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El proselitismo le resta espacio al arte en el Teresa Carreño

Teatro Teresa Carreño | Foto: ARCHIVO

Teatro Teresa Carreño | Foto: ARCHIVO

Construir el socialismo bolivariano fue el objetivo, según la memoria y cuenta 2015 del Ministerio de Cultura. El ex director del teatro Miguel Issa reconoce que el año pasado hubo más actividades, pero dice que hay que revisar la calidad

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En 2005 el Ministerio de Cultura hizo referencia en su memoria y cuenta, en las páginas dedicadas a la Fundación Teatro Teresa Carreño, a la importancia de un imaginario colectivo sustentado en los valores de soberanía e igualdad que señala la Constitución. La intención era ser un complejo de referencia en América Latina “por su contribución al mejoramiento del nivel cultural de su gente”.

Cinco años más tarde, en el documento publicado entonces, no se mencionó la carta magna. Se señaló de manera directa la necesidad de producir eventos que construyeran la sociedad socialista, así como “la incorporación de los creadores que sepan interpretar el fomento de la emergencia de una nueva cultura”.

El informe de 2015 es más radical: los objetivos están vinculados al Plan de la Patria. El norte de la cultura es la construcción del socialismo bolivariano como alternativa al “sistema destructivo y salvaje del capitalismo”. 

Así se ha sometido el arte a una tendencia: el complejo cultural se ha convertido en sede de actos oficialistas que restan espacio a las producciones propias. También ha cerrado las puertas a determinados artistas y la fundación, que depende del gobierno, fue intervenida en diciembre de 2013, para luego pasar al proceso de reestructuración actual que potencia las expresiones “liberadoras del pueblo”.

“Si la situación del país no fuera tan grave, diría que es una inocentada de gente absolutamente ignorante de lo que es el mundo cultural eso de 'la cultura para la construcción del socialismo'; pero como estamos en un régimen que quiere ponerle camisa de fuerza a todo, estas acabarán rompiéndose porque la vida y la cultura no las aceptan”, señala Leonardo Azparren Giménez, quien estuvo al frente de la institución a mediados de los años noventa. 
 
El arte y la infraestructura. 

Para la consecución de estas políticas, la fundación manejó un presupuesto de 476.598.830 bolívares, que destinó principalmente a 2 proyectos: las producciones escénicas para la comunidad y el rescate, ampliación y rehabilitación de la infraestructura del complejo. 

En lo referente a la programación, aseguran en la memoria y cuenta que realizaron 107 eventos, 139 espectáculos y 115 actividades –no especifican la diferencia entre cada uno– correspondientes a producciones privadas, gubernamentales, presidenciales y coproducciones. También informan que el complejo recibió el año pasado a 716.871 espectadores en sus salas –Ríos Reyna y José Félix Ribas– y los espacios alternos. De acuerdo con el documento, estas cifras representaron un incremento de 23,19% con respecto a 2014.

En relación con la actividad del Cuerpo Estable de Ballet y la Ópera del Teresa Carreño, señalan 24 espectáculos y 30 funciones, muchas de las cuales no se presentaron en el complejo sino en comunidades de Caracas, en otras ciudades del país y en una gira por Uruguay. Entre las coproducciones se menciona la celebración del 40° aniversario del sistema de orquestas, el festival Suena Caracas y conciertos en homenaje a figuras como Hugo Chávez y Gualberto Ibarreto. 

Las cifras del año pasado duplican las de períodos anteriores: en 2010 hubo 60 eventos y 70 espectáculos; números muy similares a 2005, cuando hubo 53 funciones de las temporadas de ballet y ópera, 25 coproducciones y 22 producciones propias y actividades del Ejecutivo. 

“El año pasado hubo bastante actividad, porque cuando estuve en la directiva, desde 2010, quería montar más ópera y no se podía. En esta ocasión hubo temporadas y la creación de una compañía de danza contemporánea. El teatro estuvo bastante activo, lo que habría que ver es la calidad; en eso soy obsesivo: qué se presenta y cómo”, expresa Miguel Issa, quien estuvo en la institución hasta principios de 2014.

Si bien realizaron 82 actividades propias, el número de actos del gobierno estuvo bastante cerca: 73. Entre estos últimos se encuentran la graduación de sargentos de la GNB, conciertos en homenaje a Chávez, actividades institucionales del Ministerio de la Defensa y un evento presidencial con Cilia Flores.
 
Un escenario reservado para los adeptos

Así como el complejo cultural ofrece sus salas para actos gubernamentales, también cierra sus puertas a artistas nacionales, como recientemente le sucedió a Yordano. 

El músico, que ha ofrecido varios conciertos en la Sala Ríos Reyna, se presentó por última vez en 2008 cuando lanzó su disco El deseo. Ahora quiso volver y no fue posible. “Hicimos la solicitud, pero parece que no soy apto para el Teresa Carreño”, afirmó sobre los trámites que había comenzado en diciembre. “Ya estamos perdiendo la esperanza de que nos den fecha en el @teresacarreno, insólito”, publicó en Twitter en marzo.

La esposa y manager del cantante, Yuri Bastidas, reveló después la respuesta que le dio el coordinador general operativo de la Fundación Teatro Teresa Carreño: “Pedro Navas dijo que Yordano era un artista de las élites”.