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Los sucesores ansían que llegue el 10 de octubre

Corona del Miss Venezuela | William Dumont | El Nacional

Corona del Miss Venezuela | William Dumont | El Nacional

Joaquín Riviera legó su cayado de faraón a la tetrarquía de Erick Simonato, Ricardo Di Salvatore, Peggy Navarro y Vicente Alvarado, su equipo de trabajo:"Ninguno de nosotros está buscando un puesto", aseguran

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Ya no podemos traer cuatro o cinco artistas internacionales debido a la crisis, pero lo que es seguro es que nunca dejará de haber misses, dice el grupo

La virgen de la Caridad del Cobre con sus lirios amarillos.

El zapato de su paisana Celia Cruz protegido por una urnita de cristal que le envió de regalo su esposo, Pedro Knight.

La caricatura de Edo Sanabria que le representa con el cuerpo del tigrito de Venevisión. El nacimiento que se usó en alguna cuña de Navidad. Sus cosas están todavía allí, en la oficina que tenía en el piso 3 de la sede del canal, pero Joaquín Riviera no. "No está físicamente.

Pero nos está ayudando espiritualmente", afirma, con la mirada del exaltado, uno de sus cuatro sucesores, Ricardo Di Salvatore.

Para hacer un imperio, Roma debió pasar de democracia al mando de un hombre fuerte.

Producir el Miss Venezuela es como administrar el Imperio Romano, y desde 1980 hasta 2012, el puño de hierro (incluso recubierto de lentejuelas) lo ejerció Riviera, que falleció el pasado 22 de abril.

De manera similar a como ocurrió tras la muerte en 2009 de Ricardo Peña, productor de Súper Sábado Sensacional , la directiva de Venevisión ha optado por una transición colectivista y poco traumática. El jueves 10 de octubre en el Poliedro, de la organización en caliente del espectáculo de belleza se encargará no un emperador sino una tetrarquía: Di Salvatore, Erick "Pollo" Simonato, Peggy Navarro y Vicente Alvarado, en vida el círculo más íntimo de colaboradores de Riviera.

Padre protector. Juran que ninguno tiene más charreteras que otro. "Todo quedó en familia, bajo la sombra de nuestro padre protector", asoma, de nuevo místicamente, Di Salvatore.

"Somos como los tres mosqueteros, que eran cuatro: todos para uno y uno para todos", recurre a la literatura de Dumas el más veterano, el "Pollo" Simonato, director general de la transmisión del Miss Venezuela desde 1983. "Ninguno de nosotros está buscando un puesto. Ni tenemos pretensiones de que nos den el puesto.

Vamos a hacer lo que el señor nos enseñó a hacer", agrega.

Cada vez que dice "el señor", Simonato alude a Riviera, y a veces es difícil distinguirlo del Señor que se escribe con mayúscula.

Dice que dentro de Venevisión hay muchos ojos que están pendientes de cómo lo harán Athos, Porthos, Aramís y D’Artagnan el 10 de octubre: "Ojitos buenos y ojitos malos", reconoce.

De Trípoli a Maracaibo. Lo de familia no es retórica. Simonato, nacido en la colonia italiana de Trípoli, entró a Venevisión a principios de los años ochenta procedente de Venezolana de Televisión (la de antes) y Di Salvatore es su sobrino.

Este último comenzó en el canal como pasante del programa Complicidades en 1988, tiene 27 shows de Miss Venezuela encima y una de sus responsabilidades es trabajar directamente con Gustavo Cisneros. "Soy el internacional del grupo", se define el más hablachento del cuarteto, y complementa: "De pequeño siempre quería ser piloto, y ahora viajo más que un piloto".

Peggy Navarro y Vicente Alvarado también tienen nexos sanguíneos y están vinculados a una familia muy artística. "Era la que cuidaba a Danielita Alvarado cuando formaba parte de los Mini Pops. Ella me llama su hermana negra", reivindica Navarro su humilde entrada en el pesebre del tigrito. Se fue enamorando de lo que ocurría dentro de un canal, consiguió una pasantía laboral en la cercana compañía productora Laura Visconti y desde allí escaló posiciones hasta convertirse en mano derecha de Riviera para contratación de talento.

Alvarado es maracucho y en principio vino a Caracas para ayudar a su tío, Daniel Alvarado, en una fuente de soda que el actor compró en El Marqués. Trabajó en la producción de Bienvenidos y ahora suele encargarse de aspectos como escenografía, vestuario y números musicales. "Cuando el concurso se hizo en Maracaibo en 2010, Joaquín decía que yo era el dueño del negocio", recuerda con el pecho hinchado de satisfacción.

Con sus jugueticos. Niegan que la de Joaquín haya sido una dictadura. "No es que pasamos ahora a una democracia: siempre la fuimos. Joaquín planteaba sus ideas pero también nos las pedía a nosotros. No hemos cambiado la manera de trabajar. ¿Por qué tenemos que hacerlo?", defiende Di Salvatore: "Eso sí, en el nivel profesional, Joaquín era rudo", admite. Simonato lo ratifica: "Le porfiábamos: ¡Este tipo sí es cabeza dura! Pero cuando terminaba el Miss Venezuela, siempre nos encogíamos de hombros: ¡Coño, el viejo tenía razón! Era como si nos diera una cachetada".

"Este año le vamos a poner más ganas que nunca. Para compensar un poco el vacío de él. Por supuesto, nunca va a ser igual", se sincera Navarro. "Pero la gente va a ver el espectáculo que siempre ha visto. Con todos sus jugueticos. Estamos desesperados porque llegue el 10 de octubre", desafía Simonato.