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Por un beso quieren condenar a flagelación a actriz iraní

El beso, de lo más corriente para el mundo Occidental, fue objeto de la furia de fanáticos extremistas —sobre todo del grupo terrorista Hezbollah— que vieron en ese acto una degradación moral del islam

El beso, de lo más corriente para el mundo Occidental, fue objeto de la furia de fanáticos extremistas —sobre todo del grupo terrorista Hezbollah— que vieron en ese acto una degradación moral del islam

Leila Hatami, protagonista de la Oscarizada Una separación, saludó con un beso en la mejilla al director del Festival de Cannes durante la ceremonia de la alfombra roja

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La actriz iraní Leila Hatami, protagonista de la película extranjera ganadora del Oscar en 2012, A separation, se vio obligada a pedir perdón después del revuelo que provoco un beso en la mejilla que le dio al director del Festival de Cannes, Gilles Jacob, de 83 años de edad.

“Lamento haber herido los sentimientos de algunas personas”, escribió la actriz en una carta enviada el viernes a la organización de cine del país, después de que los sectores más conservadores llegaran a pedir su flagelación pública por transgredir la ley islámica.

Hatami también destacó que respeta las normas islámicas que rigen el comportamiento de las mujeres en público, pero que no pudo hacer nada para evitarlo. “Aunque me siento avergonzada de dar estas explicaciones, no tuve más remedio que hacerlo para que entendieran la situación que experimenté”, dijo.

Una de las leyes que rige la vida de los iraníes desde la revolución de 1979 es la que prohíbe a las mujeres de esa nacionalidad tener contacto físico de cualquier tipo con extranjeros. Por tal motivo, un tribunal iraní quiere condenar a la actriz Leila Hatami a 50 latigazos.

El beso, de lo más corriente para el mundo Occidental, fue objeto de la furia de fanáticos extremistas —sobre todo del grupo terrorista Hezbollah— que vieron en ese acto una degradación moral del islam.

A Hatami también se la acusa de violentar otra ley iraní: durante su exposición en el festival más famoso de Europa, la actriz no cubrió del todo su cabello.

Jacob intentó defender a la intérprete, pero sus explicaciones no tuvieron efecto: “He sido yo quien ha besado a la señora Hatami. En ese momento, ella representaba para mí todo el cine iraní. Después, volvió a ser ella misma”, publicó en su cuenta de Twitter, como una  manera de tranquilizar las críticas.

Desde el Ministerio de Cultura de Irán no tuvieron contemplación con la actriz: “Sea artista o no, la mujer iraní es el símbolo de castidad y de inocencia. Una actitud inapropiada en el Festival de Cannes no es acorde con los principios religiosos”.