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Una renovación surge en los Goya para Iberoamérica

Desde Venezuela llega un divertido alegato contra la intolerancia que su director, Miguel Ferrari, ha titulado "Azul y no tan rosa", para dar una pista sobre la vida "normalizada y no tan fácil" de una pareja de homosexuales | Foto: Archivo

Desde Venezuela llega un divertido alegato contra la intolerancia que su director, Miguel Ferrari, ha titulado "Azul y no tan rosa", para dar una pista sobre la vida "normalizada y no tan fácil" de una pareja de homosexuales | Foto: Archivo

La Academia del Cine español vive una revolución pausada que se trasluce en sus preferencias para conceder sus máximos galardones

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Una renovación que ha llegado también a los nominados a mejor película iberoamericana, donde todos los competidores presentan unas propuestas muy distintas y arriesgadas. Así, desde Venezuela llega un divertido alegato contra la intolerancia que su director, Miguel Ferrari, ha titulado "Azul y no tan rosa", para dar una pista sobre la vida "normalizada y no tan fácil" de una pareja de homosexuales.

La película gira en torno a la relación de un padre y un hijo que se reencuentran. Se trata de, según explicó su director y guionista, "una historia sobre el amor, la amistad, la familia en su sentido más amplio y sobre todo lo que se considera diferente". El padre es Diego, un fotógrafo de moda homosexual que tiene un hijo nacido durante su época del instituto, al que su madre, que vive en España, envía una temporada a Caracas.

Al tiempo que el chico entra en su vida, su pareja, un ginecólogo, sufre una tremenda agresión homófoba que le deja en coma. Una propuesta arriesgada para un mundo machista, un drama tratado con muchísimo sentido del humor, donde se critica cómo la sociedad ridiculiza al colectivo homosexual y "les mete siempre en un cliché", al que no responde este protagonista, apunta Ferrari.

La argentina Lucía Puenzo, hija y hermana de cineastas, escritora y realizadora ella misma, que ya debutó con éxito en el cine español con su primera película, la comprometida "XXY" (Goya 2007), aterriza este año con una fascinante historia que zambulle al espectador en la impunidad de los nazis que vivieron ocultos en Latinoamérica.

"Necesitaba entender cómo ocurrió, por qué tanto jerarca nazi se evaporó en toda Latinoamérica, y me veo en la adolescencia, me recuerdo a los quince años leyendo material sobre esto, cómo pudo pasar, cómo funcionaron aquellos entramados tan complejos y con Gobiernos enteros involucrados", explicaba Puenzo en una entrevista.

Basada en su novela "Wakolda", "El médico alemán" habla, en realidad, de Josef Rudolf Mengele, "el ángel de la muerte", sádico médico alemán que formó parte de las SS hitlerianas y criminal de guerra, prófugo que se escondió en Argentina, Paraguay y Brasil, donde murió en 1979 a los 67 años.

Chile ha apostado fuerte por el retrato de una mujer al borde de los sesenta años que se niega a envejecer y a renunciar al amor, a la sexualidad y a la diversión, "Gloria", que interpreta Paulina García, del santiagueño Sebastián Lelio. La cinta, que ha tenido una gran acogida, con premios en los festivales de Berlín y San Sebastián, entre otros, "conecta, resuena e ilusiona", afirma el director, satisfecho de la reacción del público "en un montón de países diferentes", de Israel a Italia.

"Y quedan otros sesenta por estrenar", presume. "'Gloria' es una película llena de música. Ella, la protagonista, se relaciona con el mundo a través de las canciones, por eso la banda sonora era tan importante", explica Lelio, que ha elegido a Paloma San Basilio, Massiel, Jeanette o Pimpinela para acompañar a su protagonista. Y, por supuesto, "Gloria", de Umberto Tozzi, que cierra la película con un estallido vibrante de alegría que resume en tres minutos quién es Gloria y hasta dónde está dispuesta a llegar.

La ultima opción, la más desgarradora, es sin embargo una de las más bellas. La propuesta del hispano mexicano Diego Quemada-Díez arranca con la imagen de una adolescente guatemalteca que intenta cambiar su aspecto, cortándose su melena para parecer un chico y fajándose el pecho para esconderlo, en el comienzo de una huida que emprenderá con otros dos muchachos para buscar una vida mejor.
Un drama a ritmo de "road movie" que el espectador realiza al tiempo sus protagonistas. "Quería contar la historia de la migración desde el punto de vista de unos niños; quería que alguien en Kansas, en París o en Suiza, viera esta situación desde otro punto de vista, que viera que detrás de esos rostros hay personas, que los muertos anónimos son gente que tiene sueños y quiere una vida mejor", explica el realizador en una entrevista.

Burgalés, aunque ha vivido casi la mitad de sus 44 años en Estados Unidos y México, donde tiene doble nacionalidad, Quemada-Díez ofrece en su "La jaula de oro" realidad y ficción mezcladas, trozos documentales y momentos impagables de la intimidad de estos críos que conmueven, escalofrían y agitan conciencias. Cuatro opciones que, pase lo que pase, se merecen el premio.