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“No me tomaré la foto con los pies sobre el Cruz-Diez”

La productora de Marcel Rasquin participó en el rodaje en Venezuela del remake de Point Break  | Foto: Manuel Sardá

La productora de Marcel Rasquin participó en el rodaje en Venezuela del remake de Point Break | Foto: Manuel Sardá

El cineasta tiene previsto comenzar en 2016 su próxima película: Perros en Antártida, proyecto que interrumpió para asumir la dirección de Casi normal

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Si Marcel Rasquin tuviera que escribir su biografía en Wikipedia, no duda en decir que se definiría como cineasta, aunque recientemente ha estado vinculado a la dirección de obras de teatro como Sexo y Guerrera inmortal.

Ha estado tras las cámaras en la filmación de los videoclips Más cerquita de Famasloop y Hoy te dejo de amar de Lasso, pero aún hay expectativas sobre su próximo largometraje tras el estreno hace cinco años de Hermano. “Por ahora estoy prestado al teatro. El cine es mi formato, donde me siento como pez en el agua”.jor60


Esta semana debuta en los musicales, con Casi normal, la adaptación de la pieza estrenada en 2009 en Broadway. “Quiero que la gente sienta lo mismo que yo cuando conocí esta historia”, dice el realizador, quien se refiere mucho a la familia cuando habla del montaje.

Hay una razón. “Este tema ocurrió casi calcado en la vida de mi hermano del alma, de mi mejor amigo. A todos los que estamos en su entorno nos cuesta esto, lidiar con el hueco en el alma que esa familia lleva. Esta es mi forma de decirle que los amo”, expresa Rasquin con los ojos aguados. Tose antes de seguir. Pero es inevitable, el recuerdo de esos momentos afecta sus cuerdas vocales.

Casi normal presenta a una madre con síndrome bipolar en un entorno que ha sufrido una gran pérdida. Una situación que aún no superan los integrantes de la familia.

Como hombre de cine, se siente contento con el trabajo realizado con su productora Tres para el remake de Point Break. “Prestamos los servicios de producción en la parte de rodaje que se hizo en la Gran Sabana. Eso fue increíble”, indica sobre el filme dirigido por Ericson Core en el que actúa Edgar Ramírez.

—En 2012 había hablado del desarrollo de una película, un thriller psicológico.

—Es un proyecto en Los Ángeles que se ha enfriado. Sigue en pie, pero hay menos ímpetu. Ya no está en mis manos que siga adelante, sino de los productores asociados. Me metí en mi cueva y escribí una película muy personal cuya preproducción iba a comenzar este año, pero me hicieron la propuesta del musical. Es un guión mío, el título es Perros en Antártida. Espero rodar en 2016.

Hermano se caracterizó por su temática social. ¿En estos proyectos se puede esperar lo mismo?

—Por ser venezolano me interesa el universo de lo social y la política. No estoy ajeno, pero no siento que mi cine sea social. Me interesa hablar más sobre lo humano. Me aburre que me asocien con cine de barrio.

—Claro, pero en videos como el de Famasloop trata temas como la homosexualidad. Hablo de asuntos que para algunos son tabú.

—Me gusta explorar los lugares incómodos. Si hay algo interesante que contar, lo hago. Lo que no define, lo difícil, el caos, lo doloroso es donde está lo trascendente.

—¿Considera acertado cuando dicen que Hermano forma parte de las películas que iniciaron lo que algunos consideran un resurgir del cine venezolano?

—No me corresponde decretar una nueva ola de cine venezolano. Pero me encanta formar parte de esta generación de cineastas, beneficiaria de un cambio en la Ley de Cine que pelearon directores que nos anteceden.

—Por su trabajo con varias bandas ha estado vinculado al mundo de la música, en el que el fenómeno de la diáspora ha sido más notable. ¿Ha pensado en emigrar?

—¿Y no me has visto tocando? Toco batería. Sí lo he pensado, pero no permanentemente. Como realizador, empresario y artista me seduce la idea de respirar temporalmente otra cosa. Estar en el país me hace un artista peculiar, diferente. He perdido oportunidades por empeñarme en continuar acá. Me interesa abrirme otros caminos, pero no irme para siempre. No me tomaré la foto con los pies sobre el Cruz-Diez en el aeropuerto. Quiero ser parte de la generación que curará a Venezuela.

—¿Cómo el arte sana un país?

—Nos compete a todos desde nuestro campo de acción aportar nuestro grano de arena, aunque sea un lugar común, pero tiene un gran sustento. Cada quien tiene que encontrar lo que le gusta hacer. Estamos entrampados en un sistema que ha hecho aflorar lo peor de nosotros. Necesitamos una circunstancia que haga surgir lo mejor de cada persona.

—En las últimas semanas por redes sociales lo han vinculado con casos de supuesto plagio por el video de Lasso y el comercial de Movistar. ¿Qué tiene que decir sobre el tema?

—No me gustaría darle bola a eso, es caer en un juego al que me quieren arrastrar. Lo único que digo es que es falso. Me ofende la duda y que la gente piense que no tengo la capacidad de generar mis propias ideas. Es una ingrata coincidencia que resulta conveniente para otras personas.