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La sexualidad como un modelo económico

La obra Sexo es codirigida por Francisco Denis y Marcel Rasquin / CORTESÍA FIT CARACAS

La obra Sexo es codirigida por Francisco Denis y Marcel Rasquin / CORTESÍA FIT CARACAS

La obra Sexo es codirigida por Francisco Denis y Marcel Rasquin. Actúan Prakriti Maduro, Karina Velásquez y Susana López

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Mientras el público entra en la sala donde se realizará la presentación, una cámara de televisión enfoca a los asistentes y a las actrices mientras conversan afuera. Aparentemente, la obra no ha comenzado porque los espectadores apenas ocupan los asientos. Pero lo cierto es que el montaje inició minutos antes. Cuando todo está listo, las luces del recinto se apagan y se enciende una pantalla en la que las protagonistas, tres prostitutas, dialogan sobre la sexualidad.

Aunque la impresión es que se está presenciando una función de cine, es el inicio de la pieza Sexo, en la que durante hora y media la actuación en tiempo real se funde con lo que proyecta la cámara. Los asistentes no son más que testigos, vouyeristas, que escuchan atentos como el trío de mujeres se transforma, se intercambia, pasa de un papel a otro, para examinar el sexo, no desde el punto de la satisfacción carnal, sino como un tratado, un modelo económico, sobre el amor, el dinero, los prejuicios, la compra y venta de las relaciones humanas.

La obra, original del dramaturgo alemán René Pollesch, está codirigida por Francisco Denis (responsable de Machete caníbal) y el cineasta Marcel Rasquin, que debuta en la dirección en las tablas después del éxito que obtuvo con la película Hermano. Es un montaje de Río Teatro Caribe, que cuenta con las actuaciones de Prakriti Maduro, Susana López y Karina Velásquez.

Sexo, que estuvo en cartelera en el Espacio Plural como parte de la oferta del Festival Internacional de Teatro, sorprende al público con una puesta en escena original, dinámica, cambiante, que tiene como gran aliado la tecnología multimedia: con sólo un clic las actrices están en un supermercado, disertando sobre el sexo como un producto más; con otro pantallazo están recorriendo la autopista, y con otro, aparecen en una tienda de campaña, donde dos de ellas se dejan llevar por las hormonas y se manosean, se besan, sienten y expresan su sexualidad.

La música y escenas clásicas de la cultura pop, como un clip de Barbarella o de la película ¿Y dónde está el piloto?, son usadas para hacer las transiciones. Con ésta última cinta el auditorio estalla en risas (el espectador se ve reflejado) cuando un hombre entra en escena y se masturba con una muñeca inflable, mientras la voz de una aeromoza (Maduro) le da las instrucciones en inglés.