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En el rating del amor importa la historia y también el dinero

Kassandra fue la primera telenovela venezolana en emitirse en Japón

Kassandra fue la primera telenovela venezolana en emitirse en Japón

Telenovelas que recreen la cotidianidad, sin política ni ideologías, pudieran revivir el género en el mercado internacional, según expertos

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El 24 de agosto, el presidente Nicolás Maduro anunció que el Estado creará un centro para promover la producción de telenovelas con la intención de hacer dramáticos para la exportación.

“Lo vamos a apoyar con todo para que salgan de Venezuela las mejores novelas, los mejores seriales que se hayan conocido en la historia de la televisión de nuestro país”, dijo, y sugirió que los argumentos de esas producciones se inspiraran en la vida de la gente común o en la de los próceres de la Independencia.

La exportación de dramáticos es una historia conocida por los productores venezolanos. Durante las décadas de los ochenta y noventa el país se mantuvo como uno de los principales exportadores de telenovelas del continente, con producciones como Cristal, La dama de rosa y Kassandra, que ostenta el récord Guiness como la más vendida en la historia.

El secreto para que esas telenovelas fueran acogidas en países tan distantes como China, Rusia y Croacia fueron sus historias, asegura Carmen Cecilia Urbaneja, quien durante 27 años produjo telenovelas en RCTV y ahora conduce la vicepresidencia de dramáticos en la cadena Telemundo. “La fortaleza de los dramáticos en los años ochenta estaba en el contenido, en la calidad actoral y en la calidad de realización porque, para ese entonces, RCTV era ya una empresa con mucha experiencia en la producción de telenovelas, y muy enfocada en el negocio y en su operatividad”, agrega.

Delfina Catalá, productora de Teresa en tres estaciones, que transmitió TVES entre el año pasado y 2013, asegura que la tarjeta de presentación de las telenovelas venezolanas era su calidad. “Los valores de calidad en pantalla y de actuación fueron los elementos que permitieron el gran boom de la novela nacional”, afirma. “Comenzamos a hacer porquerías. A confiarnos en que teníamos una varita mágica, en que teníamos los mercados totalmente absorbidos y resulta que no es así, porque no hay nada más infiel que un espectador. Y con el cuento de 'si funciona no lo cambies' y 'total, es venezolana, la van a comprar' empezamos a venderle al mundo lo que se ofreció a finales de la década de los noventa, lo que nos hizo derrumbarnos”, añade.  

Después del boom. A finales de los años noventa, las novelas venezolanas no se vendían tan bien en el exterior. “Nos dejamos quitar el mercado por México y Colombia. En esos países hubo una inversión muy grande, mientras que en Venezuela fuimos muy tímidos y nos tumbaron. Luego entramos en otra realidad”, indica Carlos Pérez, escritor de De todas maneras Rosa y de Caramelo e’ chocolate, la primera telenovela que transmitió el canal estatal TVES.

Para Omar Hurtado, quien ha dirigido novelas por más de 20 años y tuvo a su cargo Los secretos de Lucía, la primera producción de Venevisión en HD, revitalizar la industria del dramático en el país requiere de inversión. “Nos hemos quedados rezagados en la tecnología. Muchos canales de otros países, que incluso aprendieron con nosotros, como Colombia, trabajan sus novelas en HD. Pero es razonable que nadie quiera invertir: que un canal gaste millones de dólares en equipos y luego no se le renueve la concesión representa un riesgo”, explica.

Y aunque el presidente Maduro ofrece apoyo, los que saben del negocio recibieron con dudas su anuncio. Sin embargo, esperan que los dramáticos venezolanos respiren un segundo aire con la creación de la productora estatal.

“Lo que supongo es que el Gobierno pretende hacer telenovelas con contenido ideológico. Estoy muy escéptico, porque no hay ninguna referencia positiva en cuanto a los programas de televisión que han transmitido los canales del Estado. El rating de todas esas señales juntas no tiene el mínimo porcentaje del canal comercial que menos se ve en el país”, señala Hurtado.

Desde su experiencia, Pérez dice que una de las principales fallas de los dramáticos producidos por el Estado es la pobreza del contenido y la ausencia de contraloría en las grabaciones. “Cuando trabajé con el Gobierno vi muchas fallas. En una ocasión se saltaron un capítulo y fueron del 90 al 92. Eso pasa en una televisora privada y botan a la mitad de la gente. Y eso es lo correcto, porque las cosas se hacen bien o no se hacen. Por otro lado está la pobreza que se ha visto en materia de producción de libretos, en los que autores se han visto en la obligación de referirse al socialismo”, añade.

Pérez señala que para que la productora propuesta por Maduro tenga éxito debe entenderse el concepto del negocio y dejar atrás los guiones históricos e ideologizantes. “A los rusos no les interesan los problemas políticos de Venezuela sino quién engañó a quién, quién es el infiel, de quién es el muchachito y todo eso. Mientras quieran ideologizar no importan los reales que se gasten, la gente no los va a ver”, afirma.

“La novela tiene unos códigos, hay ciertos factores que son determinantes, en los que se plantean situaciones cotidianas, historias interesantes a través de un guión decente. Es un género muy arraigado en el venezolano, a nosotros nos amamantaron con telenovelas. Y el Gobierno no puede pretender eliminar eso o cambiarlo, es imposible. Eso forma parte de nuestra cultura, está relacionado con todos los venezolanos y sigue siendo así”, concluye Hurtado.    

Desde el Gobierno

No es la primera vez en los últimos 14 años que el Gobierno anuncia su intención de producir dramáticos. La primera telenovela financiada por el Estado, Amores de barrio adentro –escrita por Rodolfo Santana y dirigida por Román Chalbaud–, vio la luz en 2004 y en 2010 el fallecido presidente Hugo Chávez hizo otra solicitud.

“Les voy a pedir que hagamos telenovelas socialistas, distintas a las capitalistas, como las que se difunden en Cuba, con contenido social”, dijo a Chalbaud y a Luis Britto García.

Esa petición no fue satisfecha. Y la promesa que hizo el año pasado William Castillo, presidente de TVES, sobre que habría una franja de telenovelas en ese canal, tampoco se ha concretado.

Desde enero se encuentra en producción Guerreras y centauros de Quimera Producciones, propiedad de Henry Galué, que pudiera ser la próxima telenovela de TVES. El actor afirma que la producción no ha tenido ningún problema, pero aún no tiene fecha de estreno pues no han concluido las grabaciones. “Se nos está terminando el presupuesto y no he terminado”, revela.

Asegura que apoya la iniciativa de Maduro de crear una productora, pero piensa que a la par debería ampliarse el apoyo a los productores nacionales independientes. “La Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión coloca a los productores nacionales independientes como protagonistas, lo cual es extraordinario. Además de esa productora debe hacerse una revisión del instrumento, porque desde que se aprobó no tiene reglamento. Eso es algo que esperamos”, añade.

El productor señala que quien esté al frente de la productora estatal debe ser alguien con conocimiento técnico y artístico. Agrega que es importante que los costos de producción y los aportes del Fondo de Responsabilidad Social en Radio y Televisión se ajusten a la realidad.