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Cuatro, tambora y furruco toman el lugar de los lápices y cuadernos

La llegada al quinto año de bachillerato no sólo significa la finalización de una etapa escolar; también es sinónimo de gaitas

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Se ha vuelto una tradición que los colegios se preparen durante todo el año para competir en los festivales intercolegiales de gaitas que se llevan a cabo los últimos dos meses. Se trata de una gran producción que implica meses de ensayo, creatividad y una inversión que varía entre 90.000 y 100.000 bolívares.

La dinámica comienza el primer trimestre del año, cuando los grupos se organizan para el riguroso proceso de las audiciones de canto, música y baile, que les permitirá escoger a los representantes más talentosos de la institución. “Después de hacer las audiciones, comenzamos a montar las gaitas entre marzo y abril”, indica José Juan Bolívar, bajista del conjunto de gaitas del Colegio Champagnat. Giuseppe Astorino, del Colegio Don Bosco, dice que en esa institución las gaitas son una tradición que suma varias décadas: “Desde sexto grado teníamos el grupo constituido y sólo hicimos audiciones para los instrumentos faltantes. Además, como somos un colegio de hombres, formamos el grupo de baile con amigas. En marzo comenzamos los ensayos”.

El proceso conlleva meses de preparación en lo vocal y coreográfico. Los grupos buscan asesoría de expertos, así como el apoyo de patrocinantes. Este asesoramiento, además de representar una inversión monetaria, también significa un esfuerzo por parte de los estudiantes para administrar su tiempo y una buena excusa para adquirir otros conocimientos. Cristina Márquez, del Colegio San José de Tarbes, señala: “Queríamos el menor gasto para nuestros padres. Buscamos diversos presupuestos y se los presentamos. Quisimos convencerlos de que al final la inversión sería algo bueno para nosotras, pues son clases especiales de canto, baile y música”.

En el caso del grupo de gaitas del Emil Friedman, Valentina Calvo cuenta que buscaron maneras rápidas y eficientes de recolectar la cantidad de dinero necesaria para cubrir todos los gastos. Y lo hicieron vendiendo tortas y chucherías en el colegio.

Cientos de estudiantes tienen en esta época no sólo el compromiso de prepararse lo mejor posible para sus presentaciones, sino que además tienen la responsabilidad de no descuidar sus estudios al dedicar al menos tres días por semana para los ensayos. “Tratamos de que sean entre las 8:00 pm y 10:00 pm, que es cuando ya todos hemos salido de nuestras obligaciones académicas. A veces adelantamos las tareas dentro de las mismas clases”, dicen Estefanía Di Stola y María Zuloaga, estudiantes del Colegio Santa Rosa de Lima.

Creatividad sin límite. Los intercolegiales van más allá de las audiencias, ensayos y trajes, pues estos festivales representan además un gran desafío para que cada grupo se destaque y explote al máximo sus cualidades artísticas, que no sólo se limitan a la vestimenta –casi siempre diseñada por las mismas integrantes– sino que además engloba un tema de performance y escenografía.

Si bien es cierto que la principal expresión musical es la gaita, estas presentaciones se pasean por diferentes fusiones de géneros como el rock, la salsa, el merengue, la cumbia y el calipso.

En cuanto al concepto que recrea cada agrupación, éste puede variar desde un show estilo Broadway hasta una fantasía inspirada en el Carnaval de Venecia.

El apoyo de los padres es un factor muy importante, pues si bien es cierto que algunos no quieren asfixiar ni acaparar las labores que tienen sus hijos dentro del festival, les resulta casi imposible no involucrarse en este tipo de actividades y no sentirse orgullosos de ellos. “Ver cómo trabajaron en equipo, cómo se organizaron y además cómo se movilizaron para buscar los mejores coreógrafos y productores, en función del presupuesto de nosotros, nos hace sentir muy orgullosos”, afirma Violeta Siem, representante de una de las bailarinas del Colegio San José de Tarbes.

Aunque en los intercolegiales los grupos compiten entre sí, la verdadera recompensa y la principal premisa es el disfrute. “Nuestro interés no es ganar. Obviamente, si nos premian es finísimo porque reconocen el esfuerzo, pero la idea es dar un buen show y disfrutarlo”, dice Paula Díaz, del Colegio San José de Tarbes. José Juan Bolívar agrega que compartir con la gente del grupo es una de las cosas que más le gusta.

En la red

El fenómeno gaitero no se limita a los escenarios, sino que irrumpe en la web. Chacucuchacu (www.chacucuchacu.com) es el primer portal del país dedicado al tema, que brinda a los participantes la posibilidad de reportar y actualizar ellos mismos lo relacionado con sus festivales.

El sitio cuenta con secciones como “Lo último”, con las actualizaciones de los colegios registrados; “Toques”, con la agenda de presentaciones del año; “Colegios”, con la lista de todos los planteles participantes, y el “Ranking gaitero”, que muestra los puntos acumulados por cada grupo de acuerdo con su participación en cada show.

Agenda

Festival de Gaitas Colegio San Ignacio
Hoy, desde las 10:00 am
Invitados: 4to Poder, Víctor Muñoz y Rawayana. Además, los DJ Largo y Trone.

La Rumba Intercolegial de Gaitas
Domingo 2 de diciembre, desde las 10:00 am
Terraza del CCCT
Invitados: Dyland & Lenny, Guaco y Lasso.

Operación Furruco
Domingo 2 de diciembre, desde las 10:00 am
Estacionamiento de la sede de El Nacional

Primer Festival Intercolegial de Gaitas El Plátano Gaitero
Domingo 9 de diciembre, desde las 2:00 pm
Celarg, Altamira

Festival de Gaitas La Guarandinga
Viernes 23 de diciembre, desde la 1:00 pm
Complejo deportivo de la USB
Invitados: Víctor Muñoz y Rawayana.

Gaitas colegiales en Teatrex
Todos los miércoles, desde las 5:00 pm
Hasta 12 de diciembre
Tarima del centro comercial Paseo El Hatillo