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Una rubia de lujo forcejea con la estrechez

 Todos los caminos del triunfo conducen a Cate Blanchett | El Nacional

Todos los caminos del triunfo conducen a Cate Blanchett | El Nacional

Mitomanías, balbuceos incoherentes, farmacodependencias, nombres falsos y dificultades para respirar abundan en la categoría de las protagonistas, aunque todos los caminos del triunfo conducen a Cate Blanchett y su crónica de una frágil pompa de derroche

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Diamante de imitación

Se hace llamar Jasmine, aunque su verdadero nombre es más pedestre. Su infiel esposo, prototipo de la corrupción financiera en Wall Street, la acostumbró a un bienestar insostenible. Ahora, mitómana, arruinada y adicta a medicinas de récipe morado, se arrima a la casa de su hermana fea y pobre de San Francisco y subsiste como secretaria de un odontólogo, empleo con el que planea pagar un irrealizable cursito de decoradora on line. Más que hacer un personaje, la australiana Cate Blanchett sirve de vehículo de denuncia de una vida inauténtica en Blue Jasmine, drama camuflado de comedia de un director también cuestionado en estos días, Woody Allen.

Consagrada internacionalmente por su técnica impecable a partir de Elizabeth, la reina virgen (1998), la madre de tres hijos (Dashiell, Roman e Ignatius), de 44 años de edad, alcanza seis postulaciones al Oscar y ya coleccionó una estatuilla en 2005, aunque como secundaria, por el papel de Katharine Hepburn en El aviador. Las casas de apuestas como Oddschecker.com la colocan con 92,3% de posibilidades de ganar, es decir, puede garabatear la chuleta con el discurso. Solo le afectará la mala prensa contra Allen.     

La estafadora


Otra que engaña con el nombre: la presunta aristócrata inglesa Lady Edith Greensley, definida por escotes que hacen extraviar miradas y dólares, en realidad fue una stripper. Criada por una familia mormona, la elegante pelirroja Amy Adams ha sido una secundaria de lujo (cuatro postulaciones previas al Oscar) que ahora figura por primera vez por un papel principal gracias a Escándalo americano. Escolta a Blanchett, pero con pocas probabilidades de ganar (6,7%) según los apostadores.

La astronauta


Gracias a la magia de Hollywood, el depósito de oxígeno de su traje espacial se estira como el salario de un venezolano, lo que permite que la doctora Ryan Stone, en una aciaga primera misión como astronauta, se meta en un puño el corazón del público de Gravedad. Tercera favorita de los apostadores (le dan 5,9% de probabilidades) y habitual consentida de los espectadores por su espontaneidad, Sandra Bullock tiene un récord previo perfecto en el Oscar: una postulación, un triunfo por Un sueño posible (2010).    

El corazón


El único de los personajes postulados que se inspira en alguien real, la humilde irlandesa Philomena Lee, es víctima de uno de los trapos sucios de la Iglesia Católica que se ventilan en estos días, aunque sigue creyendo en Dios. Hace 50 años le arrebataron a su hijo, pero insiste en saber la verdad. Nominada al Oscar por séptima vez gracias a Philomena (ganó en 1999 por su breve secundario como Isabel I en Shakespeare apasionado), la inglesa Judi Dench tiene 1,96% de posibilidades según los ludópatas.      

La amargura


Su papel de Violet, un pozo sin fondo de amargura en August: Osage County, se parece al de Blanchett (viuda, adicta a toda clase de pastillas y habla incoherencias), aunque tiene más edad, usa peluca y sufre un simbólico cáncer bucal. Meryl Streep suma más postulaciones al Oscar que cualquier vivo o muerto (18, con 3 triunfos), pero este año compite más como una costumbre que como una candidata con chance (1,49% de probabilidades).