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Un río de voces nació hace 70 años

El Orfeón se presentó en el Aula Magna de la Universidad de La Sapienza en Roma, Italia, en 2010 | Cortesía Dirección de Cultura UCV

El Orfeón se presentó en el Aula Magna de la Universidad de La Sapienza en Roma, Italia, en 2010 | Cortesía Dirección de Cultura UCV

El Orfeón de la Universidad Central de Venezuela, creado en el año 1943 por el entonces rector Rafael Pizani, celebrará siete décadas de recorrido con una serie de conciertos, dirigidos por Raúl López Moreno, que reflejarán la amplitud estilística de su repertorio

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Ser orfeonistas es más que reunirse a hacer música. Es una forma de vida, dicen. Cualquiera que haya tenido contacto con el longevo Orfeón de la Universidad Central de Venezuela coincide en que su paso por la agrupación ha sido una bendición. La mística se ha reflejado en conciertos y proezas, se ha consolidado en triunfos y tragedias, y hoy el río que no cesa sigue su curso.     

“Ha sido una enseñanza de vida –ha dicho María Teresa Chacín–. Allí aprendes a compartir, a hacer amigos y compañeros”. “Podría explicar en tres puntos lo que me une a ellos –ha señalado Ilan Chester–. Lo primero es la calidad humana: esta agrupación representa la Venezuela cordial, de la buena gente. Además, se trata de personas muy musicales, muy afinadas, y a eso se suma su humor tan sano, tan alegre. Por eso quiero estar donde ellos estén”.

Este año, a igual que el diario El Nacional, celebrará siete décadas de su fundación. Fue en 1943 cuando la batuta de Antonio Estévez comenzó a estimular melodías. Le correspondió al entonces rector Rafael Pizani fundar una institución que se convertiría en pionera del movimiento coral venezolano y la primera en obtener reconocimiento internacional.

La batuta ha pasado por Estévez, así como por otras figuras fundamentales de la escuela nacionalista, como Evencio Castellanos y Vicente Emilio Sojo. Estuvo al frente Vinicio Adames en septiembre de 1976, cuando el avión que transportaba a toda la delegación se estrelló en la isla Terceira del archipiélago de Azores, en Portugal. Pero el grupo resurgiría a los 6 meses como un ave fénix, de la mano de Raúl Delgado Estévez, para generar más armonías.

Delgado Estévez, también integrante de El Cuarteto, logró involucrarlo en el acontecer artístico del país y le abrió camino a César Alejandro Carrillo, quien después de 20 años de trabajo dejó la responsabilidad en Raúl López Moreno.

“El Orfeón es una tribu, una cofradía”, afirma el director, quien dice que las 5 actividades planificadas para las celebraciones del 70° aniversario serán un reflejo de la amplitud estilística de su repertorio. La agrupación afronta el reto de continuar en movimiento, de no convertirse en museo, como diría Carrillo. El objetivo es mantenerse en contacto con la vanguardia mundial.

Considera López Moreno que la obra de autores venezolanos como Federico Ruiz, Juan Carlos Núñez y el propio César Alejandro Carrillo plantean la posibilidad de combinar los principios corales con patrones propios de la música tradicional. Por eso, en un concierto pautado para julio, el Orfeón de la UCV compartirá tarima con instrumentistas, en su mayoría pertenecientes a la Movida Acústica Urbana.

Para mañana estaba planificada una presentación en el Palacio de las Academias, su lugar de nacimiento, pero los acontecimientos políticos recientes obligaron a que fuera pospuesta. La agenda incluye un espectáculo el 2 de junio en el Aula Magna de la universidad con la participación de orfeonistas de todas las épocas. También se celebrará, en octubre, el Encuentro Nacional de Coros Universitarios; y, en diciembre, un concierto con la Estudiantina Universitaria.

El sucesor
César Alejandro Carrillo se encontró por primera vez con Raúl López Moreno en el Festival Vinicio Adames, que se celebró en Maracaibo en 1991. Desde entonces han trabajado juntos. Encontró en él un sucesor para el coro Voces Oscuras Antonio Estévez, que inmediatamente viajó para representar a Venezuela en el primer Festival de Coros que se realizó en Cuba. Ha sido su asistente en las corales de la Electricidad de Caracas y Conatel. Asumió la dirección de la agrupación Orfeonistas de Siempre. Y en 2006 se convirtió en asistente de Carrillo en el Orfeón de la Universidad Central de Venezuela. Sin saberlo, se preparaba para tomar la batuta, como ocurrió el año pasado.