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Un secuestro poco común inspiró Muerte Suspendida

Parte del elenco, de derecha a izquiera, el inspector Óscar Pérez, comisario José Sierralta y el director Oscar Gambora

Foto Richard Linares | Elenco. De derecha a izquierda: inspector Óscar Pérez, comisario José Sierralta y el director Oscar Gambora

El film contó con la dirección de Oscar Rivas Gamboa. El inspector Óscar Pérez narró el día a día de un funcionario del Cicpc que 'sin miedo a nada' burla a la delincuencia cada vez que puede

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Un secuestro poco común permitió que el comisario José Sierralta, director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, sostuviera un encuentro con el productor de cine y televisión Oscar Rivas Gamboa, para que ese delito “que juega con la vida de personas a cambio de dinero”, como expresó el funcionario, fuese llevado a la pantalla grande y así poder mostrar cómo “fue, es y será” la actuación del Cicpc ante este flagelo.

En julio del año 2013 la banda de “Los caliches del centro” secuestró a un comerciante cuando se encontraba en Los Álamos, una estación de servicio ubicada en la carretera nacional Cagua – La Villa. La particularidad de este rapto fue que se salió de lo común, indicó Sierralta.

“El secuestro es un delito terrible que atenta contra la tranquilidad de una familia, de una persona y de una sociedad; si bien, es un crimen que no nació en Venezuela, porque comenzó en países como México y Colombia, al pasar de los años fue viajando a otras naciones hasta que llegó aquí. En este filme se puede demostrar cómo nuestro cuerpo de investigaciones científicas lo combate. El Cicpc siempre trabajará para el resguardo de nuestros ciudadanos y nunca perdonaremos ningún tipo de delitos, menos este que trata la negociación de la vida humana a cambio de un beneficio”, comentó.

Destacó que el trabajo que tuvieron los funcionarios en el 2013, permitió que se cuente con una policía científica que no le teme a los nuevos retos y a los fenómenos criminales que existen en el mundo.

“El secuestro es un flagelo terrible, es un delito bastante deleznable y repugnante. Lo más preponderante y útil es el aporte que hizo la institución (…) los jóvenes son los más afectados porque perciben las malas costumbres, perciben lo malo más rápido que cualquier otra conducta humana”, señaló.


Recomendó reflexionar sobre el proceso de integración de los niños y jóvenes en la sociedad. “Es imperativo y uno de los aspecto que destaca la película: el valor de la familia, desde la fe en Cristo Jesús y hasta el valor de las instituciones como el Cicpc, allí se puede ver la vida de un policía, nada fácil”.

Por su parte, el inspector Óscar Pérez, quien pertenece al Cicpc y está adscrito a la Brigada de Acciones Especiales y jefe de las operaciones áreas de la Institución, opinó que este proyecto busca rescatar no solo la imagen del cuerpo judicial sino también los valores sociales.

“Se podrá observar el trabajo profesional y humano. Verán acción sin ningún tipo de dobles, combates, manejo de caninos, snaiper, explosivistas,  aeronaves y operaciones tácticas de alta complejidad que los funcionarios realizamos todos los días para llegar a un feliz término”, declaró.

Pérez reconoció que en la parte profesional fue todo un reto actuar, pero más allá de eso, recordó que estaba caracterizando a su personaje real, del día a día.

“Espero que la juventud discierna y observe que somos funcionarios en pro de la ciudadanía. Que los chamos se den cuenta que fuera de las zonas populares hay una Venezuela diferente, no todo es violencia y armas, si hay la capacidad de crecer”, comentó.

Aunque no participó en el secuestro del año 2013, lleva 15 años combatiéndolos. Para él la mayor alegría es rescatar a una persona de un grupo hamponil: "eso no tiene precio, es un sueldo de emociones poder ver la mirada de quien fue agobiado psicofísicamente, eso me da fuerza y convicción”.

Muerte suspendida sería solo una frase, si Oscar Rivas Gamboa no hubiese aceptado la dirección de esta cinta.

Como el mismo lo dice, la historia retoma una saga policial con la importante participación de una institución que lleva funcionando 32 años.

“La idea fue algo mancomunado, entre Óscar Pérez y mi persona. Llevo 27 años como director de televisión y de comerciales, quizá por eso él me propuso el proyecto, yo dije que debía ser algo importante porque era mi opera prima. Aunque no la vi en el momento tan condensado, Óscar fue muy persistente hasta que nos reunimos con Sierralta”, sostuvo.

Dijo que el director del Cicpc después que le abrió las puertas de la institución, comenzó la cuenta regresiva para estrenar la cinta.

“Es una película que consideramos cine de guerrilla por el bajo presupuesto, contamos con un equipo mínimo pero el Cicpc como institución enriqueció la producción. Espero que toda Venezuela la disfrute y podamos traspasar fronteras, sobre todo en Latinoamérica que está siendo afectada por el flagelo del secuestro”, finalizó.