• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Los recuerdos de una emigrante venezolana no caben en 4 maletas

El texto de la obra es original de Lupe Gehrenbeck | FOTO MANUEL SARDÁ

El texto de la obra es original de Lupe Gehrenbeck | FOTO MANUEL SARDÁ

La obra dirigida por Oswaldo Maccio narra la historia de Elvira, una madre de 65 años de edad que debe decidir si se queda o se va del país

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Elvira ya no cocina el pabellón como antes. Sancocha el plátano porque escasea el aceite y rinde la carne porque tampoco se consigue. Cuando sirve el almuerzo, en la mesa quedan dos sillas vacías, las que ocupaban sus hijas: Candela, la que se independizó y se quedó en Caracas, y Carolina, la que luego de un secuestro tomó la decisión de migrar a Miami.

Ni que nos vayamos nos podemos ir, drama original de Lupe Gehrenbeck que es dirigido por Oswaldo Maccio, cuenta cómo una mujer de 65 años de edad se debate entre seguir lidiando con la crisis venezolana o ser una emigrante en Estados Unidos.

Carolina le insiste a su madre para que vaya a visitarla y comparta con sus nietos. Elvira sabe que son solamente unas vacaciones, pero igual recoge todas sus pertenencias. Alberta, la mujer que se encarga de las labores domésticas, la ayuda a limpiar los cuadros, las muñecas de porcelana, el juego de cubiertos de plata y todos esos objetos impregnados de historia, esa que no le cabe en las maletas.

Debe poner todo en venta, menos un cuento que le leía a su hija Carolina cuando estaba pequeña, uno que narra la historia de Manuelito, el niño pescador que dice: “Le tengo miedo al mar porque quiero regresar”.

Candela se altera cada vez que le hablan de Carolina. La simpatizante oficialista no justifica que su hermana se haya ido, mucho menos que su madre considere hacerlo. Una hija quiere que se vaya, la otra que se quede. Así que ambas harán lo imposible por mantenerse al lado de ella.

Las conversaciones entre Elvira y Carolina son similares a las que tiene la mamá del director de la obra con su hermana, que vive en Alemania. “La conexión con esta pieza es natural porque todos tenemos un familiar afuera o con ganas de irse. La trama muestra esa lucha de cómo la clase media sigue tratando de mantener su estatus”, cuenta Maccio, quien trabaja por primera vez con Caridad Canelón.

Simona Chirinos, Nattalie Cortez, Gladys Seco y Anthony Castillo completan el grupo de intérpretes. Todo el elenco está integrado por gente muy cercana a Lupe, finaliza. 


Ni que nos vayamos nos podemos ir
Centro Cultural BOD
Horario: viernes, 8:00 pm; sábado y domingo, 6:00 pm
Entrada: 400 bolívares