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“La república es una construcción colectiva”

El autor prepara un segundo tomo de la obra recién editada | Foto: Leonardo Guzmán/El Nacional/Archivo

El autor prepara un segundo tomo de la obra recién editada | Foto: Leonardo Guzmán/El Nacional/Archivo

En 19 ensayos el autor resalta la labor de juristas, políticos, pintores y literatos de los siglos XIX y XX

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En tiempos de exacerbación del historial militar venezolano, titular un libro Civiles –a secas– pareciera ser un acto transgresor. Los personajes trabajados por Rafael Arráiz Lucca en los 19 ensayos de su reciente obra son los que han quedado en segundo plano e incluso algunos parecieran ser apócrifos en el olimpo oficial de constructores del país, como lo demuestra el caso de Rómulo Betancourt, cuyo nombre resultó desmerecedor de un parque, ahora llamado Generalísimo Francisco de Miranda.

Hay casos en los que las diferencias son notables hasta en el urbanismo capitalino. Juan Germán Roscio apenas es la identificación de una solitaria avenida que sirve de referencia a quienes buscan una dirección en San Bernardino. Sin embargo, para el escritor, el jurista es digno de admiración.

“Es autor del texto teórico más importante sobre la Independencia de América de su tiempo. Me refiero a El triunfo de la libertad sobre el despotismo”, dice sobre quien fue el primer canciller de Venezuela, uno de los redactores del Acta de Independencia y miembro de la comisión redactora de la primera Constitución. El libro mencionado se editó por primera vez en Venezuela en 1953, aunque fue publicado 136 años antes en Filadelfia. “Si no hubiese comenzado la guerra, el personaje central de los sucesos de la época habría sido él”, agrega. 

La escogencia de los personajes estuvo fundamentada en sus gustos e intereses, además de lo recabado para trabajos previos. “Muchos quedaron por fuera, pero los tengo previsto para un segundo tomo”. 

La selección para esa entrega está hecha e incluye, entre otros, a Manuel Felipe de Tovar, Teresa Carreño y José Gregorio Hernández. “Contribuyeron con la formación del país desde su condición civil. La república es una construcción colectiva”, exclama. 

El también profesor de la Universidad Metropolitana reconoce que en la sucesión de gobiernos civiles entre 1958 y 1998 no hubo un esfuerzo para la reivindicación de estas figuras, salvo algunas excepciones como la de Andrés Bello, de quien Rafael Caldera escribió sobre su legado jurídico, político y social.   


Conciencia ciudadana

Arráiz Lucca no es del todo beligerante con los militares, pues recuerda casos en los que dieron muestras de conductas civiles. O lo contrario, dictadores que se rodearon de civiles que apoyaron sus desmanes. Detalla también el porvenir de quienes llegaron a discrepar con Simón Bolívar, como ocurrió con José Cortés de Madariaga. “Era un liberal cuyos principios no claudicaban bajo ninguna circunstancia, ni siquiera la guerrera, que es la más comúnmente invocada y trabajaba por sus ideales”, escribió en el capítulo dedicado al sacerdote. 

Una curiosidad es la de Martín Tovar y Tovar, representante de las artes plásticas con una obra que exaltó la heroicidad de los próceres. “Creó la iconografía venezolana. Se debió a Antonio Guzmán Blanco, otro militar civilista, que le encargó esas piezas”. 

A pesar de la labor de los personajes trabajados, lamenta que aún no sea suficiente. “Todavía hay relaciones con el poder tipo monarquía y sobre todo como tribu. La conciencia ciudadana sigue siendo una tarea pendiente”. Considera que a través de los libros se puede contribuir a que la situación sea diferente. Pero ¿cómo hacer masivo el mensaje? “Aspiraríamos a que los libros se vendan mucho, pero no depende de mí. Como autor hago mi trabajo. Después vienen otros procesos que se me escapan”.