• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

“El recuerdo es una caja de sorpresas"

El escritor mexicano Juan Villoro | EFE

El escritor mexicano Juan Villoro | EFE

Juan Villoro se asoma al pasado en Espejo retrovisor, un compendio de crónicas y cuentos del autor escritos desde los años ochenta. El libro que se comenzó a distribuir en el país el mes pasado incluye su encuentro con Mick Jagger 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Espejo retrovisor es el registro en papel de la mirada al pasado de Juan Villoro, de la revisión de su obra, tanto en cuentística como en crónica.
Fue un ejercicio no ajeno de sorpresas y descubrimientos que da cuenta de un contexto y la lectura que algunas personalidades hacen de su época, aunque el escritor mexicano niega que sea un resumen de temas sociales.  

“Incluyo un encuentro con Mick Jagger y otro con Salman Rushdie, cuando estaba muy perseguido. Hay una estampa de mi padre, que fue un hombre muy comprometido socialmente. También un par de crónicas sobre los zapatistas, el movimiento más singular en los últimos años en México”, señala el autor sobre el libro que ya se consigue en Venezuela.

Salió a la venta en otros países en 2013, pero no fue sino hasta el mes pasado que tuvo una distribución masiva en librerías nacionales. Es impreso por editorial Planeta, que a mediados de año también publicó Balón dividido. Otro título editado este año fue ¿Hay vida en la tierra?, de Puntocero. 

Espejo retrovisor está dividido en dos partes. La primera está compuesta por nueve cuentos, entre ellos uno homónimo de 1985. “El recuerdo es una caja de sorpresas. No te asomas al pasado para encontrar algo que sabes que está ahí, sino para descubrirlo. La memoria no es una liturgia que recitamos de manera mecánica, sino una expedición sin rumbo fijo”, expresa.

Resistió la tentación de hacer cambios a textos de hace más de 20 años, a pesar de considerar como un ejercicio revelador quitarle la puntuación a un escrito para ponerle la que sugiere el temperamento actual. “Me gustó que el libro mantuviera unidad. He cambiado en la manera de poner las comas, pero todos respiran de manera parecida”.

La segunda parte es de crónicas. Abre con “Los convidados de agosto”, sobre un viaje a ese territorio en el que se levantó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, un “safari de las ideologías", escribe. “Sus principales demandas siguen siendo una asignatura pendiente. En esa medida, su lucha sigue teniendo una causa. No sabemos cuándo volveremos a verlos ocupando el centro de la arena política, pero eso no se puede descartar”, afirma Villoro.

La política lo apasiona, pero también el fútbol y la música, especialmente el rock. Es de los que cree que para conocer una época es importante saber cómo la gente se entretiene.

Ese género ha sido determinante en varios momentos, incluso llegó a cuestionarse por las afirmaciones de algunos cantautores. “Bob Dylan dijo, famosamente, que no había que confiar en nadie mayor de 30 años. Al cumplir esa edad me vi en el espejo y me sentí más viejo que nunca. ¡No podía confiar en mí mismo! Obviamente, la edad es una categoría mental. Con el tiempo se me pasó ese trauma. Lo interesante es que, desde un punto de vista psicológico, nunca fui tan viejo como entonces”. 

Cuando se le pregunta si se sintió intimidado al entrevistar a Mick Jagger, prefiere decir que “fuel algo muy emocionante”. El encuentro fue poco después del atentado contra las Torres Gemelas, lo que sirvió para que el músico hablara de la política exterior estadounidense y la percepción del mundo que tienen los ciudadanos de ese país.

La política fue uno de los temas que la compañía disquera de Jagger le prohibió a Villoro, al igual que el sexo y la vida en familia. Sin embargo, el cantante hizo algunas excepciones con el mexicano. “Ver a Jagger fue como encontrar al misterioso autor de muchos de mis recuerdos”.
Antes, el músico había echado a un periodista alemán que al parecer fue ofensivo con preguntas que buscaban desmitificarlo. “Mi entrevista quedó suspendida. Durante 45 minutos me sirvieron té en espera de que cambiara de opinión. Cuando finalmente aceptó, recordé que el té es un diurético poderoso, pero no podía perder tiempo yendo al baño. Esta preocupación física me libró de todo nerviosismo”.