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La soberbia y obsesión de Jobs es retratada en tres actos

Michael Fassbender y Kate Winslet están nominados al Oscar por su actuación en la cinta | Foto Archivo El Nacional

Michael Fassbender y Kate Winslet están nominados al Oscar por su actuación en la cinta | Foto Archivo El Nacional

El director Danny Boyle y el guionista Aaron Sorkin recrean al visionario de la tecnología en tres momentos llenos de teatralidad

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Steve Jobs no ha sido fácil de llevar a la gran pantalla. La mayoría de los intentos de ficción y documentales no han sido valorados por festivales y público. Pero el director Danny Boyle y el guionista Aaron Sorkin no buscaban hacer un retrato fidedigno que fuera juzgado de la misma manera, sino una pintura sobre el ex CEO de Apple. Es así como lograron expresar su obsesión y soberbia en un filme sin pausas y lleno de teatralidad.

Sorkin, conocido por películas como La red social (2010) y Moneyball (2011), se apoya en el libro de Walter Isaacson para construir Steve Jobs, un filme que relata en tres actos momentos importantes en la vida del gigante de la informática, interpretado por Michael Fassbender: el lanzamiento del Macintosh en 1984, de la computadora NeXT en 1988 luego de ser despedido de Apple y del iMac en 1998, cuando regresa a la compañía.

En el backstage de esas presentaciones salen a relucir los demonios de Jobs, el orgullo y el recelo con cada una de sus creaciones, e incluso su vida sentimental. El apoyo de su asistente, Joanna Hoffman; la amenaza a su ingeniero Andy Hertzfeld porque la computadora no podía decir “hola”; su enfrentamiento con Steve Wozniak y la negación de la paternidad de su hija Lisa, quien es relevante para descifrarlo.

La película se caracteriza por secuencias en las que el protagonista se hunde en un caminar y los personajes delinean el entorno con un gran diálogo, dando la sensación de movimiento constante.

Aunque algunas de las personas que trabajaron con Jobs aseguran que mucho de lo que se muestra en la cinta no sucedió en la realidad, los creadores señalan que no era su intención hacer una fotografía sino “un cuadro impresionista”. Una justificación que recuerda una frase que Jobs dice en el filme: “Las computadoras son como pinturas”.

Steve Jobs tuvo una respuesta positiva de la crítica, aunque no le fue tan bien en la temporada de premiaciones. Obtuvo 4 de 5 puntos en The Guardian; 7,6 de 10 en Rotten Tomatoes y 82% en Metacritic; pero solo 2 nominaciones al Oscar: Mejor Actor para Fassbender y Mejor Actriz de Reparto para Kate Winslet, quien da vida a Hoffman. Ambos ya fueron galardonados por estos papeles: el actor alemán recibió el Premio de Críticos de Los Ángeles y la artista británica el Globo de Oro.

Pese a la excelente puesta de Steve Jobs, no parece que los espectadores estén muy interesados en un filme sobre el visionario fallecido en 2011. Su antecesora, Jobs (2013), dirigida por Joshua Michael Stern y protagonizada por Ashton Kutcher, consiguió solo 6,7 millones de dólares en su primer fin de semana. El filme de Boyle vio el declive tras solo recaudar en ese mismo tiempo 522.000 dólares.

Variety destacó el ensayo conceptual de la cinta y señaló que es una “revisión brillante, irritante y espléndidamente nada convencional de la vida de un visionario estadounidense”.

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