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El sistema de orquestas: 38 años entre el barrio y la sala de conciertos

El director de orquesta Gustavo Dudamel / Cortesía Prensa Libertador

Gustavo Dudamel, figura descollante del sistema de orquestas, es el director titular de la Sinfónica Simón Bolívar y la Filarmónica de Los Ángeles / Cortesía Prensa Libertador

El proyecto que fundó José Antonio Abreu en 1975 sigue creciendo. En julio estará en Salzburgo

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Quizá hubiera sido tildado de demente un individuo que en 1975 vaticinara que 38 años después iba a existir una institución cuyas semillas germinarían con tal persistencia que más de 300.000 niños y adolescentes respirarían corcheas y semifusas a diario, como necesidad y, al mismo tiempo, como goce. Hubiera sido descabellado pensar que el proyecto de aquel joven músico y político –visionario, sobre todo– se reproduciría como el mejor de los cultivos para generar más de 230 núcleos de enseñanza en el país.

Son muchos los datos que resultarían fantasiosos en la mente de cualquier venezolano de principios de la década de los setenta y que ahora son realidades que no sorprenden a la mayoría, especialmente si ha estado expuesto a los frutos del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela.

De acuerdo con el libro Venezuela en el cielo de los escenarios (2010) de Chefi Borzacchini, son 396 orquestas, 342 coros infantiles y 3.500 docentes; 20 centros de luthería, 5 núcleos en el Programa Académico Penitenciario, y 12 núcleos y 25 agrupaciones de niños especiales. Pero no es posible palpar el peso real de sus alcances sociales ni calcular cuáles serían las circunstancias actuales de la música académica en el país si José Antonio Abreu no fuera ese hombre audaz o no hubiera sido estimulado y apoyado por personalidades como María Teresa Castillo.

Christian Vásquez, un muchacho de San Sebastián de los Reyes, pueblo del estado Aragua, dirigió ayer la Sinfonía N° 2 en do menor de Gustav Mahler, un compositor checo fallecido a principios del siglo pasado. Y mañana a las 5:00 pm será Dietrich Paredes, otro director –y gran violinista– formado en Chacao, quien dirija la Sinfonía N° 9 de Ludwig Van Beethoven, personaje histórico fundamental.

Es habitual que un veinteañero tome una batuta y se sumerja en una partitura escrita hace dos o tres siglos, para luego ofrecer, junto con un centenar de compañeros, un concierto (gratuito) de lujo en la flamante sala Simón Bolívar del Centro de Acción Social por la Música.

Puertas adentro. Será un año de celebraciones. La programación incluye conciertos durante todo febrero. El martes Gustavo Dudamel, figura descollante del sistema de orquestas, dirigirá en la sede de Quebrada Honda a la Sinfónica Simón Bolívar. Esa que Florentino Mendoza, director de la Sinfónica Juvenil de Chacao, llama “la punta del iceberg” interpretará la Cantata criolla de Antonio Estévez con el tenor Idwer Álvarez y el barítono Gaspar Colón.

El miércoles y el jueves, en el mismo escenario, Dudamel y la Bolívar abordarán las oberturas de las óperas El holandés errante (Wagner) e I Vespri Siciliani (Verdi). Además acompañarán a la solista Yuja Wang, una china formada en el Conservatorio Central de Pekín, en la interpretación del Concierto N° 2 para y orquesta en sol menor de Prokofiev y el Concierto N° 3 par piano y orquesta en re menor de Rachmaninoff.

El domingo volverá al podio Christian Vásquez para conducir a la Simón Bolívar en la Sinfonía fantástica de Berlioz y confabularse con el solista Juan Carlos Maldonado en la ejecución del Concierto para violonchelo y orquesta en si menor de Dvorak. En la semana siguiente la agenda de conciertos continuará con repertorios dirigidos por Vásquez y Paredes, así como por Gregory Carreño y Diego Guzmán.

En el mundo. El primer concierto fue el 30 de abril de 1975 en la Casa Amarilla, recordó Domingo Sánchez Bor para el libro que publicó Borzacchini. Rápidamente la orquesta, todavía en pañales, afrontó al reto del público internacional. Fue en México la primera de muchas citas. Las orquestas venezolanas han sido ovacionadas no sólo en Europa, la cuna, la locación de los oídos más exigentes. También han penetrado Asia, Estados Unidos y Latinoamérica.

El jueves Dudamel y Sinfónica Simón Bolívar actuaron en el Teatro Nacional de República Dominicana frente a 3.000 asistentes para inaugurar el Festival Musical de Santo Domingo. No sólo tocaron la suite N° 2 de Daphnis et Chloé de Maurice Ravel y La noche de los mayas del mexicano Carlos Revueltas. También llevaron un souvenir de la patria, que fue la obra Santa Cruz de Pacairigua de Evencio Castellanos, y le hicieron un guiño a la música popular y un homenaje a Juan Luis Guerra. Tocaron una versión sinfónica de “La bilirrubina”. Así comenzó el calendario internacional de 2013 del sistema de orquestas, que tendrá presencia en Brasil, Argentina y Colombia en abril; y llevará 8 de sus agrupaciones a uno de los principales festivales de música clásica del mundo, el de Salzburgo, en julio y agosto.

Condecorado

Danilo Medina, presidente de República Dominicana, impuso la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella a José Antonio Abreu, fundador del sistema de orquestas.

El homenajeado recibió la distinción en nombre de los maestros venezolanos que durante 40 años lo han acompañado en la creación, construcción y desarrollo de la institución.

“El objetivo es llevar a los jóvenes y los niños de medianos y bajos recursos el placer, el privilegio y el tesoro de la música”, expresó en su discurso. “Estamos convencidos de que la música transforma profundamente la vida de un niño y un joven. Lo capacita para mirar el mundo con ojos muchísimo más luminosos y convertirlo en un ciudadano de bien”.

Abreu dijo que trabaja en la creación de un programa de cooperación entre ambos países. Se pretende crear una orquesta juvenil binacional para desarrollar programas pedagógicos sociales y artísticos comunes.