• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Los últimos días de Ana Frank recuerda los horrores de la guerra

Hannah Pick recuerda a Ana Frank como una niña vivaz / Cortesía Fox Latin American Channel

Hannah Pick recuerda a Ana Frank como una niña vivaz / Cortesía Fox Latin American Channel

Además de haber sido compañeras de escuela de Ana Frank, Hannah Pick y Nanette Konig vivieron junto con ella las torturas en el campo de concentración Bergen-Belsen

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En marzo se cumplen 70 años de la muerte de Ana Frank, quien falleció de tifus pocas semanas antes de que el Ejército británico liberara el campo de concentración Bergen-Belsen en el que se encontraba.

Pero antes de la ocupación alemana la vida en Holanda era tranquila, como recordó en una conferencia telefónica Hannah Pick, una de las amigas más cercanas de Ana y con quien coincidió en Bergen-Belsen.

Los testimonios de Pick y de Nanette Konig se recogen en el documental Los últimos días de Ana Frank, que se estrena hoy en Nat Geo. La producción cuenta los momentos finales de la aspirante a escritora en el campo de concentración al que fue trasladada luego de su paso por Auschwitz.

Antes de que la guerra llegara a su país, Ana Frank vivía como una niña más. “Antes de que Hitler ocupara Holanda teníamos una vida muy normal. Vivíamos como cualquier joven de nuestra edad, íbamos a la escuela. Ana iba a mi casa muy seguido, su familia y la mía eran cercanas. Compartíamos las tardes luego de las clases y en las vacaciones. Pasamos muy buenos tiempos en Ámsterdam”, dijo la sobreviviente, hoy de 86 años de edad.

En el Diario de Ana Frank, Pick es nombrada como Hannely Goslar. Fue su compañera en la Sexta Escuela Pública María Montessori (ahora la Escuela Ana Frank) y luego en el Liceo Judío. La describe como inteligente.

“Ana era una niña hermosa y pícara. Crecimos juntas, éramos muy cercanas. Le gustaban los chicos y ellos la adoraban. Le gustaba estar rodeada de gente, llamar la atención. Hicimos muchas cosas juntas, era una gran amiga que valoraba a quienes la querían”, agregó.

El 12 de junio de 1942, Ana recibió de parte de su papá un regalo por su decimotercer cumpleaños: el diario en el que escribió sobre su entorno, su vida en el anexo y su proceso de madurez durante la guerra. De ese momento fue testigo Nanette Konig, una de sus compañeras de clases en el Liceo Judío.

“Cuando nos reencontramos en Bergen-Belsen me contó todo lo que había vivido en Auschwitz. También me dijo que había escrito en el diario durante su clandestinidad y que quería usar esas anotaciones como la base de un libro que haría después de la guerra”, contó Konig en la misma conferencia telefónica.

“No hay nada positivo sobre Bergen-Belsen. Solo recuerdo lo malo, los horrores. Fue muy duro. Soy afortunada porque no morí”, expresó Pick, quien también mencionó que en ese lugar solo se cruzó con Ana en pocas ocasiones y que las separaba una barricada.

La memoria de Konig es más contundente. Describió a Ana cuando llegó al campo de concentración, a principios de noviembre de 1944. “Me sorprendió que nos reconociéramos aun cuando las dos éramos esqueletos. Ella temblaba de frío y estaba llena de piojos. Nuestro reencuentro fue muy emotivo”, señaló.

Las heridas nunca se cierran. Para Pick y Konig es necesario que se continúe hablando de los horrores a los que los judíos fueron sometidos durante la Segunda Guerra Mundial.

“Es terrible pensar que el mundo no ha aprendido nada, que hoy vivimos horrores parecidos”, concluyó Konig.


Los últimos días de Ana Frank
Nat Geo
Hoy, 8:30 pm