sobre derechos humanos en Venezuela que recibió críticas de algunas de sus seguidoras.

"Mucha gente espera que diga algo más, pero prefiero defender mi visión como mujer", añadió.

Tras "La buena vida", Sara Fratini tiene ahora entre manos varios proyectos, un cuento infantil y juvenil, algún que otro mural con sus sirenas gigantes y un homenaje a los cinco sentidos de Brueghel y Rubens, también protagonizado por sus mujeres "robustas y grandes".