• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

El terrorismo islámico es objeto del cine

Bitter Lake | Foto: Archivo

Bitter Lake | Foto: Archivo

Críticos y directores tienen distintas opiniones sobre cuál género ha profundizado más en el conflicto de Medio Oriente. Algunos afirman que el documental, otros que la ficción 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York fueron un punto de inflexión para el cine documental. Desde entonces ha habido un mayor esfuerzo en encontrar explicaciones a las razones que dieron origen a los ataques y subsiguientes conflictos armados en Medio Oriente.

El acontecimiento ha sido punto de partida para el cine de ficción y documental para mostrar diferentes aristas en un mundo no son pocas las versiones que se tienen sobre la caída de las Torres Gemelas, Al Queda, la guerra en Afganistán e Irak, las torturas en Guantánamo, atentados suicidas, el conflicto en Siria y la aparición del Estado Islámico.

El documentalista Sergio Monsalve piensa que la no ficción ha profundizado más. “Lo que llega a la cartelera está muy apegado a la versión oficial, una fábula moral tipo Disney de blanco y negro. Hay un caudal de cine de superhéroes que vienen a salvarnos o filmes que supuestamente se apegan más a los hechos como la fallida World Trade Center (2006) de Oliver Stone o una más interesante, con claroscuros, como Vuelo 93 (2006) de Paul Greengrass”.

Sin embargo rescata filmes más recientes como Máxima precisión (2014) de Andrew Niccol. “Es de ese tipo que toma ciertos riesgos, menos parcializadas. Cuestiona el complejo industrial militar en Medio Oriente”.  

Con respecto a los documentales, afirma que ha habido varias tendencias. Una de ellas, según él, ha tratado de desmontar la historia oficial. “Es una visión que no comparto. Se apega a las teorías conspirativas o a fabulas morales con visiones maniqueas. El gran problema es que tienen mucha opinión. Carecen de información y datos duros”, indica el crítico de cine sobre filmes como Loose Change de Dylan Avery, Zeitgeist de Peter Joseph y Fahrenheit 9/11 de Michael Moore. Por otro lado, menciona otra perspectiva que en su opinión busca profundizar. Menciona al director británico Adam Curtis y sus filmes El poder de las pesadillas y Bitter Lake.

Es esta última producción, estrenada en 2015, el realizador recuerda el encuentro en 1945 en el canal de Suez entre el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el rey saudita Abdulaziz. En esa reunión se acuerda la venta de petróleo a Estados Unidos, pero el monarca pide que si bien aprovecharán los recursos económicos, su fe no será alterada. Desde ese momento, muestra una serie de acontecimientos que derivan en lo que es ahora es el Estado Islámico. Otros trabajos que destaca son Taxi to the Dark Side, ganador del Oscar en 2007, de Alex Gibney, y Standard Operating Procedure de Errol Morris, ambos sobre las torturas cometidas por soldados estadounidense en Afganistán e Irak.

El crítico de cine Pablo Gamba afirma que el documental no busca tratar los temas de forma equilibrada, sino solo destacar otras perspectivas.

“La no ficción muestra otros puntos de vistas que no son habituales en el debate político. Esa es la riqueza que tienen en comparación con la información porque enriquecen el debate”, indica el también profesor de la Escuela Nacional de Cine.

Monsalve tiene una opinión similar al respecto: “Estos documentales enriquecen la discusión. La gente no debería tomarlos como verdades absolutas, sino como versiones de una amplia gama sobre estos hechos tan terribles”.

El cineasta Joel Novoa Schneider, director de Esclavo de Dios (2013), asegura que el cine de ficción ha tratado el tema con mayor profundidad. Resalta a cineastas como el palestino Hany Abu-Assad, realizador de filmes como Paradise Now (2005) y Omar (2013), ambas nominadas al Oscar. La primera narra la relación de dos amigos reclutados para llevar a cabo un atentado suicida, mientras que la segunda presenta a un hombre de la resistencia palestina que es capturado por soldados israelíes. “Se ha adentrado en el tema del terrorismo islámico de una mejor manera que muchos documentalistas”.

También menciona el trabajo del canadiense Denis Villeneuve en cintas como Incendies (2010). “Es uno de los filmes que sirvió de inspiración para mi largometraje”, acota el cineasta, cuyo largometraje, Esclavo de Dios, relata la historia de un hombre que es enviado a Venezuela para luego formar parte del grupo de terroristas que participaron en la explosión ocurrida en la Asociación Mutual Israelita Argentina en Buenos Aires en 1994.

El escritor John Manuel Silva recuerda que después del 11 de septiembre hubo la sociedad estadounidense empieza a analizar el hecho, surgen los documentales de la teoría de la conspiración y los cuestionamientos a las acciones del entonces presidente George W. Bush. “Sin embargo, en ese momento se confundió la autocrítica con la demagogia. Empezó a surgir el cine documental una suerte de justificación de lo que ocurrió. Estaba la tesis de la conspiración y otra más seria en la que se cuestiona las políticas norteamericanas. Actualmente la visión dominante del documental estadounidense es identificar que el Islam no es terrorista, lo que es cierto, y una tendencia a decir que lo que pasa es el resultado de políticas intervencionista. Si bien Occidente ha sido irresponsable, también es verdad que son la excusa para el surgimiento de ISIS”.

Silva prefiere cómo se ha tratado el tema en la ficción. “Ha habido más profundidad, parece mentira. No dejan de cuestionar el poderío estadounidense, pero sin subestimar el horror de la otra parte”. Menciona filmes como Contra el enemigo (1998) de Edward Zwick, Syriana (2005) de Stephen Gaghan y No te metas con Zohan (2008) de Dennis Dugan.

“El documental se queda con la actitud de Occidente, que califica como malo, intervencionista, solo busca petróleo. Todo eso es cierto, no lo justifico. A Medio Oriente lo presentan como un lugar con una religión y culturas distintas. El cine de no ficción acierta en definir la arrogancia occidente, pero subestiman el terrorismo.”, agrega.

Gentilicios tras cámaras

Buena parte de los documentales que se conocen en Occidente sobre el tema del terrorismo islámico tienen autores de los países de la región, especialmente estadounidenses o británicos: Adam Curtis, Michael Moore, Michael Winterbottom, Mat Whitecross, Errol Morris o Alex Gibney.

Sergio Monsalve considera que los realizadores de Medio Oriente se han enfocado más en la ficción que en el cine de no ficción como Paradise Now (2005) de Hany Abu-Assad o The Attack (2012) del libanés Ziad Doueiri. “También se han concentrado mucho en el reportaje para televisión. Pero sí, pareciera el documental enfocado en este problema pareciera estar más vinculado con el cine independiente estadounidense o británico”, acota sobre filmes en lo que se toma en cuenta también la pérdida de libertades civiles por la lucha contra el terrorismo.

Sin embargo, el periodista Pablo Gamba destaca producciones como Our Terrible Country (2014) de Mohammad Ali Atáis y Ziad Homsi, ambientado en Siria, cuando ocurren los combates contra el gobierno de Bashar Al-Assad y empieza a surgir ISIS.

Otro documental que recomienda es Return to Homs (2013) de Talal Derki. “Muestra el deterioro del conflicto político, hasta convertirse en una cruenta guerra, y la transformación de los luchadores por la democracia en combatientes islamistas, indica.