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Arrugas, cuando la vejez es protagonista

Las soledades de Miguel y Emilio se consiguen en la residencia de ancianos de Arrugas

Las soledades de Miguel y Emilio se consiguen en la residencia de ancianos de Arrugas

Basada en la novela gráfica de Paco Roca, que ganó el Premio Nacional del Cómic de España 2008, la película de animación dibuja la desgarradora realidad de la demencia senil y la soledad de los últimos años

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Paco Roca recuerda que en septiembre del año pasado, luego de una de las proyecciones de Arrugas en el Festival de San Sebastián, un espectador se le acercó para decirle una frase que le dejó un buen sabor de boca: “Al terminar la película he tenido la necesidad de llamar a mis padres para saber cómo estaban”. Ese tipo de sentimiento, afirma, era el que buscaba despertar cuando escribió y dibujó el cómic inspirado por la vejez de sus padres, que hoy es también el largometraje animado –ganador de dos premios Goya y de varios galardones europeos– que forma parte del Festival de Cine Español.

La historia de Arrugas es la de Emilio, un viudo que sufre de Alzheimer y que es internado por su hijo en una residencia para ancianos. Allí se consigue a otros personajes tan solos como él, pero también halla ese auténtico valor de la amistad que ayuda a reconciliarse con la vida. “Es un tema que la gente siente de una forma especial, como algo suyo, muy personal (…) Con Arrugas he logrado una complicidad con el lector como nunca”, señala el caricaturista de verbo apacible y ojos vivaces, nacido hace 43 años en Valencia, España.

La inquietud por escribir sobre la senilidad y sus achaques surgió cuando Roca quiso comprender cómo sentían sus padres el hecho de envejecer, pero también cuando se dio cuenta de que el cine, la televisión y la publicidad habían borrado a los ancianos de sus historias. Por eso recuerda tanto el discurso que Michael Caine pronunció al ganar el Oscar como Mejor Actor de Reparto, cuando dijo que a su edad sólo podía aspirar a papeles secundarios. “Con Arrugas tenía claro que quería hablar de la vejez, tal como es, sin tópicos. Quería una historia en la que los mayores fueran los únicos protagonistas”.

Durante seis meses, Roca recorrió varios ancianatos. Habló con médicos, enfermeros, residentes y familiares, y de todos estos encuentros sacó los personajes de la novela gráfica que, finalmente, publicó en 2007. Desde entonces, el libro no ha parado de darle satisfacciones y el primer gran reconocimiento vino con el Premio Nacional del Cómic 2008. Le siguieron otros tantos galardones de su país, ediciones agotadas en varias naciones europeas, charlas sobre la vejez y el Alzheimer, y hasta situaciones surrealistas que le permitieron inaugurar una residencia para ancianos en un pueblo italiano, junto con el obispo y el alcalde.

El cine y Arrugas coincidieron en 2009, cuando el productor Manuel Cristóbal contactó a Roca para proponerle una adaptación animada, mucho más cercana a las películas de imagen real que ya le habían propuesto. El argentino Ignacio Ferreras fue el director escogido y el autor estableció con él una conexión casi inmediata. “Yo pienso que el cómic puede tratar de cualquier cosa y él (Ferreras) piensa lo mismo de la animación, que puede ser para un público adulto, con un ritmo distinto que a veces puede ser más importante que la calidad gráfica”. El caricaturista también colaboró como guionista y diseñador de personajes, y así pudo añadir a su galería un Goya al Mejor Guión Adaptado.

Después de todo el éxito que este cómic le trajo a su carrera, Roca duda que otra de sus obras logre lo mismo. “Arrugas ha sido algo atípico, es difícil que se vuelva a dar. Ignacio se lo tomó de una forma muy personal, no es usual que él haya hecho todo. Esto ha sido posible porque la historia cayó en buenas manos”.