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“No tengo respuestas sobre lo que le ocurrió a Gustavo Cerati”

La biografía no autorizada de Cerati saldrá a la venta en un mes | Foto Alexandra Blanco / Archivo

Gustavo Cerati | Foto Alexandra Blanco / Archivo

En uno de los capítulos del libro, el periodista argentino da una versión de lo que le sucedió al músico después del ACV

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Juan Morris se sorprende cuando se entera de que su libro Cerati, la biografía aún no se vende en Venezuela. Pero inmediatamente recuerda que hay control de cambio en el país y entiende la situación.

A comienzos de mes estuvo de gira por la región para promocionar la obra sobre el músico argentino en la que invirtió cuatro años y medio de investigación. Al momento de atender la llamada telefónica para hablar sobre la publicación se encontraba en Santiago de Chile.

“Es una especie de suceso, que me parece bastante intenso e impresionante. Ha sido una agenda de 30 entrevistas y firma de ejemplares. Sé que la figura de Gustavo mueve a mucha gente en América Latina, especialmente en países como Chile, además de Argentina, claro”, dijo el periodista.

Sin embargo, no es tan ingenuo. En agosto, a pocas semanas del primer aniversario de la muerte de Cerati, el periódico Clarín publicó un extracto del libro publicado por editorial Sudamericana. El texto que difundió el diario no hablaba de la infancia del guitarrista, su vida familiar o relaciones amorosas. El adelanto hacía énfasis en el momento en el que el cantante sufrió el ACV en Caracas y las horas posteriores en el Centro Médico Docente La Trinidad, donde sugiere que hubo irregularidades en la atención al paciente.

—¿Por qué considera usted que Gustavo Cerati es tan importante?

—Fue el líder de la primera gran banda de rock que hubo en América Latina. Había un gran público virgen del rock en español. Además, influyó a muchos artistas que lo tienen como un ídolo. Es el caso de personas como Shakira, Juanes, Café Tacvba y Julieta Venegas. En los años noventa grabó Canción animal, un disco que moldeó lo que sería el sonido del rock en la región.

—Toda biografía exalta virtudes. ¿Cuáles menciona en su libro?

—La virtud es que lo muestra en todas sus dimensiones. No solo es el artista. Fue un chico de clase media al que le gustaba dibujar, cuya madre le compró una guitarra y comenzó a componer canciones para la iglesia. Estudió publicidad y en ese ambiente conoció a mucha gente que tenía una información cultural más amplia que la de él. Sus historias de amor son vividas con mucha intensidad. También está su rol como padre, sus debilidades, sus conflictos. Me cuesta hablar sobre lo que le puede pasar a los demás con él.

—¿Cuáles son esas debilidades, esos defectos?

—Como estrella de rock fue una persona bastante egocéntrica. Hay una parte en la que ese comportamiento puede ser sano, pero también hay mucho narcisismo. Estaba muy impulsado por lo que quería para sí mismo. Me llama mucho la atención cómo se desprendía. No era una persona nostálgica, se desataba muy fácil. Era un obsesionado del futuro y no del pasado. Era mandón y obsesionado con el perfeccionismo.

—¿Además de los momentos recientes después del ACV, qué otros considera relevantes en el libro?

—Lo que ocurrió en Venezuela fue muy significativo, pero también están sus años en coma. Relato que no todo el tiempo estaba en cama. Detallo cómo lo estimulaban, los momentos en los que lo enseñaban a tragar, cuando lo hacían escuchar canciones nuevas, las veces que le quitaban el respirador artificial para que lo hiciera por su cuenta. Otro momento al que hago referencia es cuando Soda Stereo se separó y él estaba realmente asustado de que su obra en solitario no estuviera a la altura de lo hecho con el grupo.

—¿Era consciente de las reacciones que generaría su versión sobre lo que pasó en Venezuela?

—Mucha gente piensa en lo que pudo haberse hecho, si lo hubieran diagnosticado antes. No tengo respuestas al respecto porque los neurólogos no se atreven a contestar.

—Pero solo se basa en el testimonio de Adrián Taverna, sonidista de Cerati. ¿No habló con otros médicos?

—No solo tengo el testimonio de Adrián, sino de otros amigos que estuvieron con él en Caracas. También hablé con una enfermera. No tuve suerte de entrevistar a los médicos. Me imagino que no lo hacen por secreto profesional.

—El neurocirujano Herman Sholtz, que lo operó en Caracas, afirmó el año pasado que era muy difícil que un paciente en su condición se recuperara. Que no conocía ningún caso que lo hubiera logrado después de cuatro años. ¿No habló con médicos en Argentina?

—Todos son muy cautos. Los doctores se encontraron con el ACV completamente desarrollado. Estaba en coma. Había poco chance de que se recuperara. Buena parte del cerebro estaba colapsado. Era difícil que pudiera despertar y si lo hacía, habría estado en una situación muy afectada.

—En diciembre de 2010 escribió en la revista Rolling Stone de Argentina que la noche que Gustavo Cerati llegó a Caracas con la banda había dicho que descansaría, pero en la madrugada “se fue a la mierda, solo”. ¿Qué pasó ese día?

—Salió y no se sabe adónde. Se comentó que pudo haber consumo de cocaína, alcohol y Viagra, aunque es solo una hipótesis. Pero según algunos médicos no hay certeza de que consumir ese combo sea un factor determinante para que ocurra un ACV. No está comprobado que haya sido un detonante.

hsanchez@el-nacional.com