• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Un sueño de Hollywood en Teherán

El actor Ben Affleck

El actor Ben Affleck

Argo, probable contendiente dura en las postulaciones del Oscar, llega muy a tiempo a Venezuela con su redención de una industria decadente

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Las hojas son marrones y el cielo gris. Me sentiría seguro y abrigado si estuviera en Los Ángeles. Un sueño con California en un día de invierno”. Como en la letra de “California Dreamin’” de The Mamas and the Papas, seis funcionarios estadounidenses (los varones con melenas, patillas, bigotes o grandes lentes de pasta), ocultos en la residencia del embajador de Canadá luego de escapar de la toma masiva de rehenes en la sede diplomática de su país en 1979, aguardan en el  seco invierno de Teherán lo que parece una muerte segura a manos de milicianos chiítas islámicos. Desconocen que, mientras ellos tiritan de frío y pavor, en la despreocupada California, cerca del letrero gigante de Hollywood (cuyas nueve letras yacen semiderruídas poco antes de aquella fecha), la fábrica de sueños prepara una ilusión salvadora. Otro sueño californiano.

Argo, dirigida por Ben Affleck (unos bíceps con mucho cerebro y bastante más que un simple ex novio de Jennifer López) y una de las probables candidatas duras para Mejor Película en las postulaciones al Oscar que se anuncian hoy a las 9:00 am, se estrena mañana muy a tiempo en Venezuela y brilla por varias virtudes. En primer lugar, intenta dar pistas de los antecedentes históricos que precipitaron la Revolución Islámica en Irán, así como la no precisamente santa actuación del Gobierno estadounidense en el pasado del país persa (cuando la Embajada de Estados Unidos es tomada, la prioridad de sus autoridades no es salvar a quienes permanecen adentro, sino destruir documentos comprometedores). En segundo lugar, retrata la atmósfera opresiva y policial de una revolución en ciernes, obsesionada por los “formalismos” y con un líder (el ayatolá Komeini) omnipresente en los televisores de tubo y en enormes carteles públicos.

Finalmente, Argo es un homenaje a Hollywood, pero no el que de vez en cuando se redime con alguna gran película como la de Ben Affleck, sino precisamente el Hollywood más decadente y desgastado de ideas, una patraña en cualquier caso preferible a la monotonía revolucionaria. Para salvar a seis estadounidenses que pudieron escapar de la embajada por una salida trasera, a un divorciado experto en rescates de la CIA, Tony Méndez (Affleck), se le ocurre hacerlos pasar, con la ayuda de unos viejos amigos de la industria cinematográfica, como miembros de un equipo de rodaje que investiga en Teherán para algo así como una versión barata y exótica de La guerra de las galaxias. Un plan tan, pero tan descabellado, que quizás por eso pudiera ser tragado por los agentes iraníes. Basta una aparición de Alan Arkin, en el papel del fracasado productor judío Lester Siegel, para saber que estamos ante un candidato al Oscar. “¿Le tienes miedo al ayatolá? Pues prepárate para el gremio de guionistas de Hollywood”, le advierte a Méndez en un diálogo de antología.            

 

Argo

Drama. Estados Unidos, 2012

Director: Ben Affleck

Distribución: Warner Bros

Desde mañana en cines