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Una relación fraternal alerta sobre el peligro de traicionarse a uno mismo

David Villegas y Adolfo Nittoli interpretan a unos hermanos muy particulares que critican a los banqueros | Foto Williams Marrero

David Villegas y Adolfo Nittoli interpretan a unos hermanos muy particulares que critican a los banqueros | Foto Williams Marrero

El Teatro San Martín de Caracas recuerda a Rodolfo Santana con la reposición de Nunca entregues tu corazón a una muñeca sueca

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Iván y Abel son dos hermanos perturbados que se quieren mucho. Los episodios de violencia no tienen cabida en su relación. El primero ha enviado a dos psiquiatras a la locura, mientras que el segundo es agorafóbico, claustrofóbico y poeta. Son también caníbales, pero no se consideran como tales en su retorcida pero graciosa existencia.

Sueñan con pasear por Estocolmo. Vivir lejos de la miseria en la que se ha convertido su país, lejos de las cucarachas. “Todos los venezolanos queremos ser extranjeros. Renuncio al casabe, al queso de mano; y el ‘Alma llanera’ es una mierda”, gritan. Pero sobre todo odian a los banqueros, los culpables de toda la corrupción.

Nunca entregues tu corazón a una muñeca sueca fue escrita por el fallecido Rodolfo Santana y estrenada, bajo su dirección, en 1998. Para rendirle homenaje –y como parte de una programación con autores nacionales– la compañía del Teatro San Martín de Caracas presentará la reposición de la pieza a partir de hoy en su sede.

“La obra tuvo una buena acogida por la crítica en su época y yo gané el Premio Municipal como Mejor Actor. Recientemente Fundarte decidió hacerle un homenaje y volvimos a la historia. Teníamos las fotos, los videos. Rodolfo quiso mucho a esta pieza, a pesar de que intentó matarla. Lo que él llamaba el ‘obricidio’. Es un montaje que tiene una cosa especial y lo más importante de su discurso es que habla sobre el ser humano. Él era un especialista en hacer una radiografía del venezolano”, expresa David Villegas, que asume el rol de director y que protagoniza el montaje junto con Adolfo Nittoli.

En un humilde hogar –que resguarda el retrato de la madre asesinada y los muslos de unos capitalistas en el congelador– Iván y Abel deciden compartir el “amor” de una muñeca de plástico que les ha llegado desde Suecia. Cada uno la trata a su manera: uno le recita versos; el otro la maltrata. Pero ese romance acabará por transformarlos en quienes siempre habían criticado. Qué peligroso resulta la tentación de renunciar a la esencia.

“La obra tiene un final inesperado, lo cual es una lección de dramaturgia. Ambos son personajes muy difíciles porque tienen mucho mundo interior”, dice Villegas.

Nittoli, que interpreta al hermano grandulón y machista, habla de la actualidad de la obra y de su metáfora como arte. “El universo que plantea Santana sorprende porque es atemporal. Creo que es una crítica a nosotros mismos y eso es lo más importante. Nos olvidamos de hacernos críticas, exageramos siempre el amor propio. Considero que por eso nosotros hacemos teatro: porque nunca estamos bien... Y nunca vamos a estar bien. Los teatreros siempre estamos en crisis”, expresa.

Quien presta su cuerpo para que exista Iván alerta sobre el trasfondo de la historia: la traición a uno mismo. “Hay que estar pilas con las ofertas que nos encontramos para que quememos nuestros poemas. Siempre vamos por la vida cerca de esa línea en la que ofrendamos lo nuestro al sistema para ser aceptados. Debemos apropiarnos de lo que hemos hecho”.


Nunca entregues tu corazón a una muñeca sueca

Teatro San Martín, Avenida Principal de San Martín con puente 9 de Diciembre

Estreno: hoy

Funciones: viernes y sábado, 8:00 pm; domingo, 6:00 pm

Entrada: 40 bolívares