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“De la vejez sólo me asustó quedarme sin hacer este filme”

El cineasta español dirigió en blanco y negro porque, dijo, así mitificó los talleres de los creadores

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El creador anciano que examina el cráneo de un pajarito (un recordatorio del futuro inexorable), una de las primeras imágenes, impone de inmediato el tono de El artista y la modelo y deja una pista sobre la perspectiva de Fernando Trueba a los 57 años de edad.
Cuando se estrenó El baile de la victoria (2009), el director madrileño dijo: “Admiro a autores como Ingmar Bergman, pero intento hacer películas divertidas y reírme haciendo cine”. Ayer estrenó en Caracas el que probablemente es su filme más adulto y elegíaco, y Trueba pareció realizarlo ante la inminencia de lo inevitable. “Retrasé y retrasé El artista y la modelo porque sabía que, mientras más viejo la hiciera, saldría mejor. Hasta que llegó un momento en que supe que ya era suficientemente viejo. Eso no me asusta: me asustaba quedarme sin hacerla”, confesó quien dedicó su película, fotografiada en blanco y negro, a su hermano escultor fallecido en 1996, Máximo.
En España terminó la Guerra Civil con resultado desfavorable para los republicanos. Una chica catalana, Mercè (Aida Folch), se refugia casi literalmente sin nada encima en Francia, donde un pintor y escultor interpretado por Jean Rochefort (personaje ficticio en quien es posible reconocer el temperamento de maestros como Picasso, Dalí o Matisse), caballo viejo con el tiempo contado, la toma como modelo de desnudos. Cuando ha terminado su obra maestra, Mercè se asombra porque no la encuentra parecida a ella. “Una modelo no es para copiarla, sirve para consultar a la naturaleza”, responde el sabio.

El salto digital. El artista y la modelo sólo se exhibirá por ahora en dos funciones especiales en Caracas, hoy y el viernes a las 8:30 pm en Cinex Tolón, debido a que únicamente se disfruta con proyectores digitales. “Me resistía a dirigir precisamente una película como ésta con una cámara digital. Pero combiné la cámara nueva con los objetivos (lentes) antiguos y las imágenes me conquistaron. Lo digital hay que aceptarlo con naturalidad: la tecnología no para de cambiar. Hice El artista y la modelo en blanco y negro porque así es como las fotografías me han mitificado los estudios de los artistas. Cada cierto tiempo el blanco y negro regresa al cine. Nunca se irá”.
Trueba se siente deudor de cineastas como Jean Renoir y François Truffaut: “Siempre me he preguntado con qué se alimentaba Renoir en los años treinta para hacer tantas obras maestras, una detrás de otra”. Sin embargo, marcó distancia con otro director francés, Jacques Rivette, autor de La bella mentirosa (1991), también sobre un viejo actor y una modelo: “Me pareció un filme pretencioso y vacío porque propaga esa idea estúpida del artista atormentado. Para mí, un artista es una persona que tiene los mismos problemas específicos de un taxista o un albañil. El alma está en la materia, en la piel, y por eso quise mostrar a un creador que se ensucia de barro”. Y que redescubre un inoportuno deseo.
El autor de Chico y Rita (2010) trabaja en un par de nuevas películas animadas. Y en un documental sobre las obras maestras del cine de España y Latinoamérica: “Quiero mostrar que pertenecen a una misma cultura, como con Vargas Llosa, Borges o Rulfo en la literatura”. Y contó que Gustavo Dudamel en Madrid como director de la Novena sinfonía de Mahler es de lo más conmovedor que ha visto en su vida.