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Director y actor hicieron una película sobre Bernie Tiede. Y luego financiaron una investigación que lo liberó

Director y actor hicieron una película sobre Bernie Tiede. Y luego financiaron una investigación que lo liberó

El caso real que inspiró la película de 2011 de Richard Linklater tuvo, a raíz de la película, una derivación jurídica: luego de 17 años, el culpable pudo salir en libertad condicional y vivirá en la casa del cineasta

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Cuando el aclamado director Richard Linklater estrenó en 2011 la película Bernie, todavía no se imaginaba que acabaría viviendo con el asesino que inspiró el film, un empleado de una funeraria de Texas que mató a la viuda más rica del pueblo y escondió su cadáver en un congelador.

La jueza del caso ha constatado ahora que el asesino confeso, Bernie Tiede, había sufrido abusos sexuales de adolescente y redujo esta semana su condena, lo dejó en libertad bajo fianza y le obligó, al menos al principio, a vivir en casa del director de cine, uno de los impulsores de la revisión del caso.

La semana pasada, Bernie Tiede salió a la calle tras 17 años en prisión, después de que una abogada se empeñara en 2011 en investigar el caso tras ver la comedia negra que Linklater rodó para reconstruir unos hechos que él conoció al leer un reportaje.

El autor del reportaje, el periodista Skip Hollandsworth, viajó en 1997 al pueblo de Carthage (6.000 habitantes) para escarbar en la noticia de un asesinato. "Ningún equipo de guionistas al que pidiéramos que creara una historia así de absurda, estremecedora y retorcida, acabaría pensando en una historia como esta", dijo el periodista sobre lo que halló.

Una mayoría de vecinos le dijo que la persona más amable del pueblo había matado a la más insoportable. "Bernie era alguien muy querido", recordó el reportero.

Bernie Tiede, un treintañero regordete, risueño y con bigote, demostró ser un trabajador excepcional desde el primer día: era muy atento con los familiares de los muertos e incluso cantaba en los entierros.

Ese hombre que conducía canturreando su Lincoln Continental se convirtió en una pieza clave en la comunidad, cantaba en las misas y dirigía musicales de aficionados.

Fue en el funeral de Rod Nugent en 1990 cuando conoció a la recién viuda Marjorie Nugent, una anciana adinerada, criticada por los vecinos por sus malas formas y sin relación con sus nietos tras disputas por la fortuna familiar.

Sorprendentemente para los vecinos, la anciana huraña entabló una amistad con el trabajador de la funeraria, iban juntos a la ópera y viajaron por medio mundo.

Según aparece en los documentos judiciales, detrás de esa relación y de la avioneta que la viuda le compró a Bernie, se escondía un creciente abuso verbal de la señora hacia el hombre, que redujo sus horarios de trabajo y se convirtió en su asistente permanente, con un localizador incluido.

Un día de 1996, tras una de las habituales baterías de gritos de la anciana, Bernie tomó un rifle para matar los animales que se colaban en el jardín y disparó cuatro tiros a la espalda de la señora.

Marjorie dejó de ser vista por el pueblo, lo que no sorprendió a la mayoría. A la "señora Nugent" se le sabía un carácter huidizo y una salud precaria, mientras que Bernie invertía miles de dólares de la fortuna de la viuda en los vecinos.

Nueve meses después de su desaparición, la policía y la familia entraron a la casa de la señora Nugent y descubrieron que en el congelador del garaje, debajo de maíz y carne helada, se escondía el cuerpo de la anciana.

Bernie Tiede no opuso resistencia para ser detenido y admitió que, debido a la presión, disparó y mató a la octogenaria. Un jurado popular lo declaró culpable y, desde 1999, cumplía cadena perpetua.

El reportaje de Hollandsworth siempre fascinó al director texano Richard Linklater, que consiguió cerca de seis millones de dólares para rodar y un reparto con nombres como Jack Black, Shirley MacLaine y Matthew McConaughey.

El film es una comedia negra en forma de falso documental que incluye a vecinos reales del pueblo en el reparto y fue un éxito en Texas para este director dos veces nominado al Óscar y aclamado por la trilogía que inició con Before Sunrise.

En el preestreno en Austin, una abogada se acercó a Linklater al acabar la sesión y se ofreció para revisar el caso.

El director y el actor protagonista —que habían entrevistado a Bernie en la cárcel— pusieron dinero de su bolsillo para la investigación y facilitaron la documentación judicial a la abogada Jodi Cole.

Cole se dio cuenta de que el asesino tenía en su apartamento libros de autoayuda sobre abusos sexuales y descubrió que había sufrido abusos reiterados por parte de un familiar entre los 12 y los 18 años, lo que dio un giro de 180 grados al caso.

Para los médicos que han evaluado a Bernie, fueron decisivos para cometer el crimen los abusos sexuales, la relación "disfuncional" con la anciana y que siempre había intentado ocultar su homosexualidad en la Texas rural.

Abogados, fiscal y jueza acordaron que la sentencia inicial no hubiera superado los 20 años de haber tenido todas las cartas sobre la mesa y que su libertad provisional no es un peligro para la sociedad.

La abogada explicó a Efe que no puede hablar del caso con periodistas por decisión judicial y se remitió a los documentos del juzgado.

En ellos queda claro que Bernie Tiede no puede salir del área de Austin ni poseer armas, debe trabajar de ayudante de la abogada y vivir en el garaje del director de cine.

"En la cárcel parecía una fuerza positiva en un entorno negativo", declaró ante la juez el cineasta.

Tanto defensores como detractores de la decisión están de acuerdo en que realidad y cine se han fundido: sin película no hubiera habido abogada y sin abogada no hubiera habido reducción de sentencia