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Las semillas multiplicadoras del Sistema germinan en Angola

“Son muchachos muy motivados porque sacrifican parte de su vida cotidiana para llegar al núcleo”, expresó Velásquez sobre los estudiantes angoleños | Foto CORTESÍA FUNDAMUSICAL BOLÍVAR

“Son muchachos muy motivados porque sacrifican parte de su vida cotidiana para llegar al núcleo”, expresó Velásquez sobre los estudiantes angoleños | Foto CORTESÍA FUNDAMUSICAL BOLÍVAR

Como parte de un convenio educativo y social, el modelo fundado por el maestro Abreu se replica en la Orquesta Kaposoka

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Para llegar al núcleo de la Orquesta Infantil y Juvenil Kaposoka en el municipio angoleño de Samba, muchos de los estudiantes tienen que andar más de cuatro horas de camino. A pesar de la lejanía de sus hogares, en muy pocas ocasiones dejan de asistir temprano a las clases.

Ese espacio de creación, fundado hace cinco años en un país que apenas empieza a disfrutar la paz después de más de tres décadas de guerra, es un refugio cálido donde la música es la protagonista. El lugar funcionaba anteriormente como una escuela y fue rescatado literalmente de las aguas por Pedro Fancony, un político y músico que decidió sacar de la pobreza y de la violencia a muchos de los adolescentes de ese región a través de la música sinfónica.

El centro atiende a 620 alumnos de entre 14 y 18 años de edad. La orquesta, sin embargo, sólo funciona con 120 integrantes por la falta de maestros. Además de dirigirla, Fancony ha llevado sobre sus hombros la responsabilidad de enseñar, aunque en ocasiones ha contado con el apoyo de profesores filipinos que han dictado seminarios.  

Ante la incapacidad para atender a todos los estudiantes, el músico investigó para conseguir otras alternativas que pudieran ayudarlo a formar maestros y encontró la ideal en el método del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Hace más de un año tuvo la primera reunión, que culminó satisfactoriamente con un acuerdo de cooperación educativa y social para que una selección de alumnos se formara bajo el modelo fundado por el maestro José Antonio Abreu hace 38 años.

Durante el breve tiempo se han realizado 2 intercambios. El primero se celebró a finales de febrero, cuando 17 músicos de la Orquesta Kaposoka viajaron al país para recibir clases particulares. El segundo se llevará a cabo hasta hoy en Angola, adonde se trasladaron los integrantes del Cuarteto Libertadores, integrado por los violinistas Eddie Cordero y Ollantay Velásquez, el violista Otto Rodríguez y el violonchelista Juan Pablo Méndez. Los acompañaron el contrabajista Jesús Zambrano y el percusionista Jaír Acosta.

“Venimos a hacer un trabajo de capacitación con un grupo de 40 alumnos. Hacemos un montaje de repertorio bastante complicado en la sección de cuerdas, con obras de Vivaldi y Mozart y piezas africanas. En estos 15 días hemos trabajado de manera concentrada para que les quede una base sólida, para que entiendan que el trabajo en grupo es esencial, de manera que ellos sigan con esa metodología. En 2014 seguiremos yendo y viniendo”, expresa Velásquez por teléfono.

Para el integrante de 32 años de edad de la Orquesta Simón Bolívar, la oportunidad de dar clases en África es grandiosa. “Nos encontramos con una orquesta técnicamente bastante frágil, pero estos jóvenes son muy talentosos y tienen una receptividad amplia. Son un poco tímidos porque es la primera vez que hacen algo tan intensivo. Están adquiriendo esa cultura de trabajo en equipo. Son muchachos muy motivados, porque sacrifican parte de su vida cotidiana para llegar al núcleo. Están interesados en multiplicar esta labor y esa es nuestra razón de ser”.


Expansión angoleña. La ilusión de los alumnos que reciben clases con el Cuarteto Libertadores es tan grande que en ocasiones se entristecen cuando terminan los ensayos. “La música es un arte que eleva el espíritu del ser humano y cuando la disfrutamos nos olvidamos de cualquier tipo de crisis. Por eso con los muchachos ni siquiera hemos tocado las cosas que han vivido en la guerra. Ni siquiera el idioma es una barrera, porque afortunadamente el portugués se parece mucho al español”, señala Velásquez, que ha tenido otras experiencias como capacitador en Haití, Perú, Colombia y Costa Rica. El próximo mes viajará a Japón con el resto del cuarteto, para continuar con esa labor.

Gracias a los buenos resultados con la Orquesta Kaposoka, otros han querido expandir el proyecto por toda Angola. Liliana Arvelo, directora general del despacho del maestro Abreu, se ha encargado de sostener las reuniones con el apoyo del embajador de Venezuela en el país africano, Jesús García.

“Era uno de los continentes con el que no habíamos logrado cooperación y gracias a Angola estamos acercándonos. Hemos hablado con el alcalde de Cazenga, con la Organización de la Mujer Angoleña y con el secretario de Estado del Ministerio de Empleo, Formación y Seguridad Social, quienes han mostrado su interés en expandir la experiencia de Kaposoka. Viniendo de una guerra, les interesa la cultura para llevar un mensaje de paz y el método del Sistema es un referente no sólo musical sino también social”, asegura Arvelo.